Un máximo histórico expone la fragilidad de las empresas brasileñas ante tasas de interés elevadas, crisis de crédito e impacto directo en el sector productivo nacional
Brasil registró un hito preocupante en su economía al alcanzar, en 2025, el mayor número de solicitudes de recuperación judicial desde el inicio de la serie histórica de Serasa Experian, iniciada en 2012. En total, fueron 2.466 empresas que recurrieron a la Justicia para renegociar deudas, lo que representa un aumento del 13% en comparación con el año anterior. Este crecimiento expresivo revela, sobre todo, un escenario de fuerte presión financiera sobre el sector empresarial brasileño.
La información fue divulgada por “Serasa Experian”, conforme a un estudio publicado este martes, 7, indicando que el ambiente económico sigue siendo desafiante. Esto ocurre, principalmente, debido a la mantención de las tasas de interés básicas en 15% anual, factor que ha asfixiado el flujo de caja de las empresas y dificultado significativamente la reestructuración de pasivos acumulados.
Además, el alto costo del crédito sigue siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación económica, creando un efecto dominó que impacta directamente la capacidad de pago de las organizaciones. Como resultado, muchas empresas terminan sin encontrar alternativas viables fuera del proceso judicial.
-
La nanotecnología brasileña sorprende al transformar semillas de soja en estructuras inteligentes que aceleran la germinación y pueden cambiar el futuro de la productividad agrícola en el país.
-
De 13 vacas prestadas a millones de litros por año: Productor argentino transforma pequeño inicio en imperio con tecnología, gestión y alta productividad de las vacas.
-
En apenas dos meses, Brasil exportó 372 mil toneladas de carne bovina a China y ahora el sector corre contra el tiempo antes de que la cuota de 1,1 millón de toneladas se agote y una tarifa del 55% entre en vigor, cambiándolo todo.
-
Grupo Maggi salió de la soja y se convirtió en infraestructura del agro: 212 embarcaciones en la Amazonía, 1,100 camiones, puertos y centrales hidroeléctricas, biodiésel propio y Arco Norte, todo para evacuar 20 millones de toneladas en tiempo récord.
El agronegocio lidera solicitudes y revela una crisis estructural en el sector
En este contexto, llama la atención el protagonismo negativo del agronegocio. El sector agropecuario fue responsable de 743 solicitudes de recuperación judicial, lo equivalente a 30,1% del total registrado en el país. Este número representa un cambio drástico en el perfil de las recuperaciones a lo largo de los años.
Para efecto de comparación, en 2012, el agronegocio representaba apenas 1,3% de las solicitudes, lo que evidencia un crecimiento alarmante de la vulnerabilidad financiera en el sector. Este escenario es resultado de una combinación de factores adversos.
Por un lado, hubo una caída significativa en el precio de los granos, impactando directamente los ingresos de los productores. Por otro, los costos de producción se dispararon, especialmente con el aumento de los fertilizantes. Sumado a esto, los riesgos climáticos aumentaron, comprometiendo cosechas y ampliando las pérdidas de empresas y productores rurales.
Consecuentemente, el sector que históricamente sustentó una parte relevante del PIB brasileño comenzó a enfrentar un colapso financiero sin precedentes, reflejando una coyuntura global y doméstica desafiante.
Servicios, comercio e industria también sienten el impacto del crédito caro
Justo después del agronegocio, el sector de servicios aparece como uno de los más afectados, con 739 solicitudes, representando cerca de 30% del total. A continuación, el comercio registró 535 procesos, mientras que la industria sumó 449 solicitudes de recuperación judicial.
Sin embargo, a diferencia del agro, los sectores industrial y comercial presentaron una reducción en la participación relativa en el total de solicitudes a lo largo de los años. Este movimiento refleja, sobre todo, la pérdida de relevancia de estos segmentos dentro de la economía brasileña.
Aun así, el impacto del crédito caro es transversal. Es decir, independientemente del sector, el alto costo de los préstamos ha dificultado el mantenimiento de las operaciones empresariales.
Además, la actual crisis posee características distintas de la recesión de 2016. En aquel período, el país enfrentaba una contracción macroeconómica generalizada. Ahora, el principal problema está directamente ligado al alto costo del dinero, incluso con el inicio de recortes graduales en la tasa Selic.
Como consecuencia de este escenario, la morosidad alcanzó niveles preocupantes. En enero de 2026, Brasil contabilizaba 8,7 millones de CNPJs negativados, con un promedio de siete deudas atrasadas por empresa, reforzando el grado de endeudamiento corporativo.
Tendencias apuntan a la continuidad de la crisis hasta 2026
Ante este escenario, las perspectivas para el mercado aún son desafiantes. El sistema judicial registró 977 procesos colectivos, el mayor volumen de los últimos diez años. Este tipo de proceso involucra múltiples empresas de un mismo grupo económico buscando recuperación simultáneamente.
Además, los especialistas apuntan que el escenario de apretón financiero debe persistir al menos hasta la mitad de 2026. Esto se debe a la combinación entre la desaceleración de la actividad económica y el riesgo de inflación, que puede intensificarse por conflictos globales.
Por otro lado, una alternativa ha ganado fuerza: la recuperación extrajudicial. Este modelo, que prescinde de la designación de un administrador judicial, es más accesible y menos burocrático.
Para tener una idea, en 2023 había una proporción de 26 solicitudes judiciales por cada extrajudicial. En los últimos dos años, este número cayó a 16 por uno, indicando un cambio de comportamiento de las empresas.
De esta forma, la recuperación extrajudicial permite mayor flexibilidad operativa, posibilitando que las empresas continúen funcionando mientras negocian sus deudas directamente con los acreedores.
Fuente: Revista Oeste

Seja o primeiro a reagir!