En medio de la crisis climática y presiones internacionales por sostenibilidad, Brasil alcanza un hito sin precedentes al reformular su matriz energética, priorizando las fuentes renovables sobre las fósiles y señalando un nuevo rumbo para la economía verde en el país.
Por primera vez en 35 años, la matriz energética brasileña estuvo compuesta mayoritariamente por fuentes renovables, alcanzando el 51% de participación en 2023.
El dato histórico marca un avance significativo en la transición energética del país y demuestra el potencial de Brasil para liderar el uso de fuentes limpias en el escenario global.
Según el Balanço Energético Nacional, publicado por la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), este cambio se produjo en medio de un crecimiento del 5% en el consumo general de energía en relación a 2022, pero con un aumento de solo el 1% en las emisiones del sector.
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La intensidad de carbono cayó un 3% en relación al año anterior, evidenciando una matriz más limpia, eficiente y menos contaminante.
La Energía Limpia Gana Protagonismo en Brasil
El crecimiento de las energías eólica, solar y de biomasa fue el motor de esta transformación.
El uso de la energía solar para generación eléctrica creció un 68% entre 2022 y 2023, mientras que la producción eólica aumentó un 17% en el mismo período.
Esta expansión fue favorecida por un régimen hídrico positivo, que permitió una mayor generación por parte de las hidroeléctricas y redujo la necesidad de activar térmicas fósiles, que tienen un mayor impacto ambiental.
La investigadora del Instituto de Energía y Medio Ambiente (IEMA), Ingrid Graces, destacó que la combinación entre sol, viento y agua garantizó una generación limpia y estable a lo largo del año.
Además de las nuevas fuentes renovables, Brasil mantuvo el uso significativo de sus fuentes históricas, como la hidroeléctrica y el etanol de caña de azúcar, que siguen siendo fundamentales en la composición de la matriz.
Menos Contaminación y Más Eficiencia Energética
En 2023, el sector energético brasileño emitió 420,1 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), resultado del consumo de 290,8 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep).
Esta relación corresponde a una intensidad de carbono de 1,4 toneladas de CO2 por tep, un número que refleja una caída continua desde años anteriores y refuerza la ganancia de eficiencia.
De acuerdo con el Sistema de Estimativas de Emissões e Remoções de Gases de Efeito Estufa (SEEG), esta caída indica que el país está en el camino correcto para cumplir metas climáticas y reducir su huella de carbono en el sector energético.
La Industria y el Transporte También Adoptan Renovables
La industria brasileña registró, en 2023, el mayor consumo histórico de fuentes renovables, especialmente en los sectores de alimentos y bebidas, y papel y celulosa.
Este comportamiento muestra que el uso sostenible de la energía no se limita a la generación eléctrica, sino que también se extiende al sector productivo.
En el transporte, el sector que más consume combustibles fósiles en Brasil, el etanol y otras fuentes limpias ya representan una parte significativa del abastecimiento, ayudando a reducir la dependencia de la gasolina y el diésel.
Según el informe Futuro da Energia, publicado por el Observatório do Clima en colaboración con el IEMA, Brasil puede reducir hasta un 70% las emisiones de su sector energético hasta 2050, siempre que mantenga la inversión en fuentes limpias y en políticas públicas efectivas.
Desafíos de la Transición Energética Justa
A pesar de los avances, los expertos alertan sobre riesgos y retrocesos que pueden comprometer la transición energética justa en Brasil.
Felipe Barcellos e Silva, también del IEMA, señala que iniciativas políticas como la obligatoriedad de contratación de térmicas a gas fósiles, incluida en la Ley 14.182/2022, van en la dirección contraria a los avances alcanzados.
Este artículo, conocido como “jabuti da Eletrobras”, determina la contratación de 8 gigavatios (GW) en plantas a gas a partir de 2026, incluso con la posibilidad de suministro a través de energía solar o eólica.
“Si esta medida se lleva adelante, parte de la generación limpia podría ser sustituida por fuentes fósiles, lo que genera prejuicios ambientales, financieros y sociales”, alerta Silva.
Además, es fundamental garantizar que las comunidades impactadas por proyectos energéticos sean escuchadas y beneficiadas, respetando derechos y promoviendo justicia socioambiental.
Caminos para un Futuro Más Limpio e Igualitario
Una transición energética justa necesita considerar tanto la sostenibilidad como la inclusión social.
Esto significa, según los expertos, invertir en transporte público de calidad, fortalecer políticas de eficiencia energética y desarrollar planes económicos para regiones aún dependientes de combustibles fósiles.
Un ejemplo citado por Felipe Silva es el caso de municipios de Río Grande do Sul que todavía tienen una fuerte presencia de térmicas a carbón.
Para estas localidades, es necesario planificar para garantizar empleos, ingresos e infraestructuras compatibles con una economía de bajo carbono.
El Liderazgo Brasileño Puede Inspirar al Mundo
El hecho de que Brasil haya superado el uso de fósiles en su matriz energética después de más de tres décadas revela que el cambio es posible — y ya está en marcha.
El país reúne condiciones climáticas, tecnológicas y naturales únicas para convertirse en un referente global en energías renovables.
Pero para eso, es necesario garantizar que los próximos pasos de esta transformación sean sostenibles, planificados e inclusivos.
Con el apoyo de la sociedad civil, inversiones públicas y privadas y políticas coherentes, Brasil tiene todo para liderar la transición energética en el siglo XXI.
2023 fue un hito en la historia energética de Brasil.
Con más de la mitad de su matriz compuesta por fuentes renovables y caídas en las emisiones, el país demuestra que es posible crecer de forma sostenible.
Ahora queda garantizar que esta transformación sea justa, duradera y accesible a todos los brasileños.

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