Brasil Desarrolla Biocombustible Hecho con Residuos de Coco. Solución Puede Reducir Desechos, Generar Energía Limpia y Fortalecer la Economía. Vea Cómo Funciona la Tecnología
Investigadores de Aracaju están cambiando el destino de los desechos orgánicos en la ciudad. La cáscara del coco verde, común en las calles y playas de la capital sergipana, se está utilizando para producir biocombustible. La iniciativa propone una nueva forma de lidiar con los residuos y fortalecer la matriz energética brasileña.
El proyecto es conducido por el Instituto de Tecnología e Investigación (ITP), a través del Núcleo de Estudios en Sistemas Coloidales (NUESC), vinculado al Grupo Tiradentes. El enfoque de la investigación es transformar la cáscara del coco en combustible renovable, ayudando a reducir los impactos ambientales y promoviendo la llamada economía circular.
Cada semana, alrededor de 190 toneladas de cáscara (residuos) de coco son desechadas en Aracaju. Este material tiene una descomposición lenta y causa problemas logísticos y ambientales. La idea de los investigadores es cambiar este escenario utilizando tecnologías avanzadas.
-
The Economist afirma que Brasil tiene una “arma secreta” contra el petróleo caro y destaca cómo el país puede reducir los impactos económicos incluso en escenarios internacionales de alta volatilidad.
-
Brasil acelera la descarbonización en el Sur: Foro internacional en Foz do Iguaçu reúne líderes para discutir el avance del biometano en la matriz energética y el potencial del “pré-sal caipira”
-
Mientras el diésel se dispara debido a los conflictos en Oriente Medio, una ciudad brasileña decide probar un biocombustible poco conocido que promete sustituir totalmente el combustible fósil sin adaptación y puede cambiar el futuro de la energía en el país.
-
El aceite de fritura desechado se convierte en queroseno: cómo 1 millón de toneladas de grasa usada están en el centro de un mercado de combustibles de aviación que podría atraer más de 1 billón de dólares en inversiones, ya abastecen aviones con hasta un 80% menos de emisiones y desataron una disputa global por este residuo
La cáscara del coco verde tiene un alto contenido de lignocelulosa, un compuesto resistente que dificulta su degradación. Por otro lado, esta misma sustancia permite que el coco sea convertido en etanol, siendo una excelente fuente para biocombustibles.
El proceso de transformación implica varias etapas: secado, trituración y tratamientos térmicos. Entre las técnicas utilizadas están la pirólisis y la gaseificación. Estos métodos ayudan a evitar la emisión de metano, un gas que sería liberado si el coco fuese descartado en vertederos comunes.
En la pirólisis, el material se calienta sin presencia de oxígeno. Esto rompe la materia orgánica y genera componentes que sirven para crear el combustible. La gaseificación transforma la biomasa en un gas llamado gas de síntesis.
Este gas, formado por hidrógeno y monóxido de carbono, puede ser utilizado para generar electricidad o ser refinado en combustibles líquidos sostenibles.
El proyecto también genera ganancias económicas. Además de reducir la huella de carbono, abre espacio para empleos y desarrollo de nuevas tecnologías. Con esto, Brasil avanza en el sector de energía limpia y en el aprovechamiento de residuos.
Investigaciones como esta refuerzan el papel del país en la búsqueda de soluciones sostenibles. La utilización de las cáscaras de coco verde, antes vistas solamente como desechos, ahora se transforma en una alternativa energética con gran potencial.
Con información de Tempo.

-
-
2 pessoas reagiram a isso.