Brasil y México amplían comercio de US$ 13,6 mil millones: nuevos acuerdos liberan duraznos, espárragos, atún y pienso, abriendo nueva fase de la integración regional.
En agosto de 2025, durante una visita oficial a México liderada por el vicepresidente y ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, Brasil firmó nuevos acuerdos bilaterales que amplían la corriente de comercio entre los dos países. La agenda marcó un paso histórico: la apertura de mercado para duraznos, espárragos y derivados de atún brasileños, además de la liberación de la harina de pienso animal para México. Estas medidas fortalecen la relación entre los dos mayores mercados de América Latina, que en 2024 ya habían movido US$ 13,6 mil millones en comercio bilateral.
Apertura de mercado: duraznos, espárragos y derivados de atún
Los productos agrícolas incluidos en el nuevo paquete eran antiguas demandas del sector exportador brasileño. La fruta y la hortaliza —durazno y espárrago— enfrentaban barreras sanitarias y arancelarias que impedían su entrada en México.
Ahora, con la aprobación de las autoridades mexicanas, los productores brasileños ganan acceso a un mercado consumidor de más de 130 millones de habitantes, altamente integrado al comercio internacional a través del T-MEC (acuerdo de libre comercio entre México, EE. UU. y Canadá).
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Santa Catarina cosechó 7,85 millones de toneladas de granos y exportó 2 millones de toneladas de carne en 2025: un crecimiento de casi el 6% en la industria de alimentos, que es cuatro veces mayor que el promedio nacional y impulsa a todo Brasil.
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La expansión de invernaderos en el sur de Canadá se volvió tan intensa que cambió la apariencia del suelo e incluso el brillo nocturno de la región, transformando Ontario en uno de los polos agrícolas más visibles de América del Norte desde el espacio.
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Casi nadie lo imagina, pero los agricultores de Túnez cultivan alimentos en la arena y hacen que las raíces beban agua dulce que flota sobre el agua del mar en un sistema agrícola considerado único en el mundo.
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Más de 20 mil km² de campos de trigo forman líneas y figuras geométricas casi perfectas en Montana, creando un patrón agrícola tan simétrico que el paisaje parece una obra abstracta visible desde el espacio.
Otro destaque fue la apertura para derivados de atún, sector que mueve miles de empleos en los estados del Norte y Nordeste de Brasil. Esta conquista amplía la diversificación de la pauta exportadora, hasta entonces dominada por soja, maíz, carne y mineral de hierro.
Harina de pienso animal: impacto directo en la ganadería
Entre las ganancias brasileñas también está la liberación de la harina de pienso animal. Este insumo es estratégico para el sector ganadero, pues puede ser utilizado en la alimentación de bovinos y porcinos, segmentos en los que Brasil ya es líder global.
Al entrar en el mercado mexicano, el producto brasileño fortalece cadenas productivas integradas y puede abrir espacio para asociaciones tecnológicas en genética animal, sanidad y producción sostenible.
Comercio bilateral: de US$ 10 mil millones a US$ 13,6 mil millones en tres años
De acuerdo con datos oficiales, la corriente de comercio entre Brasil y México saltó de US$ 10 mil millones en 2021 a US$ 13,6 mil millones en 2024, un crecimiento del 36% en solo tres años.
Entre los principales ítems exportados por Brasil a México están:
- Soja y derivados;
- Carnes bovinas y de pollo;
- Productos químicos y petroquímicos;
- Vehículos automotrices.
Del lado mexicano, Brasil importa principalmente:
- Vehículos ligeros y pesados;
- Componentes electrónicos y autopartes;
- Productos químicos y fertilizantes.
Con los nuevos acuerdos, la expectativa es que el comercio bilateral supere US$ 15 mil millones ya en 2026, ampliando la participación de productos agrícolas de alto valor agregado.
Encuentros de alto nivel y compromisos futuros
La visita oficial incluyó reuniones entre Geraldo Alckmin y la secretaria de Economía de México, Raquel Buenrostro, además de encuentros con líderes empresariales de ambos países.
Durante los diálogos, se discutieron no solo temas agrícolas, sino también cooperación en aviación, energía renovable, defensa e innovación tecnológica. Según Alckmin, los acuerdos reflejan la “confianza mutua entre las dos mayores economías de América Latina y la búsqueda de una mayor integración en cadenas productivas globales”.
Beneficios regionales para Brasil
La apertura para duraznos, espárragos y pescados tendrá un impacto directo en las regiones productoras brasileñas:
- Sur de Brasil: Río Grande del Sur y Santa Catarina son grandes productores de durazno, que ahora gana escala internacional.
- Sudeste y Nordeste: áreas irrigadas del Valle del San Francisco y del interior paulista podrán ampliar la producción de espárragos para exportación.
- Norte y Nordeste: pesca y procesamiento de atún ganan un nuevo mercado, creando más empleos y fortaleciendo la industria local.
Este movimiento representa la diversificación de la pauta exportadora, algo que los especialistas consideran esencial para reducir la vulnerabilidad de Brasil en periodos de oscilación de commodities tradicionales.
El peso geopolítico de la asociación Brasil–México
Además de los números económicos, la aproximación tiene un fuerte valor estratégico. Brasil y México son las dos mayores economías de América Latina, sumando juntas más de US$ 4 billones de PIB.
Con los nuevos acuerdos, los países señalan que pretenden actuar como socios estratégicos, equilibrando el peso de las relaciones con Estados Unidos, Europa y Asia. Esta integración puede dar más protagonismo al bloque latinoamericano en negociaciones internacionales sobre comercio agrícola, clima y seguridad alimentaria.
Proyecciones para los próximos años
Los economistas proyectan que la corriente de comercio Brasil–México debe continuar creciendo en los próximos años, especialmente por la ampliación de productos agrícolas y por el fortalecimiento de cadenas industriales integradas.
Entre las proyecciones:
- Corriente de comercio superando US$ 15 mil millones en 2026.
- Expansión de líneas aéreas y logísticas entre los países.
- Posible inclusión de nuevos productos agrícolas en la lista de exportación.
- Cooperación en aviones y energía limpia, que pueden sumar nuevos miles de millones al intercambio.
El acuerdo firmado en agosto de 2025 entre Brasil y México representa mucho más que la liberación de nuevos productos: es la prueba de que los dos mayores mercados de América Latina están comprometidos a profundizar su integración económica y geopolítica.
Con US$ 13,6 mil millones en comercio bilateral ya registrados en 2024 y la expectativa de nuevos récords a partir de 2026, la asociación se fortalece como eje estratégico para el futuro del agro, la industria y la diplomacia regional.


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