En 2025, Brasil no exportó petróleo crudo a Israel, zerando los embarques que en 2024 sumaron 2,9 millones de barriles y US$ 215,9 millones, según datos oficiales del MDIC y de la ANP
El comercio de petróleo entre Brasil e Israel llegó a un punto de ruptura en 2025. Datos oficiales del Comex Stat, sistema estadístico del Ministerio del Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), muestran que entre enero y agosto de este año no hubo registro de exportaciones de petróleo crudo brasileño para el mercado israelí.
El contraste es notable: en 2024, Brasil había embarcado 2,9 millones de barriles por un valor de US$ 215,9 millones. Ahora, la cifra cayó a cero, quedando únicamente US$ 325,2 mil en derivados, como aceites combustibles y minerales betuminosos.
De la aproximación al corte: la trayectoria de las exportaciones
La ausencia de registros en 2025 marca un retroceso inesperado en una relación comercial que se había intensificado en los últimos años. Hasta 2020, no existían flujos significativos entre los dos países. Las exportaciones comenzaron en 2021, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, cuando surgieron los primeros embarques.
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El salto más significativo ocurrió en 2022, con 11,9 millones de barriles vendidos a Israel. Sin embargo, la tendencia no se mantuvo: en 2023 el volumen retrocedió a 1,9 millones de barriles.

Agencia Brasil
En 2024, pocos meses después del inicio de la ofensiva militar israelí en Gaza, los embarques volvieron a crecer, aunque en niveles inferiores a los del auge de la relación comercial.
Con esto, la caída a cero en 2025 es interpretada por especialistas como un reflejo de factores políticos y de mercado, además de las presiones sociales que piden la ruptura de lazos energéticos con Israel.
Reacciones del gobierno, empresas y sindicatos
Cuestionado por la reportera, el MDIC destacó en una nota que la ausencia de exportaciones “probablemente está relacionada con movimientos de mercado”, aunque admitió que la investigación de las razones compete al sector privado.
La Petrobras, por su parte, afirmó no realizar ventas directas a Israel desde 2023 y resaltó que su petróleo se comercializa directamente para refinerías extranjeras, sin control sobre el destino final.
La Agencia Nacional del Petróleo (ANP) también fue consultada. La autarquía recordó que, como reguladora, no interfiere en la definición de políticas de exportación y no impone restricciones respecto a los países de destino.
Ya los sindicatos de petroleros reaccionaron de manera diferente. Para dirigentes de la Federación Única de Petroleros (FUP) y de la Federación Nacional de Petroleros (FNP), la interrupción puede estar ligada a una decisión política del gobierno.
En mayo de 2025, las entidades enviaron una carta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva solicitando un embargo energético contra Israel, bajo el argumento de que el petróleo brasileño no debe alimentar una máquina de guerra acusada de genocidio.
Rodrigo Araújo, director del Sindipetro-SP, declaró que la categoría recibió con satisfacción los datos que confirman la ausencia de exportaciones este año. Para él, el retroceso solo puede ser explicado por presiones políticas internas.
Análisis y presiones internacionales
Según Mahatma Ramos, director técnico del Instituto de Estudios Estratégicos de Petróleo, Gas y Biocombustibles (Ineep), la decisión de redirigir el petróleo brasileño hacia otros socios más prometedores también dialoga con el escenario internacional.
El instituto había pedido explicaciones formales a Petrobras sobre el rastreo de ventas a Israel a finales de 2024. La estatal respondió que no había operaciones directas, pero no informó quién podría haber intermediado las ventas.
Ramos defiende que la energía no es una commodity cualquiera, pues su uso trasciende el sector industrial y alcanza objetivos militares. El Ineep, así como entidades sindicales y redes internacionales, se ha posicionado a favor de un embargo energético a Israel.
El debate también ganó fuerza tras la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos, Francesca Albanese, denunciar en agosto que diversas multinacionales, incluidas cuatro con presencia en América Latina, estarían “beneficiándose del genocidio en Gaza”. Entre ellas fue citada la propia Petrobras.
Campañas de boicot y impacto geopolítico
La paralización de las exportaciones brasileñas ocurre en medio de la movilización de la campaña BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), activa desde 2005 y que busca presionar a gobiernos y empresas para que suspendan relaciones comerciales y estratégicas con Israel.
En Brasil, organizaciones sindicales, entidades académicas y movimientos sociales han reforzado el discurso de que la política energética debe considerar también valores humanitarios. Para estos grupos, mantener la venta de petróleo a Israel significaría financiar operaciones militares contra la población palestina.
Si, de hecho, el corte en 2025 se consolida como decisión política, representará un reasignamiento significativo de la política exterior y energética brasileña.
Brasil, gran exportador mundial, habría elegido usar el petróleo como instrumento diplomático, sumándose a una creciente presión internacional contra Israel en el escenario del conflicto en Gaza.

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