Roraima Vive Rutina de Blecautes Mientras Brasil Paga Más de R$ 6 Millones por Energía Venezolana
Brasil gasta en promedio R$ 6 millones por mes para importar energía de Venezuela, pero la inestabilidad en el suministro se ha convertido en un problema recurrente. Entre el 14 de febrero y el 8 de junio de 2025, la línea de transmisión que conecta al país vecino con el estado de Roraima registró 62 apagones — un promedio de una falla cada dos días, según cifras presentadas por el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) al Comité de Monitoreo del Sector Eléctrico (CMSE), vinculado al Ministerio de Minas y Energía.
En el período analizado, 32 de estos episodios resultaron en cortes directos en el suministro, que sumaron 309 megavatios-hora interrumpidos. Para la población roraimense, los inconvenientes van desde cortes abruptos de energía hasta apagones que afectan regiones enteras.
Cómo Funcionan los Cortes Automáticos
Cuando ocurren oscilaciones en el suministro proveniente de Venezuela, entra en acción el Esquema Regional de Alivio de Carga (Erac), sistema de protección de la distribuidora Roraima Energía. Este mecanismo se activa de forma automática para evitar un colapso aún mayor, cortando temporalmente el suministro en áreas específicas y restableciendo el equilibrio entre generación y consumo.
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El proceso es escalonado y planificado con anticipación: la concesionaria define qué regiones quedan sujetas al apagón en cada etapa. Mientras tanto, el ONS determina que alguna planta local aumente su producción o entre en operación de emergencia para revertir la pérdida.

Un ejemplo emblemático ocurrió en febrero, cuando una falla en la línea internacional provocó un apagón general en Roraima. En este episodio, la caída instantánea fue de 158,9 megavatios, derribando la energía en todo el estado.
Causas e Impacto en el Sistema Eléctrico
De acuerdo con el CMSE, los apagones tuvieron origen en fallas estructurales en el sistema vecino. El acta de la reunión del 11 de junio, que analizó el apagón de febrero, destacó:
“Estos apagones fueron causados principalmente por inestabilidades en el sistema venezolano, que generaron eventos de sobrefrecuencia y subfrecuencia. La UTE [Usina Termoeléctrica] Jaguatirica II presentó respuestas bruscas a las variaciones en el sistema, comprometiendo la reserva de potencia de la región”, consta en el documento.
A pesar de los problemas, el informe del ONS señaló que la importación evitó la interrupción de aproximadamente 252 megavatios-hora, funcionando como un alivio parcial para la red local. Aún así, la dependencia energética de Venezuela sigue siendo un punto sensible para Roraima, único estado brasileño aún no conectado al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Perspectiva de Cambio: Linhão de Tucuruí
La solución definitiva para el estado debe venir con la inauguración del Linhão de Tucuruí, que integrará a Roraima al SIN. En los bastidores, técnicos afirman que las pruebas comienzan en septiembre, mientras que el gobierno federal prevé la inauguración oficial en diciembre de 2025, con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Hasta entonces, la importación de energía de Venezuela continuará siendo mantenida, pero con la salvedad de que puede ser suspendida si el rendimiento de la transmisión cae por debajo de lo esperado. El CMSE actualiza el balance de la importación cada dos meses, y la decisión final dependerá de la confiabilidad del servicio.
Costos y Dependencia Energética
Desde enero, Brasil ha importado más de 26 mil megavatios-hora de la Usina Hidroeléctrica de Guri, en Venezuela, a través de Bolt Energy, responsable de la operación. En el mismo período, el gobierno brasileño destinó R$ 28,5 millones en subsidios a la importadora.
Descontados los meses iniciales de pruebas, la factura mensual quedó en torno a R$ 6,1 millones — un gasto significativo, especialmente ante las interrupciones que han perjudicado el cotidiano de los consumidores de Roraima.
Mientras el linhão no entra en operación, la realidad es clara: Brasil sigue pagando caro por una energía inestable, proveniente de un sistema extranjero debilitado, para garantizar el mínimo de seguridad eléctrica a un estado aislado del resto del país.

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