¡Brasil esconde una fortuna en tierras raras! Con el 10% de las reservas globales, pero solo el 0,09% de la producción, el país podría facturar R$ 243 mil millones anuales. Si supera desafíos como la burocracia y la falta de infraestructura, podría convertirse en una potencia global en la transición energética.
No todo lo que brilla es oro. En medio de las vastas tierras de Brasil, una riqueza valiosa permanece subexplorada: los llamados minerales críticos, esenciales para la transición energética global.
Mientras otros países invierten fuertemente para garantizar el acceso a estos insumos estratégicos, Brasil aún da los primeros pasos para transformar este potencial en realidad.
Con una parte significativa de las reservas mundiales, el país podría convertirse en un jugador clave en la economía verde. Pero, ¿cómo transformar esta oportunidad en ganancias concretas?
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R$ 243 mil millones por año: ¿qué está en juego?
De acuerdo con un informe divulgado por Deloitte y AYA Earth Partners, Brasil podría agregar hasta R$ 243 mil millones (US$ 48 mil millones) por año a su PIB en las próximas dos décadas, en caso de invertir en la extracción, procesamiento y refinación de tierras raras.
Actualmente, el país alberga aproximadamente el 10% de las reservas globales de estos minerales, incluyendo elementos estratégicos como niobio, grafito y níquel.
Sin embargo, la participación brasileña en la producción mundial aún es insignificante, representando solo el 0,09% del total.
Según el portal Brasil Mineral, esta baja representatividad se debe, en parte, a la falta de inversiones en infraestructura y a la dependencia del refinado externo, un mercado que China domina casi completamente.
Oportunidades y desafíos para la minería nacional
El estudio presenta tres escenarios para la evolución de este sector:
Procesamiento de minerales extraídos: Con la inversión únicamente en el beneficio mineral, Brasil podría agregar R$ 30 mil millones (US$ 6 mil millones) al PIB hasta 2030.
Expansión de la minería: La apertura de nuevas minas y el aumento del beneficio elevarían esta cifra a R$ 233 mil millones (US$ 46 mil millones) hasta 2050.
Refinación interna: El mayor potencial radica en el refinado nacional, que podría maximizar las ganancias, alcanzando los R$ 243 mil millones anuales.
Pero hay desafíos en el camino. Actualmente, solo el 35% del territorio brasileño ha sido mapeado para identificar potenciales minerales, lo que significa que muchas de estas riquezas aún son desconocidas.
Otro problema significativo es la burocracia.
Según Brasil Mineral, el proceso de licenciamiento ambiental para nuevos proyectos de minería puede tardar hasta 16 años, alejando a inversores y desacelerando el crecimiento del sector.
La carrera global por minerales estratégicos
La demanda mundial por minerales críticos deberá triplicarse para 2040, impulsada por la búsqueda de fuentes de energía más limpias, como baterías de vehículos eléctricos y turbinas eólicas.
Mientras países como Estados Unidos y la Unión Europea buscan reducir la dependencia de China en el refinado de estos materiales, Brasil tiene una ventaja competitiva única: su matriz energética limpia.
Como se destaca en el informe, el uso de energía renovable en la producción de minerales permitiría al país proporcionar insumos estratégicos con una menor huella de carbono, algo muy valorado en el mercado global.
¿Puede Brasil liderar la transición energética?
Expertos señalan que, para que Brasil aproveche esta oportunidad, es fundamental implementar políticas que simplifiquen las inversiones y fomenten la minería sostenible.
El portal Brasil Mineral refuerza que eventos como la COP30, prevista para 2025 en Belém, pueden colocar al país en el centro de las discusiones sobre economía verde.
Esto podría ser una vitrina internacional para mostrar al mundo el potencial inexplorado de las tierras raras brasileñas.
Si Brasil avanza en este sector, los beneficios van mucho más allá de los miles de millones en recaudación.
La generación de empleos, la diversificación de la economía y el protagonismo en el suministro global de minerales críticos pueden transformar al país en una potencia estratégica en la nueva economía verde.
Ahora, queda la pregunta: ¿Brasil va a explotar esta riqueza o continuará dejándola enterrada en el suelo?

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