Producción elevada de petróleo contrasta con limitaciones históricas en el refinado y mantiene al país dependiente de combustibles importados, incluso con el avance del pre-sal y el aumento de la oferta nacional de petróleo crudo.
Brasil continúa produciendo petróleo a gran escala, pero aún depende del exterior para satisfacer una parte relevante del consumo de combustibles, sobre todo diésel y, en determinados momentos, gasolina.
En una entrevista con CNN Brasil, el ex presidente de Petrobras, Pedro Parente, atribuyó esta contradicción a un problema estructural del refinado nacional, que no ha avanzado al mismo ritmo que la producción de petróleo y gas.
Datos consolidados de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles muestran que, en 2024, el país produjo en promedio 3,358 millones de barriles de petróleo por día, mientras que la producción total de petróleo y gas sumó 4,322 millones de barriles de petróleo equivalente diarios.
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Diferencia entre petróleo crudo y combustibles
La diferencia entre producir petróleo y abastecer el mercado interno con derivados es el punto central de la evaluación hecha por Parente.
Al explicar el desajuste, resumió que el consumidor no utiliza petróleo crudo, sino productos obtenidos en el refinado.
“No consumimos petróleo crudo, consumimos derivados del petróleo”, afirmó en el programa Hot Market, al citar gasolina, diésel y GLP entre los ítems que llegan de hecho a la economía real.
Capacidad de refinado limita la autosuficiencia
En la práctica, este cuello de botella aparece en los números del parque de refinado.
Según la ANP, la capacidad de refinado del país giró en torno a 2,3 millones de barriles por día, y la producción nacional de derivados alcanzó 2,2 millones de barriles diarios en 2024, equivalente al 86,4% de la capacidad instalada.
Aún así, Brasil permaneció como importador neto de derivados relevantes, escenario que la Empresa de Investigación Energética mantiene en sus proyecciones, con énfasis en el diésel a lo largo del horizonte decenal.
Este desajuste no se debe solo al volumen disponible para refinado.
Parte de la explicación también está en el perfil del petróleo extraído en el país, especialmente con el avance del pre-sal.
Parente destacó que la producción brasileña pasó a contar con petróleo más ligero y de mayor calidad, mientras que buena parte del parque de refinado fue concebido para procesar cargas más pesadas, predominantes en otras fases de la industria nacional.
La combinación entre capacidad limitada, diseño histórico de las refinerías y expansión del pre-sal ayuda a entender por qué la oferta doméstica de combustibles no acompaña automáticamente el crecimiento de la extracción.
Estructura de Petrobras e impacto en los precios
Al llevar este diagnóstico al debate sobre precios, Parente sostuvo que la discusión no puede ignorar la estructura societaria de Petrobras.
Hoy, la Unión sigue al mando de la compañía a través de las acciones ordinarias, pero no responde sola por el capital total.
Documento de gobernanza de la estatal informa que, al 31 de enero de 2025, la Unión poseía directamente el 50,26% de las acciones ordinarias y el 29,02% del capital social total, además de participación indirecta a través de BNDES y BNDESPar.
En este ambiente, decisiones que reduzcan la rentabilidad de la empresa afectan a los accionistas privados y exponen a la compañía a cuestionamientos de gobernanza.
Fue en este contexto que el ex presidente de Petrobras afirmó que una política permanente de precios artificialmente bajos no se sostiene sin costo institucional.
“Si el gobierno quiere hacer política pública, quiere asumir pérdidas en la empresa o quiere practicar precios que no lleven a la empresa a maximizar su resultado, cierra el capital de Petrobras, ahí hace lo que quiera”, declaró.
Inversión extranjera y previsibilidad en el refinado
La declaración también dialoga con un ambiente de mayor participación privada en la cadena de refinado.
La Refinería de Mataripe, en Bahía, antigua RLAM, fue vendida por Petrobras en 2021 al Mubadala por US$ 1,65 mil millones y pasó a operar bajo Acelen.
La presencia de un inversor extranjero en este segmento refuerza la necesidad de previsibilidad regulatoria y comercial para nuevos aportes en el sector.
Intervenciones frecuentes en precios, sobre todo sin un mecanismo transparente de compensación, tienden a aumentar la percepción de riesgo para quienes invierten recursos en activos de refinado en el país.
Subsidio al diésel y alternativa propuesta
Parente reconoció, al mismo tiempo, que la presión sobre el diésel tiene un peso político y social propio, especialmente por causa del transporte por carretera.
En lugar de un descuento amplio en la bomba, que alcanza perfiles muy diferentes de consumidores, defendió un subsidio focalizado para los grupos más expuestos a la alta internacional.
La propuesta mencionada en la entrevista sería financiar este alivio con parte de los dividendos pagados por Petrobras cuando la valorización externa del petróleo y de los combustibles eleve el resultado de la compañía.
Bajo esta lógica, el subsidio dejaría de ser una renuncia generalizada y pasaría a funcionar como una transferencia calibrada, dirigida a quienes dependen directamente del combustible para trabajar.
El objetivo sería preservar la señal económica de precios, evitar distorsiones competitivas y dirigir el gasto público a quienes dependen del combustible para trabajar.
La alternativa también reduciría la presión sobre los estados para recortar el ICMS, movimiento que suele afectar la recaudación de áreas como salud, educación y seguridad sin resolver, de forma estructural, el desequilibrio entre producción de petróleo, capacidad de refinado y necesidad de importación.
El cuadro expuesto por Parente encuentra respaldo en la fotografía más amplia del sector.
El país produce mucho petróleo, consolidó el pre-sal como motor de la oferta y amplió la relevancia internacional de su industria de exploración.
Aún así, el abastecimiento doméstico sigue condicionado a la capacidad de transformar esta materia prima en derivados en las proporciones y especificaciones exigidas por el mercado interno.
Es en este intervalo entre pozo, refinería y bomba que la autosuficiencia en petróleo crudo deja de significar independencia plena en combustibles.

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