La 16ª Cumbre de BRICS, celebrada en Kazán, Rusia, sacó a relucir un intenso impasse diplomático: Brasil vetó la entrada de Venezuela como «socio» del bloque de países emergentes, contrariando los deseos de aliados como Rusia y China. Este veto marcó un desdoblamiento estratégico importante, destacando divergencias internas y reacciones que prometen calentar las relaciones entre Brasil y Venezuela, países que ya viven una situación diplomática marcada por tensiones y intercambios de críticas.
El presidente ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping, deseosos de incluir a Venezuela y Nicaragua en el círculo de naciones emergentes de BRICS, se toparon con la resistencia de la delegación brasileña, que optó por excluir a estas naciones de la lista de nuevos socios del bloque. En su discurso, Putin defendió el «trato objetivo» entre los países, pero fue claro al señalar la necesidad de consenso para la admisión de nuevos asociados en BRICS. «Es imposible sin acuerdo entre todos los miembros», declaró el presidente ruso, dejando claro que el veto brasileño era el factor decisivo.
A pesar de una visita inesperada de Nicolás Maduro al evento, el Brasil mantuvo su posicionamiento, lo que resultó en una respuesta acalorada del gobierno venezolano. En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela condenó el veto como un «gesto hostil» y una «agresión», acusando a Brasil de mantener las mismas directrices de exclusión que eran aplicadas durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Para Venezuela, la entrada en BRICS es vista como parte de una lucha por «soberanía» y de fortalecimiento de alianzas en el Sur Global.
Rencores y Nada de ‘Inclusión’ en BRICS: Una Relación Tensa entre Brasil y Venezuela
Brasil y Venezuela han enfrentado una relación repleta de desavenencias diplomáticas y acusaciones públicas. Aunque las relaciones se han reanudado oficialmente en enero de 2023 tras la ruptura diplomática ocurrida en 2019, los recientes desencuentros indican un desgaste en la relación entre el presidente Lula y el gobierno Maduro.
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En diversas ocasiones, Lula manifestó preocupación por el proceso electoral venezolano, posición que llevó a Maduro a ironizar públicamente la actitud del líder brasileño. El presidente venezolano llegó a sugerir que los críticos de su gobierno «tomen un té de manzanilla», en respuesta a las inquietudes manifestadas por el Itamaraty.
Las tensiones se ampliaron con declaraciones de Tarek William Saab, fiscal general venezolano, que insinuó, sin pruebas, que Lula y el presidente chileno Gabriel Boric serían «agentes de la CIA». Este tipo de retórica infló aún más el escenario, agregando una dosis de desconfianza entre las naciones.
El Contexto del Sur Global y las Apuestas Futuras de BRICS
La exclusión de Venezuela y Nicaragua de la lista de nuevos socios de BRICS ocurre en un momento en que el bloque busca consolidar una alianza estratégica con países del Sur Global, aquellos que comparten desafíos comunes y la búsqueda de independencia económica. Con esto, BRICS da señales de su compromiso en confrontar prácticas que sus líderes ven como «sanciones ilegales» y un «desmedro de valores tradicionales», según destacó Putin en la conferencia de clausura.
Los países de BRICS continúan fortaleciendo sus planes para una arquitectura financiera independiente del dólar. Putin presentó un prototipo de la moneda común de BRICS, llamada «R5», en referencia a las monedas de sus miembros: el real, el rand, el yuan, el rublo y la rupia.
El objetivo es crear un sistema de pagos robusto y un mercado financiero más resistente a influencias externas, como las sanciones. Sin embargo, el lanzamiento efectivo aún depende de etapas a largo plazo, con Brasil asumiendo un papel central en la presidencia del bloque a partir de 2025, planeando impulsar el desarrollo de una infraestructura de pago internacional integrada.
Los Próximos Pasos
Para Brasil, el veto a Venezuela señala un enfoque cauteloso y una defensa del consenso en BRICS, aunque pueda traer consecuencias. Con el país a punto de asumir la presidencia del bloque, el gobierno Lula busca liderar la creación de un sistema de pagos que valore las monedas locales y agilice el comercio entre los miembros. Este plan promete disminuir los costos comerciales y garantizar más autonomía a las economías del grupo, que busca desvincularse de la hegemonía del dólar.
Al reforzar su posicionamiento sobre las reglas de consenso, Brasil demuestra que su política exterior busca evitar tensiones con EE.UU. y mantener relaciones equilibradas en el escenario global. Sin embargo, la reacción venezolana al veto no será fácilmente olvidada, prometiendo mantener vivo el debate sobre la ampliación de BRICS y el real alineamiento de sus miembros.

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