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Brasileños Deportados De Los Estados Unidos Relatan Tras Regresar A Brasil Después De Décadas, Enfrentando La Pérdida De Todo, Violencia En La Prisión, Dificultades Para Trabajar A Los 40 Y 50 Años Y Intentando Empezar De Nuevo En Su Propio País

Escrito por Felipe Alves da Silva
Publicado el 17/12/2025 a las 11:28
Brasileiro deportado dos Estados Unidos retorna ao Brasil e enfrenta dificuldades para recomeçar a vida após décadas no exterior.
Brasileiro deportado dos Estados Unidos tenta recomeçar a vida no Brasil após mais de duas décadas no exterior.
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El Choque del Retorno Forzado al País de Origen Tras Décadas en el Exterior

“No tengo miedo de Brasil, pero sé que va a ser difícil”. La frase resume el sentimiento de Ricardo Alves, brasileño que fue deportado de Estados Unidos tras 21 años viviendo y trabajando en el país. A los 48 años, regresó a Brasil llevando no solo una maleta vacía, sino también la sensación de que toda una vida fue interrumpida de forma abrupta y traumática. Según su propio relato, recomenzar en el país de origen, después de tanto tiempo fuera, puede ser aún más difícil que migrar joven al exterior de forma irregular.

La información fue divulgada por la DW Brasil, en un reportaje del podcast DW Revista, producido por la redacción brasileña de la emisora alemana en Bonn, que ha seguido de cerca la historia de brasileños deportados recientemente de Estados Unidos. El caso de Ricardo es uno entre miles que ayudan a dimensionar el impacto humano de las políticas migratorias más rígidas adoptadas en los últimos años.

Entre enero y octubre de 2025, 2.318 brasileños fueron deportados de Estados Unidos. En todo el año 2024, este número había sido de 1.648 deportaciones. Los datos muestran un crecimiento expresivo y reflejan la creación de una estructura federal robusta para identificar y remover inmigrantes en situación irregular, los llamados indocumentados. Hasta finales de octubre de 2025, más de 2 millones de inmigrantes dejaron Estados Unidos, sumando deportaciones forzadas y autodeportaciones, cuando la propia persona se presenta a las autoridades para regresar voluntariamente al país de origen.

En este contexto, Ricardo volvió a Brasil a finales de septiembre de 2025 y pasó a vivir con su madre en Ipatinga, Minas Gerais, ciudad donde intenta reorganizarse mientras lidia con dolores físicos, burocracia y el impacto psicológico del retorno inesperado. Según él, la sensación es similar a la de “un primer día de escuela”, cuando todo parece extraño, desconocido e inseguro.

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De la Infancia Sencilla en Brasil al Sueño Americano Construido con Trabajo Duro

La trayectoria de Ricardo comienza mucho antes de la deportación. Hijo de una familia que dejó el campo en los años 1970 para intentar la vida en la ciudad grande, creció en São Paulo, en un hogar sencillo. El padre era empleado estatal y la madre se dedicaba al trabajo doméstico y a la crianza de los seis hijos. Aún joven, a los 21 años, Ricardo se convirtió en padre, pero la relación terminó pocos años después.

Trabajando como metalúrgico en Diadema, en la región metropolitana de São Paulo, alimentaba un sueño común a muchos brasileños: vivir fuera del país. Aunque no dominaba el inglés, tenía curiosidad, afinidad con el idioma y creía que la experiencia internacional podría abrirle puertas. Un primo que ya vivía en Estados Unidos ofreció ayuda y presentó el contacto de los llamados coyotes, intermediarios que organizan la travesía ilegal de fronteras.

El valor cobrado por el viaje fue de US$ 7.000. Para juntar el dinero, Ricardo renunció, vendió todos los bienes que poseía y reunió lo máximo posible. Así, pasó por dos países de América del Sur, embarcó hacia México y cruzó la frontera terrestre hasta Estados Unidos. Llegó al país el 25 de diciembre de 2004, a los 27 años, y no salió más hasta ser deportado, dos décadas después.

En ese momento, la economía americana estaba en auge, lo que facilitó la obtención de trabajo inmediato. Al día siguiente de su llegada, Ricardo ya estaba empleado, ganando US$ 6 por hora. Como muchos inmigrantes sin documentos, pasó a realizar trabajos pesados, que requerían un esfuerzo físico extremo y largas jornadas. Según su relato, eran tareas que pocos americanos aceptarían ejecutar, especialmente por el valor pagado.

Durante los 11 primeros meses, todo el dinero que ganaba fue destinado a pagar la deuda de la travesía. Más tarde, descubrió que el primo había pagado un valor mucho menor a los traficantes y se había quedado con el resto. Sin embargo, Ricardo continuó trabajando, enfrentando intenso frío, trabajos en carpintería, transporte de madera a cuestas, trabajo de rodillas y limpieza de espacios insalubres, como áreas bajo casas.

Violencia en la Prisión, Operación Policial y Deportación Acelerada en 2025

Brasileños repatriados de Estados Unidos. Imagen: FAB

Ricardo vivió bajo diferentes gobiernos en Estados Unidos: George W. Bush, los dos mandatos de Barack Obama, el primer gobierno de Donald Trump, la gestión de Joe Biden y los primeros nueve meses del segundo gobierno Trump, iniciado en enero de 2025. En este nuevo mandato, el presidente estadounidense prometió endurecer drásticamente la política migratoria.

Desde que asumió nuevamente la presidencia, Trump destinó alrededor de US$ 170 mil millones en recursos adicionales al Departamento de Seguridad Interna y al ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) hasta 2029. El objetivo declarado es localizar, detener y deportar inmigrantes sin documentos válidos, además de extranjeros con antecedentes criminales. Sin embargo, las acciones han sido objeto de críticas, denuncias de brutalidad y relatos de detenciones de personas sin historial criminal e incluso ciudadanos estadounidenses.

Fue en este contexto que, en septiembre de 2025, Ricardo fue arrestado durante una operación en Milford, mientras trabajaba en una residencia. Según su relato, alrededor de 10 vehículos no identificados cercaron el lugar alrededor de las 10:30 de la mañana, con agentes enmascarados y armados. Él y otros cuatro brasileños intentaron protegerse dentro de la casa, pero acabaron siendo capturados.

Durante la acción, los agentes usaron armas de electrochoque (tasers) repetidamente. Uno de los trabajadores habría sido alcanzado cuatro veces. Ricardo afirma que fue el último en ser encontrado y que, ya esposado, sufrió pisotones en el tobillo por parte de un agente durante alrededor de 40 segundos, utilizando técnicas de inmovilización. Al día siguiente, tuvo que ser llevado al hospital, ya que el pie estaba severamente hinchado.

Pocos días después, fue deportado. El proceso fue acelerado porque Ricardo aún tenía el pasaporte en manos. En Estados Unidos, dejó atrás un coche, herramientas, un apartamento amueblado, colecciones personales e inversiones. Además, según él, las autoridades confiscaron documentos y licencias, lo que hoy le impide conducir y tratar de validar la licencia americana en Brasil.

Recomenzar Desde Cero en Brasil a los 48 Años Entre Burocracia, Dolor Físico y Pérdida de Identidad

Tras desembarcar en Belo Horizonte, Ricardo describe que la realidad del retorno se impuso de forma inmediata. A pesar de estar en su país de origen, relata sentirse como un extranjero dentro de Brasil. Según su testimonio, los primeros días estuvieron marcados por confusión, inseguridad y una sensación constante de estar perdido, tanto emocionalmente como en la rutina práctica del día a día.

Desde finales de septiembre de 2025, vive con su madre en Ipatinga (MG). Sin embargo, casi dos meses después del retorno, la situación permanecía prácticamente inalterada. Ricardo aún no había logrado recuperar los bienes dejados en Estados Unidos, principalmente porque el costo del envío internacional es alto. Para él, esos objetos representan más que bienes materiales; simbolizan parte de su propia identidad construida a lo largo de 21 años en el exterior.

Además, surgieron obstáculos burocráticos inesperados. Ricardo descubrió que su CPF estaba cancelado, lo que le impide realizar operaciones básicas, como abrir cuentas, firmar contratos o buscar empleo formal. El único documento que posee actualmente es el pasaporte, insuficiente para resolver gran parte de las pendencias administrativas en el país. Así, antes de buscar trabajo, necesita reconstruir su documentación civil desde cero.

Este escenario se suma a la dificultad de adaptación financiera. Según él, incluso situaciones simples revelan cuánto ha cambiado la realidad. Al comprar un cargador de celular en Belo Horizonte, Ricardo entregó R$ 40 esperando recibir cambio y se dio cuenta de que ya no dominaba los precios que se manejan en el día a día brasileño. Desde entonces, relata que lleva el teléfono siempre en la mano, siguiendo el GPS, incluso para caminar por barrios que conocía bien en el pasado.

Lesiones Permanentes, Atención Médica y Limitaciones Para Retomar la Vida Profesional

Otro obstáculo central enfrentado por Ricardo es su condición física. Durante la operación policial que resultó en su arresto, sufrió ruptura de ligamentos y tendones en el pie, además de un hinchazón persistente en el talón, que, según los médicos, puede volverse permanente. Ya han pasado casi 60 días desde el hecho, y el problema no ha retrocedido.

Al llegar a Brasil, fue recibido por equipos del gobierno federal y representantes de la ONU, que lo enviaron rápidamente al hospital. Allí, recibió medicamentos para el dolor y atención de emergencia. Sin embargo, se requieren exámenes más profundos. Ricardo explica que el rayos-X evalúa solo los huesos, pero que los daños sufridos requieren una resonancia magnética, examen que aún no ha podido realizar.

Por esto, evita esfuerzos físicos, no utiliza transporte público y trata de hacer solo ejercicios ligeros para recuperar la movilidad. La limitación física impacta directamente su capacidad de buscar empleo, especialmente en funciones operativas, que siempre han sido su principal fuente de ingresos, tanto en Brasil como en Estados Unidos.

A pesar de estas dificultades, Ricardo afirma que no descarta aceptar trabajos como portero, limpiador o repartidor, si logra regularizar la documentación y mejorar la condición de su pie. Para él, el desafío no es solo financiero, sino psicológico: volver a sentirse útil, integrado y respetado.

Entre Esperanza y Frustración, Brasileños Deportados Intentan Reconstruir Su Propia Historia

El relato de Ricardo revela un sentimiento ambiguo. Por un lado, hay alivio por estar en suelo brasileño, cerca de su familia y lejos del miedo constante de persecución migratoria. Por otro, existe la frustración de haber perdido todo lo que construyó a lo largo de más de dos décadas. Según él, muchos brasileños regresan sin nada y acaban siendo tratados con indiferencia, como si su trayectoria no tuviera valor.

Aun así, el reencuentro con familiares, amigos y conocidos trae momentos de confort emocional. Ricardo relata emoción al ver a tíos, primos y personas de su infancia, lo que refuerza el vínculo con el país. Sin embargo, la esperanza inicial comienza a desgastarse a medida que los días pasan y las soluciones no aparecen.

Como destaco la DW Brasil, en el podcast DW Revista, la historia de Ricardo no es aislada. Refleja una realidad enfrentada por miles de brasileños deportados de Estados Unidos, especialmente aquellos que pasaron décadas fuera y regresan a una edad más avanzada. El proceso de reintegración social, profesional y emocional es lento, complejo y, muchas veces, solitario.

Para Ricardo, el retorno siempre estuvo en los planes, independientemente del dinero o la estabilidad. Sin embargo, reconoce que cuanto más tiempo pasa fuera, más difícil se vuelve regresar. Ahora, ante un nuevo capítulo que aún no ha comenzado a escribirse, intenta reunir fuerzas para reconstruir su propia vida, incluso sabiendo que el camino será largo.

Después de décadas de trabajo y sacrificio fuera del país, ¿estarías preparado para volver sin nada y recomenzar desde cero?

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Felipe Alves da Silva

Sou Felipe Alves, com experiência na produção de conteúdo sobre segurança nacional, geopolítica, tecnologia e temas estratégicos que impactam diretamente o cenário contemporâneo. Ao longo da minha trajetória, busco oferecer análises claras, confiáveis e atualizadas, voltadas a especialistas, entusiastas e profissionais da área de segurança e geopolítica. Meu compromisso é contribuir para uma compreensão acessível e qualificada dos desafios e transformações no campo estratégico global. Sugestões de pauta, dúvidas ou contato institucional: fa06279@gmail.com

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