En entrevista al canal ISTOÉ Dinheiro, Caito Maia contó que Chilli Beans fabrica todo en China, tras la quiebra de la unidad brasileña por causa de impuestos y burocracia, y criticó la falta de apoyo del gobierno a la industria nacional
El fundador de Chilli Beans, Caito Maia, detalló cómo funciona la operación global de la marca y explicó por qué la empresa, aun siendo brasileña, fabrica todos sus productos en China.
Durante una entrevista en el canal ISTOÉ Dinheiro, relató las dificultades enfrentadas en el país y el impacto directo de la carga tributaria sobre la industria nacional.
Fábrica en Brasil no resistió a la carga tributaria
Caito contó que Chilli Beans ya intentó producir parte de su línea en territorio brasileño, llegando a fabricar alrededor del 20% de los productos en el país hace cuatro o cinco años. Sin embargo, según él, la operación se volvió inviable.
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“Era un volumen gigante, casi 500 mil piezas. Tuvimos tantas multas, tanto laborales, tantos impuestos, que el dueño de la fábrica se rindió. Dijo: ‘Basta, se acabó, me voy’”, afirmó.
Clasificó la situación como “una lástima”, enfatizando que el principal obstáculo es el sistema tributario.
“Los impuestos destruyen las empresas. Nunca tuve ayuda del gobierno, nada. Al contrario”, declaró. Caito destacó que Brasil no ofrece incentivos ni protección para el sector y criticó la falta de visión industrial: “El gobierno brasileño se desindustrializó. Si pusiera energía en eso, tendríamos muchas fábricas, generaríamos empleo, pagaríamos impuestos, pero no sirve de nada.”
Intentos frustrados de reindustrializar la producción
Aún después del cierre de la fábrica, Caito afirmó que recibió ofertas para arrendar otras unidades en el país, incluso “gratis”.
Aun así, la cuenta no cerró. “De regalo no cierra. El producto sale más caro que el chino fabricando en Brasil, principalmente por culpa del tributario”, explicó.
Resaltó que el problema no es exclusivo del sector de gafas y relojes, sino de toda la estructura nacional.
“Brasil tiene mano de obra, tiene espacio físico, tiene una buena ubicación geográfica —al lado de Europa, al lado de todo—, pero no funciona. Podríamos ser un polo industrial, pero no lo somos”, lamentó.
Asociación sólida con la industria china
Cuestionado sobre cómo funciona la fabricación actual, Caito respondió sin rodeos: “Es 100% en China. Todo, gafas, relojes, todo.”
La producción ocurre en una ciudad considerada pequeña para los estándares chinos, con alrededor de 10 millones de habitantes y más de 700 fábricas.
Chilli Beans mantiene asociación con cinco de ellas —cuatro desde hace más de 20 años y una más reciente.
Según el empresario, estos socios son fundamentales para la calidad y la escala de producción de la marca.
“La fabricación nunca fue un obstáculo. Son socios geniales, con quienes desarrollamos tecnología y productos nuevos. A ellos les encanta trabajar con nosotros”, afirmó.
Destacó que esta relación directa con los fabricantes eliminó intermediarios y aumentó el margen de la empresa. “Cuando saqué a la persona del medio, mi margen subió un 20%, 30%, 40%. Tengo tecnología en mis manos, porque hablo directamente con el fabricante”, explicó.
Evolución impresionante de la industria china
Asistente habitual de China durante dos décadas, Caito dijo que presenció una transformación “ignorante”, término que utilizó para describir el avance del país.
“Cuando fui por primera vez, parecía una ciudad de guerra. Hoy es todo moderno, arbolado, lleno de edificios y puentes absurdos. Ellos construyen 400 km de carretera en un año y medio”, relató.
El empresario también se impresionó con el grado de automatización de las fábricas, citando un episodio en que una planta operaba completamente a oscuras. “La fábrica está completamente automatizada. No necesita encender la luz. Da hasta miedo, pero es increíble”, dijo.
“El gobierno chino quiere ayudarte”
Caito comparó la postura de China con la de Brasil y elogió el modelo chino de apoyo a las empresas. Según él, el gobierno chino creó incluso una aseguradora para proteger a fabricantes y compradores.
“Cuando compras, pagas a la aseguradora, no al proveedor. Si no pagas, la aseguradora cubre y luego va detrás de ti con el gobierno junto”, explicó, admirado por la eficiencia del sistema.
Con el paso de los años, afirmó haber construido una relación de confianza con sus socios chinos. “Ellos me ayudaron durante la pandemia. Tengo mucha gratitud y orgullo por esta relación. Son socios maravillosos, y hemos crecido juntos”, concluyó.
Con más de 20 años de asociación internacional, Caito Maia enfatizó que el modelo chino de producción es hoy el pilar de Chilli Beans, permitiendo calidad y escala a precios competitivos.
No obstante, el tono de lamento sobre Brasil persistió a lo largo de la entrevista: “Si el gobierno realmente quisiera ayudar, lo haría. Es una lástima, porque Brasil tenía todo para despegar.”

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