Cambio preserva R$ 110 mil millones de rendimientos rurales de la cobranza extra y puede reducir en hasta R$ 3 mil millones la recaudación prevista por el gobierno.
La aprobación del nuevo modelo de Impuesto sobre la Renta en la Cámara de Diputados trajo una novedad que encendió debates: una brecha insertada en el texto protege los ingresos del agronegocio de la incidencia del impuesto mínimo del 10% para contribuyentes de altos ingresos.
De acuerdo con el portal de Folha de S. Paulo, aproximadamente R$ 110 mil millones en rendimientos rurales quedan blindados de la tributación adicional, en un escenario en el que el gobierno proyectaba elevar la recaudación para compensar renuncias fiscales. La estimación es que esta brecha reduzca la recaudación en hasta R$ 3 mil millones ya en el próximo año, según cálculos de especialistas.
Cómo el cambio favorece al agronegocio
El texto relatado por el presidente de la Cámara, Arthur Lira, incluyó en la base de cálculo del impuesto mínimo una redacción que excluye la parte exenta de la actividad rural.
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Esto significa que los productores que declaran ingresos en el Impuesto sobre la Renta como persona física no tendrán esos ingresos considerados para la cobranza extra.
En la práctica, esta regla amplía el beneficio ya existente en el régimen de lucro presumido. Hoy, quienes optan por este sistema tienen 80% de la facturación automáticamente tratados como costo y solo 20% como lucro sujeto a tributación sin necesidad de comprobación detallada.
La exclusión aprobada por la Cámara refuerza esta ventaja y hace que la carga sea aún más ligera para el sector.
El impacto millonario en las arcas públicas
El Ministerio de Hacienda estimaba recaudar R$ 25,2 mil millones con el nuevo impuesto mínimo y más R$ 8,9 mil millones con la tributación sobre dividendos enviados al exterior.
No obstante, con la brecha para el agronegocio, parte de esta expectativa queda comprometida.
Según estimaciones, R$ 62 mil millones de la renta exenta del sector están en manos de contribuyentes que ganan más de R$ 600 mil por año.
Entre los que superan R$ 1 millón anuales, la parte blindada llega a R$ 55 mil millones. Esta concentración refuerza la percepción de que el beneficio favorece justamente a los mayores productores y disminuye la progresividad del impuesto.
El riesgo de migración de ingresos
Los expertos advierten sobre otro efecto colateral: la posibilidad de que empresarios del sector migran parte de las ganancias a la persona física, con el fin de escapar de la tributación sobre dividendos de empresas.
El diseño actual crea un incentivo para reorganizar declaraciones, lo que puede ampliar la pérdida de recaudación a lo largo de los próximos años.
Además, el texto incluye la protección en la misma frase que detalla la regla del impuesto mínimo. Esto dificulta un veto presidencial solo sobre ese punto, ya que el Ejecutivo no puede suprimir palabras o fragmentos aislados, solo dispositivos enteros.
Es decir, para bloquear el beneficio, tendría que vetar toda la base del nuevo impuesto.
Otras concesiones aprobadas
Además del blindaje para el agronegocio, el informe aprobado garantiza exención sobre ganancias y dividendos referentes a resultados obtenidos hasta diciembre de 2025.
Estos valores podrán ser distribuidos hasta 2028 sin incidencia de impuesto, en un acuerdo tejido entre el gobierno y el Congreso para dar previsibilidad a las empresas.
A partir de 2026, la tributación del 10% sobre dividendos pagados a personas físicas entrará en vigor.
Sin embargo, el dispositivo aprobado garantiza un período de transición más largo, que, en la práctica, reduce el alcance inmediato de la nueva política fiscal.
El nuevo modelo de Impuesto sobre la Renta abre espacio para cuestionamientos: ¿el agronegocio necesitaba este blindaje tributario?
Por un lado, los parlamentarios defienden que el sector es estratégico y ya convive con alta carga indirecta.
Por otro lado, los críticos señalan que la medida deshidrata la recaudación y preserva a los grandes productores en detrimento de la progresividad fiscal.
¿Y tú, qué piensas? ¿La brecha aprobada es un ajuste necesario para mantener la competitividad del agro o un privilegio injusto que perjudica la recaudación del país?
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