Ellos cambiaron el confort de una rutina estable en el extranjero por la simplicidad del interior de Minas, donde crían perros rescatados, cultivan huertos orgánicos y construyen cabañas con vista a paredones naturales
Una pareja que vivió por más de 15 años en Canadá decidió reiniciar su vida en una granja en Minas Gerais, cerca de Capitólio. La elección fue motivada por el deseo de vivir con más autonomía, contacto con la naturaleza y libertad para aplicar prácticas sostenibles de agricultura y construcción.
El proyecto comenzó desde cero. Al regresar a Brasil, Frederico, originario de Belo Horizonte, y su esposa Ron, nacida en Vietnam y criada en Canadá, se instalaron en un terreno de seis hectáreas lleno de manantiales, vegetación nativa y con vista privilegiada de la Serra da Canastra. El área es hoy conocida como Chalé Vale das Cachoeiras, donde la pareja cultiva plantas medicinales, huertos orgánicos y acoge animales rescatados.
Viven con tres perros adoptados, Grandão, Tupã y Brownie, además de dos novillas, Dolores y Creuza, responsables de mantener el pasto bajo de forma natural. Con experiencia en construcción adquirida en Canadá, Frederico utiliza técnicas de bioconstrucción, aprovechando recursos locales como piedra, barro y madera, para erigir estructuras funcionales e integradas al ambiente.
Sostenibilidad y Vida Simple Marcan la Rutina en la Granja en Minas
Para hacer la propiedad más sostenible, la pareja implementó un sistema de fosa de evapotranspiración, donde el agua gris es tratada por plantas como bananeras, que absorben hasta 20 litros de líquido por día. Además, el cultivo sigue los principios de agroforestería y permacultura, con consorcios de cultivos como maíz, frijol y calabaza para enriquecer el suelo y equilibrar el ecosistema.
Otro aspecto diferenciador es la gran diversidad de especies frutales y medicinales plantadas, incluyendo macadamias, carambolas, taiobas, perejil, cebollino, entre otras. También hay girasoles ornamentales, siendo parte de las semillas traídas de Canadá, además de árboles nativos como pau-brasil y jacarandá-mimoso.
El agua consumida en la propiedad proviene de manantiales naturales, ubicados dentro de la propia granja. La construcción de las cabañas respeta la topografía y el clima local, con ventanas amplias para circulación de aire y entrada de luz solar, eliminando la necesidad de aire acondicionado.
Turismo Rural y Experiencias de Inmersión en Medio del Campo
Las dos cabañas rústicas, llamadas “Chalé Sol” y “Chalé Lua”, fueron pensadas para ofrecer a los visitantes una experiencia de inmersión en la vida rural. Los huéspedes pueden cosechar verduras directamente del huerto, participar en senderos ecológicos hasta cascadas cercanas e interactuar con los animales. El lugar no ofrece servicio de pensión completa, permitiendo que el visitante tenga libertad y autonomía en su estadía.
La esposa de Frederico también participa activamente en el proyecto. De origen asiático y con fuerte vínculo cultural con Canadá, Ron se adaptó a la rutina mineira, aprendiendo a hacer pan de queso, gelatina de jabuticaba y cuidando de la producción de contenido para el canal digital de la pareja, donde comparten los entresijos de la vida en el campo.
El terreno incluye áreas planificadas para futuras expansiones, como un horno de leña para pizzas y panes, además de un quiosco para confraternizaciones. Parte significativa de la propiedad está preservada como reserva forestal, demostrando el compromiso con la preservación ambiental.
Un Proyecto que Une Pasado, Presente y Futuro con Raíces en el Campo
La granja en Minas representa la realización de un antiguo sueño de Frederico: el de vivir en armonía con la naturaleza. Las decisiones están guiadas por valores como respeto al medio ambiente, cuidado de los animales y rescate de prácticas tradicionales. Todo se hace poco a poco, con atención a los detalles y aprendizajes diarios.
Además, el proyecto promueve el turismo rural consciente y ofrece una alternativa de ocio centrada en la reconexión con el campo. La cálida recepción, la comida casera, el contacto con las plantas y el agua pura atraen familias y parejas que buscan descanso y tranquilidad.
Según un informe publicado en el canal Portal da Roça, el lugar se está convirtiendo en un ejemplo de cómo es posible transformar un espacio abandonado en una referencia de sostenibilidad y bienestar rural con bajo impacto ambiental.


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