La pareja muestra cómo reorganizó la entrada de la finca con camino de piedras, placas de césped, reaprovechamiento del agua de lluvia y un sistema de riego automático hecho con piezas simples, baratas y controlado por el celular.
La pareja decidió cambiar la apariencia de la entrada de la finca sin esperar a que terminaran las obras para comenzar a embellecer el área externa. En vez de dejar el acceso cubierto de tierra expuesta, barro y una visual improvisada, aprovecharon el período de lluvia, el nivelado ya hecho por el tractor y el material que tenían disponible para crear un camino de piedras y comenzar el césped en puntos estratégicos.
A lo largo del proceso, la pareja también resolvió un desafío importante del mantenimiento: cómo mantener el césped siempre regado sin depender de abrir y cerrar el agua manualmente todos los días. La solución encontrada combinó cisterna, automatización, solenoide de máquina de lavar, interruptor inteligente con Wi-Fi y control por celular. El resultado une estética, funcionalidad y creatividad en un proyecto pensado para la rutina real de la finca.
La pareja aprovechó la fase de la obra para valorizar la entrada
Desde el principio del vídeo, la pareja deja claro que la idea era probar que una obra no tiene que seguir fea todo el tiempo. Aún con la estructura en progreso, decidieron mirar la entrada de la finca como un área que ya podía empezar a recibir acabados y organización visual.
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La elección tuvo sentido por dos motivos. Primero, el tractor ya había realizado el nivelado necesario del camino. Segundo, el clima ayudaba, con suelo húmedo y buenas condiciones para recibir el césped.
En vez de posponer el paisajismo para un futuro indefinido, la pareja aprovechó el momento justo de la obra para avanzar también en la parte estética.
Este punto es interesante porque muestra una lógica práctica muy común en fincas y chacras: cuando la base del terreno está lista, pequeñas intervenciones ya pueden cambiar mucho la percepción del espacio.
El camino de piedras fue pensado para uso real de coche y camioneta

La primera gran intervención realizada por la pareja fue la creación de un camino de piedras desde la portezuela hasta la parte interna de la finca. La propuesta no era solo decorar, sino permitir una circulación más limpia y funcional, especialmente en períodos de lluvia.
Las piedras fueron posicionadas con un espaciamiento calculado para atender dos tipos de vehículos. La camioneta pasaría cerca de una parte del camino, mientras que coches más pequeños podrían circular más por dentro.
Este cuidado muestra que el proyecto no fue improvisado solo por la apariencia. La pareja pensó en el uso diario de la entrada, en el ancho necesario y en la practicidad de quienes llegan o salen con el vehículo.
También dejaron un trecho justo después de la portezuela con espacio suficiente para que un coche se detenga sobre las piedras, permitiendo que alguien baje, abra la portezuela y evite pisar el barro. Este detalle simple refuerza cómo el proyecto fue construido a partir de la rutina.
La pareja usó cerca de 80 piedras y aprovechó incluso piezas quebradas
Según el relato, la pareja contaba con aproximadamente 80 piedras para iniciar el camino. Como aún no sabían exactamente hasta dónde rendiría el material, la propuesta fue usar lo que había disponible y luego evaluar cómo complementar el resto de la entrada.
Incluso las piedras quebradas fueron consideradas útiles. En lugar de descartar este material, optaron por reaprovecharlo en partes de la composición, lo que ayuda a reducir el desperdicio y mantener coherencia visual en el acceso.
Esta elección muestra un tipo de creatividad muy presente en obras de finca, donde el aprovechamiento inteligente de lo que ya existe hace diferencia en el costo y en el resultado.
Además de las piedras, se usó arena para el asentamiento. Este nivelado era necesario para evitar que las piezas quedaran falsas o inestables, lo que podría causar quiebre cuando los vehículos pasaran por encima.
El césped se colocó enseguida para aprovechar la tierra húmeda

Después del camino de piedras, la pareja pasó a la instalación de las placas de césped. La decisión de hacer esto enseguida tenía una razón práctica: la tierra aún estaba húmeda, el clima ayudaba y el césped ya venía abonado, lo que favorecía el arraigo.
La colocación comenzó en un área de terraplén en la parte trasera, donde querían ver el visual más ordenado rápidamente. Luego, el resto fue llevado hacia adelante, en la región de la entrada.
La pareja entendió que el césped no podía quedarse parado por mucho tiempo sin instalación, así que la ejecución siguió una lógica de prioridad y oportunidad.
Este cuidado es importante porque muestra cómo el paisajismo también depende del momento adecuado. No basta con comprar el césped. Es preciso colocarlo en el momento adecuado para que realmente se desarrolle bien.
La pareja combinó piedras y césped para equilibrar estética y circulación
Uno de los puntos más interesantes del proyecto es precisamente la combinación entre el camino de piedras y el césped. La pareja no intentó cubrir toda la entrada con un único material. En vez de eso, distribuyó las funciones: las piedras se encargaron del paso de los vehículos y el césped ayudó a suavizar el visual e integrar el acceso al ambiente de la finca.
Esta solución hace que la entrada parezca más natural y menos dura de lo que sería solo con concreto, gravilla o tierra expuesta. Al mismo tiempo, evita que el césped reciba un desgaste excesivo del tráfico. El equilibrio entre circulación y paisajismo es una de las principales cualidades de la transformación realizada por la pareja.
También quedó claro que no toda el área fue resuelta de una vez. En algunos tramos, todavía pretenden probar otros tipos de plantas para entender si el césped funcionará realmente o si será necesario otro tratamiento paisajístico.
El agua de lluvia fue aprovechada en el sistema de riego
En la etapa de riego, la pareja mostró que el agua utilizada en el césped proviene de la cisterna instalada en un punto más alto del terreno. Esto crea una solución más económica y más coherente con la lógica de una finca, donde el aprovechamiento de recursos disponibles marca una gran diferencia.
A partir de esta cisterna, surgió un nuevo problema: cómo saber, a distancia, cuándo el barril de agua del huerto estaba lleno o vacío. Para resolver esto, Magno improvisó un sistema visual usando un tubo ligero con espuma dentro y marcaciones de colores.
A medida que el agua sube o baja, el tubo se mueve y empieza a indicar el nivel de agua incluso para quien está más lejos. La pareja transformó un problema de monitoreo en una solución simple, barata y funcional.
Este apartado del proyecto revela bien el espíritu de la obra: no se trata solo de comprar equipos listos, sino de adaptar soluciones posibles a la realidad de la finca.
La pareja creó automatización con piezas simples y bajo costo

La parte más creativa del proyecto aparece cuando la pareja explica el sistema de automatización del riego. Para el área del césped principal, usaron un interruptor inteligente con Wi-Fi y una solenoide, pieza normalmente usada en máquinas de lavar ropa.
El funcionamiento es directo. El interruptor inteligente puede ser activado por el celular o por un asistente virtual y controla la apertura de la solenoide, que libera o bloquea el paso del agua.
El costo, según el relato, es bastante accesible: tanto la solenoide como el interruptor se encuentran en el rango de R$ 30 a R$ 40. Es decir, la pareja montó un riego automático con piezas simples y relativamente baratas, sin depender de un kit sofisticado y caro.
La instalación fue cubierta con plástico para evitar el contacto directo con la lluvia y los salpicones del propio riego, lo que muestra una preocupación por aumentar la durabilidad del sistema.
El riego fue ajustado de acuerdo con cada área de la finca
La pareja no trató todas las áreas de la misma manera. En el césped del espacio gourmet, por ejemplo, había una particularidad: una lona colocada por debajo para impedir el encharcamiento del suelo con la lluvia. Esto exigió un riego más corto y controlado para no acumular demasiada agua.
En este punto, la programación se definió para tiempos menores, justamente para preservar el césped sin exagerar en la humedad.
Ya en la portezuela, donde no existe esta lona, el sistema fue ajustado para funcionar por más tiempo, con un riego diario de alrededor de 20 minutos a las 17 horas.
La pareja mostró que la automatización no significa solo activar el agua automáticamente, sino adaptar el tiempo y el volumen según la necesidad real de cada área.
Este tipo de ajuste es lo que hace al sistema más eficiente. En vez de una regla única para toda la finca, el riego pasó a obedecer a las características específicas de cada trecho del césped.
El celular se convirtió en la herramienta central para controlar el riego
Uno de los puntos más prácticos del proyecto es el control remoto. La pareja puede seguir y activar el sistema por el celular, incluso interrumpiendo el riego cuando observa por las cámaras que la lluvia ya está lo suficientemente fuerte ese día.
Esto evita el desperdicio de agua y ayuda a mantener el suelo bajo control. En el caso del césped cercano al espacio gourmet, donde hay lona debajo de la tierra, este cuidado es aún más importante para no encharcar demasiado la base.
La automatización realizada por la pareja no solo sirve para facilitar la rutina, sino también para dar más precisión al manejo del agua.
En la práctica, esto significa menos trabajo manual, menos olvidos y una respuesta más rápida a los cambios del clima.
El resultado apareció en solo quince días
En la fecha en la que se grabó el vídeo, la pareja cuenta que ya habían pasado quince días desde la instalación de las placas de césped tanto en la parte del espacio gourmet como en la entrada de la portezuela.
En este período corto, el césped ya se veía bien verde y comenzando a cerrar las rendijas entre las placas.
Esto indica que el conjunto formado por suelo húmedo, instalación rápida y riego programado funcionó bien. En algunos puntos, el césped ya comenzaba a crecer lo suficiente como para sugerir la futura recolección de plántulas para plantar en otras partes de la finca.
La pareja logró un resultado visual rápido porque combinó la ejecución en el momento adecuado con un sistema de riego coherente con el terreno.
Este tipo de respuesta rápida valora aún más el proyecto, porque muestra que la intervención no fue solo creativa, sino también eficiente.
La pareja aprovechó el impulso para organizar otros detalles del entorno
Además del camino de piedras y del césped, la pareja también mostró un arreglo con neumáticos en uno de los extremos del césped, aprovechando la ayuda de la madre de Érica para componer mejor el espacio.
Esto refuerza la idea de que la transformación de la entrada no se limitó a la circulación, sino que también avanzó hacia elementos decorativos y de acabado.
Otro detalle interesante es que el mismo tipo de automatización usado en el riego también fue aplicado en la conexión eléctrica de las luminarias mostradas en videos anteriores.
Según ellos, la solución antigua con asistente virtual no estaba funcionando bien, y el nuevo sistema pasó a ofrecer más practicidad. La pareja usó el proyecto de la entrada como extensión de una lógica mayor de automatización y mejora funcional de la finca.
La entrada de la finca ganó un aspecto más bonito sin perder practicidad
Al final, el proyecto muestra que la pareja no intentó solo embellecer la finca. La propuesta fue mejorar la entrada de forma práctica, pensando en barro, paso de vehículos, arraigo del césped, reaprovechamiento del agua de lluvia y facilidad de mantenimiento en el día a día.
El camino de piedras trajo firmeza para la circulación, el césped suavizó el visual y el riego automático resolvió un problema que podría requerir mucho trabajo manual. La transformación de la entrada ocurrió porque la pareja logró juntar paisajismo, creatividad y soluciones simples de operación.
Este tipo de resultado llama la atención justamente por parecer posible de reproducir. No hay allí un proyecto inaccesible, sino una secuencia de decisiones prácticas, materiales simples y adaptación a lo que el terreno ofrecía.
¿En tu opinión, la pareja acertó más en el camino de piedras o en el sistema de riego automático que puede ser controlado por el celular?


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