Cataluña incluyó en la Estrategia Ferroviaria Regional, aprobada en noviembre de 2025, el proyecto del anillo ferroviario que circundará Barcelona con 119 kilómetros de vías, 39 estaciones y 12 puntos de conexión con las redes existentes de Renfe y FGC. La Línia Orbital Ferroviària, como se llama oficialmente, conectará Vilanova i la Geltrú con Mataró sin pasar por el centro de Barcelona, recorriendo ciudades como Vilafranca del Penedès, Martorell, Terrassa, Sabadell y Granollers. La previsión más optimista apunta a su conclusión para 2041, con una inversión estimada de 5,2 mil millones de euros.
Cataluña está planeando el anillo ferroviario más ambicioso de la historia de la región metropolitana de Barcelona. Con 119 kilómetros de extensión, 39 estaciones y 68 kilómetros de vías nuevas, la Línia Orbital Ferroviària conectará ciudades de la segunda corona metropolitana sin que los pasajeros necesiten entrar en el centro de Barcelona. El proyecto rompe la lógica radial que domina el sistema ferroviario catalán desde el siglo XIX, donde todas las líneas convergen hacia la capital, y crea por primera vez una ruta perimetral que permite ir de Vilanova i la Geltrú, en la costa sur, hasta Mataró, en la costa norte, pasando por el interior.
El anillo ferroviario fue incluido en la Estrategia Ferroviaria de Cataluña, aprobada en noviembre de 2025 por la Generalitat para organizar el futuro del tren en la región hasta 2050. La ficha técnica preparada por Ifercat, autoridad de infraestructuras ferroviarias de Cataluña, describe una línea con velocidad comercial de 60 kilómetros por hora, 12 intercambiadores con Renfe y FGC y demanda anual estimada en 20 millones de pasajeros. La previsión más optimista sitúa su conclusión en 2041, con una inversión de 5,2 mil millones de euros, pero el proyecto aún está en fase de estudios y no hay obras en marcha.
El trazado del anillo ferroviario que rodea Barcelona

El anillo ferroviario se dividirá en cuatro grandes tramos que juntos formarán un arco completo alrededor del área metropolitana de Barcelona. El primer tramo conecta Vilanova i la Geltrú con Vilafranca del Penedès, pasando por la comarca del Alt Penedès. El segundo conecta Martorell con Terrassa, cruzando el Baix Llobregat. El tercero va de Sabadell a Granollers, atravesando el Vallès Occidental y Oriental. El cuarto cierra el arco entre Granollers y Mataró, llegando al litoral del Maresme.
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De los 119 kilómetros totales del anillo ferroviario, 68 serán de vías completamente nuevas y 46 kilómetros pasarán por túneles, representando el 60% del trazado nuevo. La opción subterránea busca minimizar el impacto en áreas urbanas densas y superar los obstáculos geográficos del relieve catalán. Las 39 estaciones del anillo ferroviario incluyen 23 completamente nuevas, y el sistema aprovechará tramos de líneas ya existentes operadas por Renfe y FGC en los segmentos donde la infraestructura actual soporta el tráfico adicional.
El problema que el anillo ferroviario resuelve

Actualmente, quien vive en Sabadell y trabaja en Terrassa, ciudades vecinas separadas por pocos kilómetros, necesita tomar un tren hasta Barcelona y luego otro de vuelta en la dirección opuesta. El sistema radial obliga a miles de pasajeros a pasar por el centro de la capital para realizar trayectos que, en línea recta, son cortos, sobrecargando las estaciones centrales y aumentando el tiempo de viaje.
El anillo ferroviario elimina este problema al crear conexiones directas entre los municipios de la segunda corona metropolitana. La Generalitat estima que el 30% de los pasajeros del nuevo sistema serán captados del transporte individual motorizado, lo que significaría menos coches en las carreteras periféricas, menos congestiones y menos emisiones. Con 96 mil pasajeros diarios previstos y de 20 a 27 millones anuales, el impacto en la movilidad regional sería transformador.
Los 46 kilómetros de túneles y los desafíos de ingeniería
La decisión de colocar el 60% del trazado nuevo en túnel no es solo estética, es funcional. La topografía de la región metropolitana de Barcelona, con colinas, valles y centros urbanos consolidados, hace inviable la construcción de vías en superficie en gran parte del recorrido del anillo ferroviario. Los túneles permiten que la línea pase por debajo de barrios residenciales, zonas industriales y áreas naturales sin demoler o expropiar.
La ingeniería de los intercambiadores es otro desafío. Los 12 puntos de conexión con las redes de Renfe y FGC requieren reformas en estaciones existentes, construcción de pasarelas accesibles e instalación de sistemas digitales de señalización ferroviaria. El objetivo es que el cambio entre líneas sea rápido y sin barreras, para que el anillo ferroviario funcione como parte integrada del sistema, no como un apéndice.
El cronograma que nadie garantiza
El anillo ferroviario de Barcelona es un proyecto que existe en el papel desde hace casi dos décadas. Diferentes versiones han sido incluidas en planes de infraestructura de Cataluña desde principios de los años 2000, pero ninguna avanzó a la fase de construcción. La novedad es que la Estrategia Ferroviaria de 2025 ha devuelto el proyecto al centro de la planificación regional, con ficha técnica actualizada y estatus prioritario.
Aun así, el camino hasta la inauguración es largo. Estudios informativos, licenciamiento ambiental, aprobación de fondos, licitaciones y ejecución de obras en túnel a lo largo de los 119 kilómetros suman un cronograma que difícilmente será inferior a 15 años. La estimación de 2041 es considerada optimista por especialistas del sector. Las decisiones políticas y los ajustes presupuestarios en Cataluña serán determinantes para definir si el anillo ferroviario de 119 kilómetros saldrá del papel esta vez. El proyecto es el más ambicioso de Cataluña en infraestructura de transportes.
¿Vivirías en una ciudad donde se puede cruzar toda la metrópoli en tren sin necesidad de pasar por el centro? ¿Crees que el anillo ferroviario de Barcelona se concretará o es otro megaproyecto que quedará décadas en el papel? Cuéntanos en los comentarios.

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