Con la aprobación de la ANP, CB Bioenergia inicia producción de etanol de trigo en Santiago y proyecta expansión del biocombustible hasta 2027.
La Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) autorizó a la CB Bioenergia a iniciar la producción de etanol de trigo en Santiago, en el estado de Río Grande del Sur, convirtiendo a la unidad en la primera del país habilitada para fabricar este tipo de biocombustible.
La decisión fue publicada en el Diario Oficial de la Unión el pasado jueves, día 8, y representa un avance relevante para la diversificación de la matriz energética brasileña, además de abrir un nuevo mercado para la cadena del trigo nacional.
Con la liberación, la empresa comienza a operar oficialmente tras cumplir con todos los requisitos técnicos, ambientales y regulatorios.
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El inicio de las actividades ocurre en un momento estratégico, marcado por la búsqueda de fuentes renovables y por la valorización de alternativas al etanol tradicional de maíz y caña de azúcar.
CB Bioenergia apuesta en el etanol de trigo como alternativa estratégica
La planta industrial de CB Bioenergia, instalada en Santiago (RS), fue diseñada para procesar alrededor de 100 toneladas de trigo por día.
Con esta capacidad inicial, se espera producir hasta 12 millones de litros de etanol de trigo por año, ya en la primera fase de operación.
Este modelo productivo posiciona al trigo como una nueva materia prima para el sector de biocombustible, ampliando el aprovechamiento agrícola y ofreciendo mayor previsibilidad de ingresos a los productores de la región Sur.
Además, la iniciativa reduce la dependencia de cultivos más tradicionales, contribuyendo a la resiliencia del sector energético.
Inversión inicial fortalece la economía de Santiago y de la región
Para viabilizar la implementación de la unidad, la CB Bioenergia invirtió aproximadamente R$ 100 millones en la primera fase del proyecto.
La inversión involucró la construcción de la planta industrial, adquisición de equipos y adaptación de la infraestructura local.
El emprendimiento genera impactos directos e indirectos en la economía de Santiago, estimulando la generación de empleos, la contratación de servicios y el fortalecimiento de la cadena agroindustrial.
Así, el municipio pasa a integrar un selecto grupo de polos productores de biocombustible en el país.
Expansión prevista puede quintuplicar producción hasta 2027
Mientras tanto, la estrategia de la empresa va más allá de la operación inicial.
Hasta 2027, la CB Bioenergia proyecta ampliar significativamente la capacidad de la unidad de Santiago, con una producción estimada entre 45 y 50 millones de litros de etanol de trigo por año.
Para alcanzar este volumen, serán necesarias inversiones adicionales que suman alrededor de R$ 500 millones.
La expansión deberá incluir nuevas líneas de producción, aumento de la capacidad de procesamiento del cereal y mejoras logísticas, consolidando el proyecto como uno de los más relevantes del sector de biocombustible en el Sur de Brasil.
Licencia ambiental fue paso decisivo antes de la autorización de la ANP
Antes de la liberación de la ANP, la CB Bioenergia ya había avanzado en otra etapa fundamental.
En noviembre del año pasado, la empresa recibió la Licencia de Operación (LO) concedida por el gobierno de Río Grande del Sur.
Esta licencia certificó que la planta cumple con las exigencias ambientales y operativas, asegurando que la producción de etanol de trigo ocurra dentro de los estándares legales.
Por lo tanto, la autorización de la ANP completa el ciclo regulatorio necesario para el funcionamiento de la planta.
Producción de biocombustible amplía papel del trigo en la matriz energética
Así, la autorización de la ANP refuerza la tendencia de diversificación de las fuentes de biocombustible en Brasil.
Entonces el etanol de trigo surge como una alternativa complementaria, con potencial para fortalecer la seguridad energética y agregar valor a la producción agrícola regional.
Además, el proyecto de la CB Bioenergia en Santiago señala nuevas oportunidades para el sector, incentivando la innovación, inversiones y una mayor integración entre agricultura y energía.
Con eso, el país da un paso más hacia una matriz energética más diversificada y sostenible.

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