En Ceará, una industria desarrolló ingeniería propia para transformar neumáticos desechados en pisos de seguridad sensoriales, triplicar la producción y obtener certificación ESG mientras abre camino hacia una nueva economía sostenible
La historia de esta innovación comienza con un problema que el mundo entero aún arrastra para resolver: qué hacer con neumáticos desechados a gran escala. Cada neumático tarda hasta 600 años en descomponerse, contamina el suelo, contamina el agua y se dispersa en vertederos y depósitos irregulares por el país. En lugar de ver solo un pasivo ambiental, una industria en Maracanaú decidió transformar neumáticos desechados en pisos de goma de alta resistencia, pensados para la seguridad y la inclusión en plazas, escuelas y parques infantiles.
Este cambio de clave nació en 2021, a partir de la preocupación por el destino correcto de los residuos de goma de otra empresa del grupo.
En apenas cuatro años, el negocio consiguió la certificación ESG FIEC, con validación internacional para industrias que priorizan la economía sostenible.
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Hoy, esta operación demuestra que es posible transformar neumáticos desechados en pisos de seguridad sensoriales, generar empleos, fortalecer la economía circular y aún abrir nuevos mercados en Brasil y el exterior.
Del problema ambiental a la oportunidad de transformar neumáticos desechados en pisos

Reciclar neumáticos es un desafío diario para la industria. Todos los días, miles de unidades son desechadas en Brasil, ocupando espacio, acumulando agua y ofreciendo riesgos ambientales.
Mientras muchos aún ven solo un residuo difícil de tratar, esta industria cearense decidió ver neumáticos desechados en pisos como una solución concreta para la seguridad y la sostenibilidad.
Instalada en Maracanaú, la fábrica recibe neumáticos usados que, en lugar de ir a depósitos incontrolados, entran en un flujo estructurado de logística inversa.
El objetivo es simple y poderoso: sacar neumáticos del medio ambiente y devolverlos a la sociedad como pisos de seguridad duraderos, sensoriales y con una fuerte huella ecológica.
Cómo la fábrica transforma neumáticos desechados en pisos de seguridad
El proceso comienza con la llegada de los neumáticos a la planta industrial. Pasan por una clasificación y siguen a una línea de procesamiento específica. Primero, se retiran los metales internos, que son separados como material metálico. Luego, la goma se tritura en diferentes etapas hasta convertirse en gránulos.
A partir de este gránulo, la empresa puede transformar neumáticos desechados en pisos de seguridad que cumplen múltiples usos.
Parte de este material se prensa en moldes que generan placas de goma utilizadas en plazas, escuelas y parques infantiles, creando superficies más seguras para niños y adultos.
En algunos casos, los pisos se aplican directamente en el lugar, en formato monolítico, lo que amplía las posibilidades de diseño.
Máquinas adaptadas e ingeniería propia para crear pisos sensoriales
Nada de esto sería posible sin innovación en ingeniería. La maquinaria ideal para transformar neumáticos desechados en pisos simplemente no existía lista en el mercado brasileño.
Lo que más se acercaba eran máquinas diseñadas para la industria del calzado, utilizadas en la fabricación de suelas.
La solución fue buscar a estos proveedores y adaptar todo internamente. En Fortaleza, el equipo técnico hizo los ajustes necesarios, rediseñó partes del proceso y creó una línea industrial propia para reciclar neumáticos y generar pisos de goma.
Este desarrollo local permitió que los neumáticos desechados en pisos se convirtieran en un producto de alto rendimiento, con características específicas de seguridad y confort.
Pisos sensoriales, inclusión y seguridad para niños
Una de las grandes diferencias de esta industria es la preocupación por el aspecto sensorial. Los pisos producidos a partir de neumáticos desechados no solo sirven para amortiguar impactos en caídas.
También están pensados para trabajar estímulos en niños, incluyendo aquellos con autismo u otras condiciones que requieren atención especial.
La propuesta es que estos pisos sensoriales se conviertan en parte de espacios pedagógicos, ayudando a profesores y escuelas a integrar juego, seguridad y desarrollo infantil.
Los productos pueden ser instalados en plazas, guarderías, escuelas y parques infantiles, ofreciendo colores, texturas y comodidad que van más allá de la función básica de protección.
Producción en crecimiento, nuevos maquinarias y más aplicaciones
Hoy, la fábrica retira más de 100 toneladas de residuos de goma del medio ambiente por mes. Y este volumen aún está en expansión.
Con la llegada de nuevas maquinarias y el desarrollo de nuevos productos, la empresa planea triplicar la cantidad de neumáticos desechados en pisos a partir de abril, aumentando el impacto ambiental positivo y la escala de la operación.
Además de los pisos en placas, la empresa también fabrica pisos monolíticos, aplicados directamente en el lugar. Ambos formatos mantienen la misma lógica: reutilizar neumáticos desechados en pisos con función sensorial y ecológica, ampliando el portafolio para atender diferentes proyectos arquitectónicos y urbanos.
El enfoque actual es el Nordeste, con actuación en mercados locales e internacionales en perspectiva.
Certificación ESG, economía circular y generación de empleos
El reconocimiento llegó rápido. En cuatro años, la industria obtuvo la certificación ESG FIEC, con validación internacional para prácticas alineadas a la economía sostenible.
Esto refuerza que transformar neumáticos desechados en pisos no es solo una idea interesante, sino un modelo consistente de negocio dentro de la economía circular.
En la práctica, la operación ya genera alrededor de 30 empleos directos, además de movilizar cadenas de recolección, logística y servicios técnicos.
La iniciativa reduce impactos ambientales, fortalece la economía circular y demuestra que es posible generar riqueza al mismo tiempo que se cuida del planeta.
Proyectos completos para escuelas, guarderías y espacios públicos
Además de transformar neumáticos desechados en pisos, la empresa ofrece soluciones completas para quienes quieren aplicar esta tecnología en proyectos reales.
Existe un sector dedicado de arquitectura y proyectos capaz de desarrollar el diseño integral de áreas como escuelas, guarderías, plazas y parques infantiles.
La misma operación que hace la logística inversa de los neumáticos también entrega pisos sensoriales listos para uso, con un diseño planificado y especificaciones técnicas adecuadas para cada espacio.
Así, el ciclo se cierra: el neumático que sería un problema ambiental vuelve a la sociedad como infraestructura segura, lúdica y sostenible.
¿Y tú, después de conocer esta historia de neumáticos desechados en pisos sensoriales y sostenibles, en qué tipo de espacio de tu ciudad piensas que este tipo de solución debería ser prioridad ahora?


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