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Chevette con gas de cocina: Cómo el cilindro de gas termina siendo utilizado en coches de forma clandestina y por qué esta trampa puede terminar en fuga, explosión, motor dañado y vehículo confiscado.

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 31/03/2026 a las 21:34
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El uso clandestino de bombonas de gas en coches sigue siendo adoptado por conductores en busca de economía, pero la adaptación improvisada expone el vehículo a fugas, riesgo de explosión, desgaste acelerado del motor, multas, remoción y otras consecuencias previstas en la legislación

El uso de bombona de gas como combustible en automóviles volvió al centro de atención después de que la Policía Rodoviaria Federal incautara, la noche del domingo (29), en Pau dos Ferros, en el Alto Oeste de Rio Grande do Norte, un coche que circulaba con una bombona de gas de cocina conectada directamente al motor.

El caso expuso una práctica clandestina que sigue prohibida en el país y que aún es adoptada por conductores en busca de reducción de costos.

La fiscalización ocurrió alrededor de las 19h, en la BR-405, cuando los policías detuvieron un Chevette que se dirigía de Pau dos Ferros a Taboleiro Grande, también en el interior potiguar. En el vehículo estaban el conductor, de 54 años, y un pasajero, mientras que el equipo improvisado fue encontrado en el maletero del coche.

Además de la instalación irregular del sistema, la ocurrencia reunió otras infracciones. La PRF informó que el conductor no estaba habilitado, admitió haber ingerido bebida alcohólica y se negó a hacer la prueba de alcoholemia.

La negativa a la prueba de alcoholemia es una infracción gravísima, con multa de R$ 2.934,70, suspensión del derecho a conducir por 12 meses y retención del vehículo. Conducir sin poseer CNH también es una infracción gravísima y prevé multa de R$ 880,41, mientras que el coche abordado aún tenía el licenciamiento atrasado desde 2010, lo que llevó a la remoción para depósito hasta la regularización.

Bombona de gas en el coche sigue prohibida

La instalación y el uso de GLP como combustible en vehículos automotores siguen prohibidos en Brasil. La prohibición está prevista actualmente en la Resolución Contran nº 916, de 28 de marzo de 2022, que mantiene esta prohibición para vehículos automotores y abre excepción solo para máquinas utilizadas en la carga y descarga de mercancías, como montacargas.

La misma norma determina que, cuando haya instalación y utilización de GLP como combustible en vehículo automotor, se apliquen las penalidades previstas en el art. 230, inciso XII, del Código de Tránsito Brasileño. Con esto, la restricción sigue en vigor incluso después de la sustitución de reglas anteriores del Contran por una nueva resolución.

En el texto original de la materia, la referencia se hacía a la Resolución 673 del Contran. Esta base legal, sin embargo, quedó desactualizada, porque la norma vigente hoy es la Resolución 916/2022, publicada el 1 de abril de 2022.

El uso clandestino de este tipo de adaptación persiste debido al precio más bajo del GLP en comparación con gasolina y etanol. Aun así, la práctica sigue fuera de la legalidad y sujeta a sanciones, además de exponer a conductores y pasajeros a riesgos constantes.

Adaptación improvisada aumenta riesgo de fuga y explosión

El GLP, o gas licuado de petróleo, está formado por butano y propano y no se confunde con el gas natural vehicular. Mientras que el GNV fue concebido para uso automotriz y opera dentro de exigencias propias, el GLP no fue diseñado para abastecer coches de pasajeros.

La bombona de gas común tampoco fue desarrollada para soportar vibraciones, impactos y desplazamientos permanentes de un automóvil en circulación. Su uso en vehículos crea una condición incompatible con la finalidad original del recipiente, ampliando la exposición a fallas graves.

En las instalaciones clandestinas, este escenario suele agravarse por montajes artesanales con piezas inadecuadas. Mangueras improvisadas y conexiones adaptadas de montacargas son parte de sistemas frágiles, vulnerables a fugas y explosiones.

La ausencia de normas de seguridad específicas para este tipo de adaptación refuerza el problema. Sin estandarización técnica y sin control regular, el sistema improvisado deja al conductor y al pasajero sujetos a peligros permanentes.

En el caso registrado en el interior de Rio Grande do Norte, la conexión de la bombona de gas directamente al motor evidenció precisamente este tipo de improvisación. La incautación realizada por la PRF volvió a poner en evidencia una práctica antigua, prohibida y aún presente en algunas regiones.

Bombona de gas también acelera desgaste del motor

Además del riesgo inmediato a la seguridad, la adaptación para uso de GLP compromete el funcionamiento mecánico del vehículo. Motores diseñados para gasolina, etanol o GNV no poseen la tasa de compresión necesaria para trabajar adecuadamente con este combustible.

Esta incompatibilidad reduce potencia y acelera el desgaste de piezas. Lo que parece un ahorro inicial puede resultar en un mantenimiento más frecuente y en perjuicios más altos a lo largo del tiempo.

Las bujías y los cables de encendido están entre los componentes afectados. La vida útil, estimada en alrededor de 30 mil kilómetros en condiciones regulares, puede caer a aproximadamente 15 mil kilómetros con el uso del GLP.

La culata del motor también aparece entre los puntos más vulnerables, ya que la presión irregular provocada por el gas puede provocar grietas. Las válvulas también quedan sujetas a bloqueos y desgaste acelerado, porque el GLP no ofrece la lubricación presente en los combustibles líquidos.

Las alteraciones improvisadas tienen impacto incluso en el valor de reventa del automóvil. Perforaciones para fijar recipientes, cambios no autorizados en la estructura y la pérdida de espacio en el maletero o en la caja reducen la atractividad del vehículo en el mercado.

Práctica antigua sigue en debate en el Congreso

El uso de GLP en vehículos no es reciente y ya se observaba en los años 1980, especialmente en comunidades periféricas, incluso con prohibición en vigor. En 1991, esta utilización pasó a aparecer en el campo penal relacionado a la orden económica, tema que aún sigue en discusión legislativa.

En 2019, se presentó en la Cámara de Diputados el Proyecto de Ley 4217, con propuesta de revocar el inciso II del art. 1º de la Ley nº 8.176, de 8 de febrero de 1991. La proposición está actualmente con situación de lista para pauta en el Plenario.

Aun con este trámite, la situación legal no ha cambiado hasta aquí. El uso de GLP en automóviles sigue prohibido por la regulación de tránsito en vigor, y la adaptación irregular permanece sujeta a sanciones y a la retirada del vehículo de circulación.

Ahorro aparente puede convertirse en un perjuicio mayor

La búsqueda de reducción de gastos con combustible ayuda a explicar por qué aún hay demanda por kits de conversión vendidos en plataformas online por valores entre R$ 500 y R$ 1.000. El costo de entrada más bajo, sin embargo, oculta riesgos elevados de seguridad, desgaste mecánico y pérdida patrimonial.

El material también registra que el GLP presenta emisiones más limpias que gasolina o diésel, aunque su producción y transporte aún generan impactos significativos. Aun así, en el caso de los automóviles, el punto decisivo sigue siendo la ilegalidad del uso y la ausencia de seguridad adecuada para este tipo de adaptación.

La incautación en Pau dos Ferros sintetiza este escenario al reunir, en una única intervención, la bombona de gas improvisada en el coche, la falta de habilitación del conductor, la negativa al alcoholímetro y el licenciamiento atrasado desde hace años. El episodio muestra que el ahorro buscado a cualquier costo puede transformarse rápidamente en multa, remoción del vehículo, daño mecánico y riesgo real a la seguridad.

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Fabio Lucas Carvalho

Jornalista especializado em uma ampla variedade de temas, como carros, tecnologia, política, indústria naval, geopolítica, energia renovável e economia. Atuo desde 2015 com publicações de destaque em grandes portais de notícias. Minha formação em Gestão em Tecnologia da Informação pela Faculdade de Petrolina (Facape) agrega uma perspectiva técnica única às minhas análises e reportagens. Com mais de 10 mil artigos publicados em veículos de renome, busco sempre trazer informações detalhadas e percepções relevantes para o leitor.

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