Informe global muestra que China lidera la transición energética mundial con fuerte inversión en energía solar, eólica y movilidad eléctrica. País supera récords de producción limpia y reduce emisiones de CO₂.
La China se consolida como el principal motor de la transición energética mundial, impulsando avances en energía solar, eólica y electromovilidad. De acuerdo con el informe Global Electricity Mid-Year Insights 2025, elaborado por el think tank Ember, el país produjo 2.073 TWh de electricidad proveniente de estas fuentes en los 12 meses hasta junio de 2025 — un volumen superior al generado por hidroeléctricas, plantas nucleares y bioenergía, que sumaron 1.936 TWh.
Este resultado simboliza un giro histórico en la matriz eléctrica china, con predominancia definitiva de las energías renovables sobre las fuentes tradicionales. El país asiático, que ya lideraba el mercado global de energía limpia, ahora amplía su ventaja con crecimiento acelerado e inversiones robustas.
Expansión sin precedentes en energía solar y eólica
Entre 2021 y 2024, la capacidad instalada de energía solar y eólica en China más que duplicó — pasando de 635 GW a 1.408 GW. En el primer semestre de 2025, la generación a partir de estas dos fuentes creció 27% en comparación con el mismo período del año anterior.
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Actualmente, la suma de solar y eólica ya representa cerca del 18% de la matriz eléctrica china, el doble de lo registrado en 2020. El avance refuerza la estrategia de Pekín de sustituir el carbón por fuentes limpias y atender la creciente demanda energética de manera sostenible.
Además, la expansión del sector es impulsada por políticas públicas agresivas, subsidios tecnológicos y metas climáticas nacionales que priorizan la descarbonización y la eficiencia energética.
Inversiones récord y enfoque en almacenamiento de energía
La transición energética de China también se sostiene en un volumen expresivo de inversiones. Solo en 2024, el país fue responsable del 31% de todas las inversiones globales en energía limpia, equivalente a US$ 625 mil millones.
El destaque está en el almacenamiento de energía, uno de los pilares para equilibrar la intermitencia de las fuentes solar y eólica. China triplicó su capacidad de baterías en los últimos años, especialmente en sistemas ión-litio, comisionando 37 GW/91 GWh solo en 2024 — más que Estados Unidos y Europa juntos.
Este salto tecnológico es considerado esencial para garantizar estabilidad a la red eléctrica y permitir el avance continuo de las renovables, incluso ante las variaciones climáticas.
Electromovilidad impulsa nueva fase de la transición energética
La revolución energética china va más allá de la generación de electricidad. El país también domina el sector de movilidad eléctrica, integrando innovación industrial y sostenibilidad.
La participación de los vehículos eléctricos (EVs) en las exportaciones de automóviles chinos saltó de 7% en 2020 a 41% en los primeros cinco meses de 2025. Este giro coloca a China en la vanguardia global de la electromovilidad, superando mercados tradicionales de Europa y Estados Unidos.
Los mercados emergentes se han convertido en el principal destino de los EVs chinos, con exportaciones pasando de US$ 0,5 mil millones en 2020 a US$ 16,5 mil millones en 2024. En Brasil, el impacto ya es notable: modelos como el BYD Dolphin Mini llegaron con precios accesibles, mientras que el BYD Seagull, vendido en China por menos de US$ 8 mil, debería llegar al país con un costo competitivo, dependiendo de las políticas locales.
Desde 2020, empresas chinas de vehículos y baterías ya anunciaron US$ 80 mil millones en inversiones en fábricas fuera de China, incluyendo Brasil, Indonesia y Tailandia, consolidando un ecosistema global de producción limpia.
Reducción de emisiones y compromiso climático reforzado
Los resultados de la transición energética china ya se reflejan en las emisiones globales. En el primer semestre de 2025, el país satisfizo integralmente su demanda eléctrica con fuentes renovables, reduciendo el uso de carbón y disminuyendo significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Mientras China reduce su impacto ambiental, otros países, como los Estados Unidos, enfrentan desafíos. El aumento del consumo y la incapacidad de satisfacer la demanda solo con fuentes limpias obligaron al país a recurrir nuevamente al carbón, elevando sus emisiones en 33 millones de toneladas de CO₂.
Durante la reunión de líderes sobre clima y transición justa, celebrada en abril de 2025 por la ONU y el gobierno brasileño, China reafirmó su postura firme ante la crisis climática. “El mundo puede cambiar, pero China no va a desacelerar sus acciones climáticas”, declaró un representante del gobierno chino, reforzando el compromiso político y financiero con la transición global.
Esta posición consolida al país como protagonista de la nueva economía verde mundial, influyendo directamente en políticas energéticas, industriales y ambientales en todo el planeta.

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