Intensificación de tarifas entre Estados Unidos, China y Brasil altera el flujo global de commodities y destaca nuevas oportunidades y desafíos para la economía brasileña.
La intensificación de la guerra comercial entre Estados Unidos y diversas economías globales, a partir de abril de 2025, provocó una reconfiguración inédita en las relaciones económicas internacionales, especialmente en el eje Brasil-China.
El movimiento reciente del gobierno de Estados Unidos de imponer una tarifa del 50% sobre determinados productos brasileños reposicionó a Brasil como socio estratégico para China, conforme evaluación de Wang Wen, rector del Instituto de Estudios Financieros de la Universidad de Renmin, en Pekín.
Según datos divulgados por la Administración General de Aduanas de China (AGA), el comercio bilateral entre Brasil y China presentó un crecimiento significativo en mayo y junio de 2025.
-
El desempleo vuelve a subir al 5,8% a principios de 2026 y enciende la alerta sobre el fin de los puestos temporales y el impacto en el mercado laboral brasileño.
-
La organización documental puede reducir costos invisibles en las pequeñas empresas, un paso simple que evita desperdicios, retrabajos y pérdidas en el día a día.
-
Gigante china de casi R$ 4 mil millones que fabrica cables para coches eléctricos, energía solar y robótica quiere abrir una fábrica en SC.
-
Muchos empleadores no saben, pero la ley garantiza a las trabajadoras del hogar un aumento del 25% en el salario durante los viajes, horas extra del 50%, un adicional nocturno del 20% y otros 17 beneficios que pueden generar un proceso laboral si no se pagan.
En el mes de mayo, el volumen comercializado entre los dos países registró una subida del 4,5% en relación al mismo período de 2024.
En junio, el avance fue del 2,4% sobre junio del año anterior.
Este aumento ocurre tras un inicio de año marcado por retracción, cuando, entre enero y abril, el comercio presentó una caída del 18,4%.
Los números reflejan los efectos directos de las nuevas tarifas impuestas por Washington, especialmente tras el llamado “Día de la Liberación” del entonces presidente Donald Trump.
De acuerdo con especialistas, Brasil ganó relevancia como fuente alternativa de suministros agrícolas y minerales, especialmente en un escenario en que China, impactada por tarifas norteamericanas del 30%, buscó diversificar proveedores.
“Desde que los EE. UU. lanzaron su guerra tarifaria, China aumentó sus importaciones de Brasil. Parte importante de las importaciones agrícolas chinas de EE. UU. fue sustituida por importaciones brasileñas. Desde esta perspectiva, Brasil se está volviendo cada vez más importante para China, y viceversa”, explica Wang Wen.
La decisión de Estados Unidos de aplicar una tarifa del 50% sobre productos brasileños, oficializada el 30 de julio de 2025, dejó a Brasil con la mayor alícuota entre los países afectados por el tarifazo norteamericano, superando incluso la tasación china, actualmente en un 30%.
Según el anuncio, 694 productos brasileños — incluyendo jugo de naranja y aviones — fueron excluidos del tarifazo principal y siguen sujetos a la alícuota del 10%.
No obstante, la mayoría de los artículos exportados por Brasil fueron afectados por la medida.
La resistencia china a la política tarifaria de Estados Unidos quedó evidente en las negociaciones diplomáticas a lo largo de los últimos meses.
En determinado momento, las tarifas aplicadas por EE. UU. sobre productos chinos llegaron al 145%.
Tras intensas rondas de negociación, Pekín y Washington establecieron una tregua, pero el enfrentamiento comercial evidenció la disputa global por minerales estratégicos, principalmente las llamadas “tierras raras”.
Disputa global por tierras raras eleva importancia de Brasil
El sector de tierras raras — un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de productos de alta tecnología, como smartphones, baterías y equipos militares — ganó protagonismo en la agenda bilateral Brasil-China en 2025.
China sigue siendo el mayor productor mundial, siendo responsable de más del 60% de la oferta global.
Datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) presentados por un artículo del sitio Poder 360 apuntan que China detenta reservas estimadas en 44 millones de toneladas de estos minerales.
Brasil, por su parte, a pesar de producir actualmente alrededor de 10 mil veces menos tierras raras que China, figura como detentor de la segunda mayor reserva mundial, estimada en 21 millones de toneladas por el USGS.
El país intensificó las exportaciones de estos minerales al mercado chino en el primer semestre de 2025, consolidándose como proveedor relevante, especialmente en un contexto de escalada tarifaria y búsqueda global por alternativas fuera del eje Estados Unidos-China.
Cuestionado sobre posibles acuerdos exclusivos entre Brasil y Estados Unidos para la venta de tierras raras, Wang Wen afirmó que tales movimientos no preocupan al gobierno chino.
“Las compras caras de minerales brasileños por EE. UU. elevarán los precios globales, aumentando así los ingresos por derechos de minería de China en el exterior. Sin embargo, el principal mercado para los minerales brasileños sigue siendo China. Aprovechando su capital, tecnología y tamaño de mercado, China puede mantener su influencia profundizando sus lazos industriales con Brasil”, evaluó el especialista.
Comercio Brasil-China: protagonismo agrícola, mineral y tecnológico
El avance de la relación comercial entre Brasil y China no se limita a la dinámica de las tarifas y al mercado de tierras raras.
Brasil se consolidó como importante proveedor de soja, maíz, mineral de hierro, carne y otros productos agrícolas y minerales, sectores impactados positivamente por la búsqueda china de diversificación de socios frente al proteccionismo norteamericano.
La posición de Brasil como protagonista en el suministro de alimentos y minerales estratégicos, sumada a la relevancia de sus reservas naturales, fue resaltada por fuentes del sector.
La intensificación de las exportaciones brasileñas al mercado chino, especialmente de tierras raras, inserta al país en una disputa tecnológica e industrial global, aumentando su peso en las negociaciones multilaterales.
Mientras China adopta una postura de resistencia al proteccionismo y defiende una agenda multilateral, Brasil busca aprovechar el nuevo escenario para ampliar inversiones, atraer capital y fortalecer su industria de base.
La movimentación de los dos países refleja las transformaciones profundas en el orden económico internacional, impulsadas por las disputas comerciales entre Estados Unidos, China y demás potencias globales.
Perspectivas para los próximos meses en la relación Brasil-China
Especialistas apuntan que la tendencia es de profundización de las relaciones comerciales sino-brasileñas, con énfasis en el aumento de las exportaciones de tierras raras, productos agrícolas e industriales.
El fortalecimiento de estos lazos debe generar impactos directos en la economía brasileña, creando oportunidades y desafíos para diversos sectores productivos.
No obstante, el escenario sigue siendo sujeto a incertidumbres, ya que la política tarifaria de Estados Unidos puede sufrir nuevos ajustes, y eventuales acuerdos bilaterales o multilaterales podrán influir en el flujo de comercio entre las dos mayores economías emergentes del Hemisferio Sur y del Este Asiático.
Frente a este contexto de reconfiguración global y disputas por recursos estratégicos, una cuestión permanece: ¿cómo puede Brasil posicionarse de forma soberana para extraer el máximo beneficio de la disputa entre Estados Unidos y China, sin comprometer su autonomía y desarrollo sostenible?

-
-
-
-
-
26 pessoas reagiram a isso.