Proyecto chino apuesta en turismo extremo en el océano profundo con tecnología de alta presión y acceso inédito a áreas poco exploradas del planeta, mirando a la operación comercial hasta el fin de la década con un sumergible capaz de llevar pasajeros a regiones sin luz y bajo condiciones extremas.
China ha avanzado en el proyecto de su primer sumergible turístico de gran profundidad, planeado para descender a unos 1.000 metros y llevar a cuatro personas por viaje, siendo tres pasajeros y un tripulante.
Según el cronograma presentado por el Centro de Investigación Científica de Buques de China, en Wuxi, el prototipo debe ser construido hasta finales de 2026, con pruebas en el mar a continuación y perspectiva de operación comercial antes de 2030.
El anuncio marca un cambio de escala en el turismo submarino chino.
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Hoy, el país ya opera decenas de sumergibles turísticos, pero estos equipos trabajan en profundidades mucho menores, alrededor de 20 metros, lo que restringe su uso a embalses, lagos y áreas costeras.
La nueva propuesta intenta llevar esta actividad a un rango hasta ahora asociado sobre todo a la investigación científica y a misiones técnicas de alta complejidad.
El turismo submarino en gran profundidad gana un nuevo nivel
De acuerdo con Ye Cong, director del centro de investigación de Wuxi, los ingenieros han concluido la etapa de diseño estructural después de más de cuatro años de trabajo.
El equipo también ha desarrollado componentes considerados centrales para la embarcación, entre ellos el visor panorámico, señalado como una de las partes más difíciles de diseñar en un vehículo destinado a grandes profundidades.

La transición del diseño a la operación, sin embargo, aún depende de etapas críticas.
Después de la construcción del prototipo, el plan prevé pruebas de mar para validar el rendimiento del sistema, medir el comportamiento de la embarcación en un entorno real y ajustar el diseño antes de cualquier apertura al mercado.
Hasta ahora, por lo tanto, no existe servicio comercial disponible, sino un programa en desarrollo con metas públicas para los próximos años.
La presión extrema y la ausencia de luz desafían la ingeniería
La meta de 1.000 metros no representa solo un salto numérico en relación a los paseos submarinos ya ofrecidos.
La NOAA informa que la luz solar disminuye de forma acentuada por debajo de 200 metros, mientras que instituciones de investigación oceánica registran que, alrededor de 1.000 metros, incluso la luminosidad residual desaparece, dejando el ambiente en oscuridad permanente.
En este escenario, la exigencia sobre la ingeniería crece rápidamente.
La propia NOAA explica que la presión aumenta alrededor de una atmósfera cada 10 metros de profundidad, lo que ayuda a dimensionar el desafío estructural enfrentado por un vehículo turístico pensado para operar en aguas profundas con seguridad, visibilidad y habitabilidad mínimas para pasajeros civiles.
Es precisamente por eso que el visor panorámico aparece en el centro del proyecto.

A diferencia de modelos superficiales, un sumergible destinado a este tipo de inmersión necesita combinar campo de observación para quienes están a bordo con resistencia mecánica suficiente para soportar fuerzas muy superiores a las encontradas en operaciones turísticas convencionales.
Los responsables del programa afirman que este conjunto de soluciones ya ha entrado en la fase de desarrollo técnico.
La experiencia científica sustenta el avance tecnológico
El plan no surgió de una estructura sin historial en el sector.
El Centro de Investigación Científica de Buques de China integra la Corporación Estatal de Construcción Naval de China y actúa en programas relacionados con la capacidad china de operación tripulada en el fondo del mar, área en la que el país ha estado ampliando su presencia con vehículos como Jiaolong, Shenhai Yongshi y Fendouzhe.
Este acúmulo técnico ayuda a explicar por qué el anuncio llamó la atención más allá del mercado de turismo.
Según datos divulgados por medios estatales chinos, los tres sumergibles tripulados de investigación del país realizaron más de 300 inmersiones en 2025, cifra presentada por Ye Cong como superior a la mitad del total global de expediciones tripuladas en mar profundo en ese año.
La experiencia anterior en turismo submarino también funciona como laboratorio para el nuevo salto.
En 2020, ingenieros chinos ya habían presentado el Huandao Jiaolong, diseñado para llevar turistas a hasta 40 metros de profundidad, además de un modelo mayor que estaba en preparación.
La distancia entre este estándar y la cota de 1.000 metros muestra que el nuevo proyecto no es una simple ampliación de capacidad, sino un cambio de categoría operacional.
El mercado de lujo apunta a áreas poco exploradas del planeta
El atractivo comercial se apoya también en la propia rareza del ambiente que el proyecto promete alcanzar.
La NOAA informa, con base en el GEBCO 2025, que solo 27,3% del lecho oceánico global ha sido mapeado por métodos modernos de alta resolución.
En paralelo, un estudio divulgado en 2025 estimó que observaciones visuales directas cubrieron solamente 0,001% del fondo del océano profundo en cerca de siete décadas.
En este contexto, la propuesta china intenta transformar la visita al fondo del mar en un producto para un nicho de alto estándar.
Ye Cong afirmó que departamentos locales de turismo y agencias de viaje ya han demostrado interés en futuras asociaciones, mientras que la embarcación es vista como una posibilidad de uso por operadoras de lujo, compañías de crucero y hasta investigadores oceánicos, siempre que las próximas etapas técnicas confirmen la viabilidad del modelo.
Lo que existe, por ahora, es un proyecto con diseño estructural concluido, piezas clave en desarrollo y un calendario que apunta a finales de 2026 para la fase de prototipo.
Si el cronograma se cumple, China podrá abrir una ruta inédita en el turismo submarino al llevar pasajeros comunes hasta una franja del océano en la que la luz desaparece, la presión se multiplica y la exploración humana aún sigue excepcionalmente limitada.

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