China opera el mayor programa de modificación climática del planeta, con 30 aviones, drones y más de 250 generadores terrestres lanzando yoduro de plata en el cielo para provocar lluvia artificial y ahora quiere instalar miles de generadores en la meseta tibetana para crear un sistema capaz de transportar humedad hasta regiones secas, lo que preocupa a países vecinos como India, Nepal y Bangladés.
Según el portal BBC, en marzo de 2025, la China movilizó una flota de 30 aviones y drones para lanzar partículas de yoduro de plata en el cielo del norte del país. Al mismo tiempo, más de 250 generadores terrestres disparaban cohetes con las mismas partículas. El objetivo era provocar lluvia artificial sobre el cinturón de granos de China, una región que sufre con sequías recurrentes. La operación fue considerada un éxito y habría producido 31 millones de toneladas adicionales de precipitación. Pero los números impresionantes esconden una realidad más compleja y polémica.
China no se contenta con operaciones puntuales. El país ha desarrollado en las últimas décadas el mayor programa de modificación climática del mundo y ahora planea algo aún más ambicioso: el proyecto «Río del Cielo», que pretende instalar miles de generadores de yoduro de plata en montañas de la meseta tibetana para transportar humedad atmosférica hasta regiones secas del norte de China. La escala del proyecto preocupa a científicos y países vecinos como India, Nepal y Bangladés, que dependen de ríos originados exactamente en esa región.
El descubrimiento accidental que le dio a China el poder de hacer llover

La tecnología que China usa hoy para manipular el clima nació de un accidente de laboratorio en los Estados Unidos. En la década de 1940, el investigador Vincent Schaefer trabajaba en General Electric investigando la formación de hielo en las alas de aviones.
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Al colocar un trozo de hielo seco dentro de un equipo que simulaba el ambiente de una nube, observó que cristales de hielo comenzaron a formarse espontáneamente como si una pequeña nube estuviera produciendo nieve dentro del laboratorio.
En 1946, Schaefer decidió probar el descubrimiento fuera del laboratorio. Durante un vuelo sobre las montañas Adirondacks, en Nueva York, lanzó alrededor de 6 kilos de hielo seco sobre una nube superenfriada. Poco después, comenzó a caer nieve debajo de la nube el primer ejemplo documentado de precipitación provocada artificialmente en la historia.
A partir de este descubrimiento nació el concepto de siembra de nubes, la técnica que China transformaría en política nacional décadas después.
Cómo funciona la siembra de nubes y por qué China la usa en la mitad de su territorio

El principio detrás de la siembra de nubes es relativamente simple. Algunas nubes contienen agua en estado líquido incluso a temperaturas bajo cero un fenómeno llamado agua superenfriada.
Cuando partículas de yoduro de plata son lanzadas en estas nubes, funcionan como núcleos de condensación, porque su estructura molecular es muy similar a la del cristal de hielo natural. Los cristales que se forman alrededor de estas partículas capturan más vapor de agua, crecen, se vuelven pesados y caen en forma de lluvia o nieve.

China comenzó a experimentar esta técnica en 1958, cuando un avión provocó lluvia sobre la provincia de Jilin durante una grave sequía. Desde entonces, el gobierno ha invertido continuamente en el programa.
Hoy, se estima que operaciones de siembra de nubes ya ocurren en más de la mitad del territorio de China. El uso va más allá de la agricultura: durante los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, China utilizó la técnica para provocar lluvia antes de que las nubes llegaran a la capital, tratando de garantizar un cielo limpio en la ceremonia de apertura.
El proyecto «Río del Cielo»: China quiere transportar humedad por el aire a escala continental
El plan más ambicioso de China en esta área es el llamado proyecto Tianhe, que puede traducirse como «Río del Cielo». La iniciativa pretende crear un sistema gigantesco capaz de aumentar la humedad atmosférica transportada de la meseta tibetana hasta regiones más secas del norte de China, usando miles de generadores de yoduro de plata instalados en áreas montañosas.
Las partículas liberadas por estos generadores serían llevadas por las corrientes de aire hasta las nubes, estimulando la formación de lluvia en regiones que naturalmente reciben poca precipitación.
La escala del proyecto es sin precedentes. Mientras que la mayoría de los países que practican siembra de nubes lo hacen de forma puntual y localizada, China propone una intervención atmosférica a nivel continental algo que ningún otro país ha intentado.
Si se implementa como está planeado, el «Río del Cielo» sería el mayor sistema de modificación climática jamás construido, capaz de alterar patrones de precipitación en un área equivalente a varios países europeos. Es precisamente esta escala la que preocupa a la comunidad científica internacional y a los países vecinos.
Por qué India, Nepal y Bangladés se preocupan por lo que China hace en la meseta tibetana
La meseta tibetana es llamada «caja de agua de Asia» porque es el origen de algunos de los mayores ríos del continente, incluyendo el Ganges, el Indo y el Brahmaputra, que abastecen a miles de millones de personas en India, Nepal, Bangladés y otros países.
Cualquier intervención de China en la dinámica atmosférica de esta región puede, en teoría, alterar la cantidad de lluvia que llega a los países vecinos y esta posibilidad es el centro de la preocupación geopolítica en torno al programa chino.
Hasta el momento, no existen evidencias concluyentes de que la siembra de nubes practicada por China esté afectando patrones de lluvia en otros países.
Pero la falta de acuerdos internacionales sobre modificación climática es motivo de discusión: no existe ningún tratado que regule lo que un país puede o no hacer para alterar el clima en su territorio cuando los efectos pueden cruzar fronteras. Es una laguna jurídica que se vuelve más preocupante a medida que China escala sus operaciones.
¿La siembra de nubes realmente funciona o China está exagerando los resultados?
A pesar de los números impresionantes divulgados por el gobierno chino, la eficacia de la siembra de nubes sigue siendo motivo de debate entre científicos.
El problema fundamental es que no existe forma de repetir exactamente las mismas condiciones atmosféricas dos veces si una nube produce lluvia tras una operación de siembra, no es posible afirmar con certeza si esa lluvia habría ocurrido de cualquier manera.
Uno de los estudios más rigurosos sobre el tema es el proyecto SNOWIE, realizado en las montañas de Idaho, en los Estados Unidos. Usando radares y sensores avanzados, científicos siguieron el comportamiento de las partículas dentro de las nubes y compararon con áreas donde la técnica no fue aplicada.
Los resultados mostraron que la siembra realmente produjo nieve adicional, pero el aumento fue relativamente pequeño lejos de los 31 millones de toneladas que China afirma haber generado en una sola operación. Esto plantea dudas sobre la real escala de los resultados chinos, aunque no invalida la tecnología en sí.
Modificar el clima del planeta: la línea entre solución y riesgo que China está probando
China está experimentando una tecnología que hasta hace poco parecía ciencia ficción y haciendo esto en una escala que ningún otro país se ha atrevido a intentar.
Con el cambio climático haciendo que las sequías sean más frecuentes en diversas regiones del planeta, el interés por soluciones capaces de aumentar la disponibilidad de agua solo tiende a crecer. Incluso si el aumento de lluvia es pequeño, puede hacer la diferencia en regiones agrícolas vulnerables.
Pero la pregunta que permanece es: ¿qué sucede cuando un país decide modificar el clima a escala continental sin que existan reglas internacionales para ello?
China avanza, los vecinos observan y el mundo aún no ha decidido dónde termina la soberanía climática de un país y dónde comienzan los derechos de los demás.
¿Crees que provocar lluvia artificial es una solución legítima para la sequía o una intervención demasiado peligrosa en la naturaleza? Y si China logra hacer llover más en su territorio, ¿quién se queda sin agua? Deja tu opinión en los comentarios.

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