La planta solar espacial de China, creada para captar energía solar casi continua en órbita y transmitirla a la Tierra por haces de microondas altamente controlados, ha comenzado a ser vista también como una pieza estratégica con potencial para comunicación, navegación, interferencia electrónica y apoyo a operaciones militares
La planta solar espacial planificada por China volvió al centro de atención tras indicar científicos que la misma infraestructura diseñada para generar energía limpia en órbita también podrá sostener operaciones militares, como control de comunicaciones y guerra electrónica.
El proyecto prevé una estructura orbital de gran escala capaz de captar energía solar en el espacio y transmitirla a la Tierra a través de haces de microondas altamente focalizados.
La propuesta está ligada al concepto de energía solar basada en el espacio, que busca aprovechar la incidencia casi continua de luz solar en órbita, sin interferencia del clima o del ciclo de día y noche.
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En este modelo, la energía captada se convierte en electricidad y se envía de forma inalámbrica a estaciones receptoras en la Tierra, normalmente por microondas o láseres.
Sistema de la planta solar espacial puede tener funciones militares
El debate ganó fuerza tras la publicación de un artículo firmado por Duan Baoyan, profesor de la Universidad Xidian y señalado como uno de los principales arquitectos de la iniciativa china “Zhuri”, también llamada “persecución solar”.
En el estudio, describe una arquitectura reformulada para el sistema, con capacidad para desempeñar múltiples funciones además del envío de energía desde el espacio.
Entre estas funciones están comunicación, navegación, reconocimiento, interferencia y control remoto, lo que amplía el alcance estratégico de la propuesta. La tecnología continúa presentada como una futura fuente de energía limpia, pero el potencial de doble uso ha comenzado a ser tratado como uno de los puntos centrales del proyecto.
La arquitectura utiliza haces de microondas extremadamente estrechos y direccionables con alta precisión, capaces de transmitir energía de la órbita a receptores terrestres a largas distancias. Aunque el objetivo principal es la transferencia eficiente de energía, esta misma capacidad de formación de haz puede, en teoría, aplicarse para alcanzar sistemas de comunicación, interferir en señales o proteger comunicaciones militares.
Cómo funciona el proyecto orbital de China
La base tecnológica de la planta solar espacial está en el aprovechamiento de la luz solar en órbita, donde los paneles operan sin pérdidas atmosféricas y sin cobertura de nubes. Investigadores evalúan que, en estas condiciones, los sistemas orbitales pueden producir mucho más energía por unidad de área que las granjas solares terrestres.
El diseño chino recibió el nombre de OMEGA, acrónimo de Orbit M-shaped Exploration and Gigawatt Application, y fue presentado por primera vez en los años 2010.
Desde entonces, el concepto ha evolucionado hacia una arquitectura modular, compuesta por varias unidades más pequeñas de recolección solar, una elección destinada a reducir desafíos de ingeniería, mejorar la gestión térmica y mantener el sistema operando incluso con fallas en parte de los módulos.
A pesar del avance conceptual, el proyecto aún enfrenta obstáculos técnicos y económicos relevantes. Entre ellos están la construcción de estructuras con escala de kilómetros en órbita, la transmisión de energía por decenas de miles de kilómetros y la necesidad de mantener control preciso de los haces durante toda la operación.
Carrera internacional por energía solar en el espacio
China no está sola en esta disputa y la búsqueda por sistemas de energía solar espacial moviliza agencias y centros de investigación en diferentes países. En Estados Unidos, la NASA ya exploró el concepto SPS-ALPHA, basado en grandes redes de unidades modulares para captar energía solar y transmitirla a la Tierra.
En California, investigadores del Instituto de Tecnología de California lanzaron en 2023 el prototipo Space Solar Power Demonstrator. El proyecto probó estructuras implantables, células fotovoltaicas avanzadas y una matriz de microondas capaz de transmitir energía de forma inalámbrica en órbita.
Europa también estudia el tema a través de la iniciativa SOLARIS, de la Agencia Espacial Europea, que evalúa si plantas orbitales podrán proporcionar energía renovable continua a la Tierra en las próximas décadas. El creciente interés en diferentes regiones refuerza que la planta solar espacial ha dejado de ser solo una hipótesis distante y ha comenzado a integrar planes concretos de investigación.
La planta solar espacial dentro de la estrategia china
El esfuerzo chino en este campo aparece junto a otros proyectos espaciales a largo plazo que revelan la escala de la planificación del país. Entre ellos están conceptos como el “Proyecto Nantianmen”, descrito en los medios chinos como un sistema teórico de portaaviones espacial, además de propuestas para la construcción de un reactor nuclear en la Luna a principios de la década de 2030.
Otras misiones en curso siguen la misma línea de experimentación, como la Tianwen-2, que deberá ejecutar una operación de recolección de muestras de asteroides con brazos robóticos diseñados para anclarse en una roca espacial en rotación. El país también ha discutido conceptos de lanzamiento futuristas, incluyendo una plataforma electromagnética capaz de acelerar naves espaciales con sistemas terrestres en lugar de cohetes convencionales.
En este escenario, la planta solar espacial Zhuri surge como parte de una estrategia más amplia orientada a la creación de infraestructura orbital de larga duración. Su objetivo principal sigue siendo la generación continua de energía limpia, pero la capacidad de transmitir microondas altamente controladas y de apoyar funciones de comunicación y navegación indica que el sistema también podrá integrar una red orbital mayor de soporte a satélites y otros sistemas espaciales.
La tecnología aún se trata como experimental, pero los avances en transmisión de energía inalámbrica, estructuras espaciales modulares y fabricación orbital acercan aplicaciones prácticas de ideas antes restringidas a estudios teóricos.
Con esto, la planta solar espacial china pasa a concentrar interés no solo como proyecto energético, sino también como pieza de valor estratégico en futuras operaciones en el espacio y en la Tierra.

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