En Bidar, el antiguo Karez forma un túnel subterráneo con leve inclinación, liga un pozo madre a valles diferentes y revela una ingeniería hidráulica rara que aún puede volver a abastecer a los habitantes
El túnel subterráneo conocido como Karez, en la ciudad de Bidar, en el sur de India, parece cosa de otro tiempo, pero sigue ahí, atravesando el subsuelo por debajo de carreteras, edificios y asentamientos. Se trata de un sistema antiguo de abastecimiento e irrigación que utiliza una red de pozos de acceso para conducir agua con ayuda de la gravedad, como si la ciudad tuviera un “río invisible” corriendo por debajo de las calles.
A lo largo de casi dos kilómetros, este túnel subterráneo reúne 32 pozos espaciados a cada 45 a 50 metros, permitiendo que las personas tengan acceso al agua en diferentes puntos del trayecto. Parte de la estructura se ha derrumbado o ha quedado sepultada con el tiempo, pero lo que permanece en pie ayuda a explicar por qué el Karez es tratado como una obra maestra de ingeniería y por qué proyectos recientes intentan recuperarlo para uso cotidiano y protección patrimonial.
Qué es el Karez y por qué es un túnel subterráneo tan inusual
El Karez es descrito como una red subterránea de túneles que, después de cierta distancia, se abre a la superficie y comienza a proporcionar agua para asentamientos y para irrigación. En Bidar, el trazado comienza en el llamado pozo madre, sigue en línea recta por cerca de dos kilómetros y termina donde el agua emerge nuevamente, en la llamada desembocadura del Karez.
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El punto central es la lógica del sistema: en lugar de depender de bombas, el Karez fue construido con una inclinación suave, suficiente para que el agua siga su camino naturalmente. Es una solución de ingeniería que combina excavación, cálculo de pendiente y una infraestructura de pozos que funcionan como acceso, mantenimiento y distribución.
Dos kilómetros bajo la ciudad: 32 pozos conectados por un túnel subterráneo
En la práctica, el Karez de Bidar es un túnel subterráneo que atraviesa una cresta rocosa sólida para llevar agua de un valle menor a otro valle mayor. A lo largo de este recorrido, existen 32 pozos, y a través de ellos las personas podían alcanzar el agua sin necesidad de caminar hasta la fuente.
No todos los pozos han sobrevivido. Muchos se han derrumbado en el camino, otros han sido llenados y algunos han terminado recibiendo construcciones por encima. Aún así, hay pozos con escalones que descienden hasta el propio túnel, y al menos uno o dos puntos aún son usados. Este diseño, con pozos sucesivos sobre un canal subterráneo, es lo que hace que el Karez sea tan eficiente y al mismo tiempo tan delicado de preservar.
Por qué excavar todo esto: irrigación, abastecimiento y suelos que cambian de valle a valle
Una pregunta surge de forma natural: ¿por qué excavar un túnel subterráneo por dos kilómetros solo para llevar agua de un lugar a otro? La pista viene de la propia región. El valle del pozo madre tiene suelo arcilloso, y el valle mayor, hacia donde se conduce el agua, también tiene suelo arcilloso.
La conclusión presentada es directa: con agua llegando al valle mayor, sería posible cultivar más alimentos, abastecer mejor a la ciudad y mantener la irrigación de los campos.
Es decir, el Karez no es solo un monumento antiguo, es una estructura hecha para sostener vida y producción, creando un corredor de agua donde la superficie no ofrecía la misma seguridad de acceso.
Dónde el agua reaparece: del templo al arroyo que irriga campos
El agua conducida por el túnel subterráneo no se queda “atrapada” en el subsuelo para siempre. Ella emerge a la superficie, en un punto conectado al kund del templo Siddheshwara, tratado por los devotos como un lugar sagrado.
De ahí, el agua sigue su curso, se convierte en un arroyo y comienza a irrigar campos más allá del templo. Este momento en que el subsuelo se convierte en superficie es una de las pruebas más claras del impacto práctico del Karez, porque muestra la transformación de una obra invisible en un flujo que sostiene un uso colectivo.
Una tecnología antigua que viajó por el mundo y llegó a Bidar
El Karez también es conocido como Qanat, un tipo de sistema de irrigación que se habría desarrollado hace casi 3.000 años en el altiplano iraní y luego se habría extendido por Asia, Europa y el norte de África. El texto destaca que esta expansión acompañó la expansión del Islam, llevando la tecnología a diferentes territorios.
En Bidar, se cree que el sistema fue construido alrededor de la década de 1400. La geología local ayuda a explicar por qué esto funcionó tan bien: la formación rocosa de la región es de laterita, un material extremadamente poroso al agua, lo que favorece la implantación de túneles que captan y conducen flujo subterráneo sin depender de estructuras modernas.
Cuando la ingeniería se convierte en problema: contaminación, basura en los pozos y ruina del túnel subterráneo
Con el paso del tiempo, el Karez cayó en ruinas y fue negligenciado. Uno de los puntos más graves fue la contaminación: el agua comenzó a contaminarse por falta de tratamiento de aguas residuales, y residuos sólidos del asentamiento de Nawabad eran arrojados en los pozos.
Esto afecta el corazón del sistema. Si los pozos son las “puertas” del túnel subterráneo, cuando se convierten en destino de basura, todo el canal sufre. La degradación no es solo estética, compromete la calidad del agua y la seguridad estructural, acelerando derrumbamientos y bloqueos por sedimentación.
El intento de recuperar el Karez: desasoreamiento, gestión de residuos y la comunidad en el centro
A partir de 2014, la Fundación del Patrimonio de Deccan comenzó a actuar de manera activa en la revitalización del Karez, con la participación de la administración distrital de Bidar. El trabajo incluye operaciones de desasoreamiento a lo largo de la extensión del sistema, aunque el proceso aún no se ha completado por completo.
Un detalle muestra el potencial de recuperación: cuando cerca del 60% de la longitud del túnel subterráneo ya había sido desasoreado y llovió durante un día, el agua comenzó a fluir por el Karez.
Para evitar recaídas, también se implementó un sistema de gestión de residuos sólidos en Nawabad, con la idea de impedir que la basura vuelva a parar en los pozos y en el túnel.
El objetivo declarado es claro: cuando la comunidad crea utilidad real para el agua y desarrolla una conexión con el monumento, aumenta la posibilidad de asumir responsabilidad por la protección. La conservación deja de ser solo “restauración” y pasa a ser uso, cuidado y continuidad.
Un monumento que aún puede volver a ser infraestructura viva
El Karez de Bidar es presentado como obra maestra de la ingeniería, no solo por ser antiguo, sino por unir diseño técnico, gravedad, acceso por pozos e integración con el territorio.
Al mismo tiempo, demuestra cómo estructuras de este tipo dependen de mantenimiento, gestión urbana y cuidado colectivo para continuar existiendo.
Si la recuperación avanza y el agua vuelve a fluir de punta a punta, el túnel subterráneo puede dejar de ser solo una curiosidad histórica y volver a ser un sistema real de abastecimiento e irrigación para quienes viven alrededor, reforzando la conexión entre patrimonio y vida cotidiana.
¿Crees que un túnel subterráneo como el Karez debería ser tratado solo como un monumento histórico o como una infraestructura esencial que merece volver a abastecer a la ciudad en el día a día?


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