Tecnología de propulsión que usa el aire de la atmósfera puede cambiar el funcionamiento de los satélites y permitir misiones más largas y baratas
Un nuevo sistema de propulsión de satélites está llamando la atención por usar el propio entorno a su alrededor como fuente de energía. La propuesta es simple, pero poderosa, usar partículas de la atmósfera de la Tierra como combustible, eliminando la necesidad de llevar grandes reservas a bordo.
La información fue divulgada por TransMIT GmbH, empresa involucrada en el desarrollo del proyecto espacial. La novedad puede reducir costos, aumentar el tiempo de operación y abrir espacio para una nueva generación de satélites.
Hoy, los satélites dependen de combustible interno para mantener la órbita. Esto aumenta el peso, encarece el lanzamiento y limita la vida útil. Con la nueva tecnología, este escenario puede cambiar de forma significativa.
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Cómo funciona la propulsión que usa el aire de la atmósfera
La tecnología se llama propulsión eléctrica que respira el aire, conocida como ABEP. En lugar de llevar combustible, el satélite captura pequeñas partículas presentes en la atmósfera a altitudes más bajas.
Estas partículas se transforman en energía dentro del sistema. El proceso implica capturar, cargar eléctricamente y acelerar estos gases para generar impulso.
Esto permite que el satélite continúe moviéndose sin depender de combustible tradicional, algo que puede cambiar completamente la forma en que estas máquinas operan en el espacio.
Satélites pueden operar más cerca de la Tierra
La nueva tecnología permite que los satélites funcionen en altitudes entre 180 y 250 kilómetros, una región donde aún existen trazas de gases de la atmósfera.
Este tipo de órbita se denomina órbita terrestre muy baja. En esta región, los satélites sufren más resistencia del entorno, lo que normalmente exigiría más combustible.
Con el nuevo sistema, esta resistencia pasa a tener uso a favor, ya que las propias partículas que causan la fricción sirven como fuente de energía.
Proyecto avanza y pasa por etapa importante de validación
El sistema ya ha pasado por una fase importante de evaluación técnica, mostrando que es posible avanzar en el desarrollo.
La iniciativa involucra empresas y el apoyo de la Agencia Espacial Europea, organización responsable de proyectos espaciales en Europa. El objetivo es crear un motor capaz de operar usando gases como nitrógeno y oxígeno.
Un prototipo está en construcción y debe tener pruebas en entornos que simulan las condiciones del espacio a baja altitud.
Nueva tecnología elimina componente difícil de usar
Uno de los avances más relevantes es, por lo tanto, la eliminación de una pieza conocida como cátodo, común en motores tradicionales.
Esta parte siempre ha sido difícil de adaptar en este tipo de sistema. Ahora, el nuevo modelo puede funcionar sin ella, lo que simplifica el proyecto y aumenta la eficiencia.
La información fue divulgada por TransMIT GmbH, empresa involucrada en el desarrollo del proyecto espacial, que participa directamente en el avance de la tecnología.
Impacto directo en el costo y la duración de las misiones
Con menos peso y sin necesidad de combustible almacenado, los satélites pueden volverse más baratos de lanzar y operar.
Además, la posibilidad de generar energía continuamente usando el entorno a su alrededor permite misiones más largas.
Esto puede beneficiar diversas áreas, como comunicación, monitoreo de la Tierra y servicios que dependen de satélites activos por largos períodos.
Tecnología puede cambiar el futuro de los satélites
La propulsión que usa el aire de la atmósfera aún está en desarrollo, pero ya muestra potencial para transformar el sector espacial.
Con más eficiencia y menos dependencia de recursos limitados, abre camino para una nueva generación de satélites que, así, operan más cerca de la Tierra y por más tiempo.
Este tipo de avance indica, entonces, un cambio importante en la forma en que los equipos espaciales son diseñados y utilizados.
La evolución de esta tecnología puede influir directamente en el costo, la accesibilidad y la expansión del uso de satélites en los próximos años.
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