Estudio de la Universidad de Michigan revela que los guantes de laboratorio pueden haber inflado datos sobre microplásticos durante décadas al contaminar muestras.
Los microplásticos ya se han encontrado en los océanos, en el aire, en la sangre humana, en el cerebro, en los testículos de perros e incluso en las nubes sobre el Monte Fuji. Con cada nuevo estudio, los números parecen más alarmantes. Pero un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan identificó un factor que puede haber distorsionado parte significativa de estas mediciones: los guantes utilizados en los laboratorios.
Según un estudio publicado en marzo de 2026 en la revista Métodos Analíticos de la RSC (DOI: 10.1039/D5AY01801C), reportado por la propia universidad y por medios como ScienceDaily y ZME Science, los guantes de nitrilo y látex liberan compuestos llamados estearatos. Estas sales presentan un comportamiento químico y una firma espectroscópica muy similares al polietileno, uno de los microplásticos más comunes en el medio ambiente.
El efecto práctico es directo: las partículas liberadas por los guantes pueden ser identificadas como microplásticos durante análisis de laboratorio, generando falsos positivos a gran escala.
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Descubrimiento comenzó con resultados anómalos en estudio atmosférico de microplásticos
El descubrimiento tuvo inicio durante un proyecto conducido por la doctoranda Madeline Clough, que investigaba la presencia de microplásticos en la atmósfera del estado de Michigan.
Utilizando muestreadores de aire y técnicas de espectroscopia para identificación de partículas, el equipo siguió rigurosamente los protocolos recomendados: evitar materiales plásticos, utilizar ambientes controlados y reducir al máximo fuentes externas de contaminación.
Aun así, los resultados mostraron concentraciones miles de veces superiores a las registradas en estudios anteriores. Este desvío llevó al equipo a iniciar una investigación detallada para identificar el origen de la contaminación.
Guantes de nitrilo y látex son identificados como principal fuente de falsos positivos en laboratorio
Tras descartar múltiples hipótesis, los investigadores identificaron que la contaminación provenía de un elemento presente en prácticamente todos los experimentos: los guantes desechables.
Durante la fabricación, los guantes de nitrilo y látex reciben recubrimientos de estearatos para facilitar su remoción de los moldes. Estos compuestos se transfieren a superficies al tacto, incluyendo filtros, láminas y sustratos utilizados en análisis de laboratorio.
El problema es que estos estearatos producen señales prácticamente indistinguibles de los microplásticos cuando son analizados por espectroscopia vibracional.
Experimentos muestran hasta 7 mil falsos positivos por milímetro cuadrado en superficies manipuladas
Para cuantificar el impacto, el equipo probó siete tipos de guantes en condiciones simuladas de laboratorio. Los resultados indicaron un promedio de aproximadamente 2 mil falsos positivos por milímetro cuadrado. En algunos casos, los guantes de látex superaron 7 mil partículas falsas por milímetro cuadrado.
Los guantes de sala limpia, que no utilizan recubrimientos de estearatos, presentaron niveles significativamente menores de contaminación. La diferencia entre los tipos de guantes puede alterar drásticamente la interpretación de los datos recolectados.
Pruebas adicionales utilizando microscopía óptica y electrónica mostraron que no es posible diferenciar visualmente estearatos de microplásticos reales en escala micrométrica.
Esto significa que análisis basados en observación visual pueden haber incluido partículas contaminantes como si fueran microplásticos legítimos.
El problema no deriva de un error metodológico individual, sino de una limitación estructural de los protocolos adoptados por el área.
Datos globales sobre microplásticos pueden estar inflados e impactar políticas públicas
La implicación del descubrimiento es amplia. Estudios que identificaron microplásticos en ambientes naturales e incluso en organismos vivos pueden haber sobreestimado las cantidades reales debido a la contaminación por guantes.
Estos datos fueron utilizados para fundamentar políticas públicas, regulaciones ambientales y decisiones industriales en diversos países.
El descubrimiento no invalida la presencia de microplásticos en el medio ambiente, pero sugiere que los niveles pueden haber sido inflados en determinadas condiciones experimentales.
Investigadores desarrollan métodos para corregir datos contaminados por estearatos
El equipo de la Universidad de Michigan también desarrolló métodos para diferenciar firmas químicas de estearatos y microplásticos reales. Estas técnicas permiten reevaluar datos ya recolectados y ajustar estimaciones de concentración.
Bibliotecas espectrales fueron puestas a disposición para que otros laboratorios puedan recalibrar sus resultados.
La principal recomendación práctica es la sustitución de guantes convencionales por guantes de sala limpia, que no utilizan estearatos.
Estos guantes producen significativamente menos partículas, pero tienen un costo entre dos y cinco veces superior a los guantes estándar. Para laboratorios con presupuesto limitado, la adopción puede representar un desafío financiero relevante.
Diferencia entre látex y nitrilo revela impacto económico en la calidad de los datos científicos
El estudio identificó que los guantes de látex generan más contaminación que los guantes de nitrilo.
Esto plantea una cuestión estructural: laboratorios con menor capacidad financiera tienden a utilizar materiales más baratos, lo que puede afectar la calidad de los datos producidos. La desigualdad económica puede, por lo tanto, influir directamente en la precisión de las mediciones ambientales.
Los autores del estudio defienden la actualización de los protocolos utilizados en investigaciones sobre microplásticos.
Entre las recomendaciones están la inclusión obligatoria de control de contaminación por guantes y la exigencia de transparencia sobre los materiales utilizados. Revistas científicas también pueden empezar a exigir esta información como criterio de validación de los estudios.
Ahora queremos saber: ¿cuántos estudios sobre microplásticos pueden necesitar ser revisados?
El descubrimiento plantea una cuestión central para la ciencia ambiental contemporánea. Si parte de los datos fue influenciada por contaminación no identificada, ¿cuál es la verdadera dimensión de la contaminación por microplásticos en el planeta?
Y lo más importante: ¿cuántos estudios necesitarán ser reevaluados para reflejar esta nueva comprensión?

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