La tecnología brasileña transforma residuos agrícolas en un ingrediente vegetal con aroma a carne y valor nutricional ampliado, utilizando fermentación con hongos amazónicos sin solventes químicos y con potencial para revolucionar alimentos a base de plantas y la industria sostenible.
Investigadores de la Universidad Estatal de Campinas desarrollaron una tecnología que transforma residuos agrícolas, como cáscaras de papa, avena y subproductos del açaí, en un ingrediente vegetal con un aroma que recuerda a la carne cocida.
El material, obtenido con hongos originarios de la Amazonía, puede ser incorporado directamente a alimentos en forma de pasta o harina y ya ha tenido una solicitud de patente depositada con el apoyo de Inova Unicamp.
La investigación fue conducida en la Facultad de Ingeniería de Alimentos de Unicamp en colaboración con el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía y el Good Food Institute Brasil.
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El trabajo nació de una demanda por ingredientes capaces de mejorar el aroma, sabor y rendimiento de productos vegetales inspirados en la carne, pero terminó abriendo una frente más amplia de aprovechamiento de residuos agroindustriales.
Aroma a carne en alimentos vegetales
En las pruebas iniciales, los investigadores combinaron diferentes hongos amazónicos con sustratos vegetales sólidos y encontraron, en algunas fermentaciones, un aroma intenso similar al de maracuyá.
El cambio apareció después del calentamiento del producto fermentado, cuando el olor afrutado comenzó a recordar caldo o carne cocida, resultado que llamó la atención del equipo por su potencial de uso en la formulación de alimentos vegetales.
En un informe divulgado por Unicamp, el profesor Juliano Lemos Bicas afirmó que los ensayos avanzaron a partir de la observación de este comportamiento aromático.
Según él, el equipo probó diferentes hongos y sustratos hasta identificar el olor de maracuyá y, como el aroma de carne suele surgir durante la cocción, decidió aplicar calor al material, momento en el que ocurrió la conversión sensorial a una nota asociada a la carne cocida.
Fermentación sin solventes y con menor impacto ambiental

El proceso utiliza fermentación en estado sólido, un modelo en el que el microorganismo crece directamente sobre el residuo vegetal sin exigir grandes volúmenes de agua ni el uso de solventes químicos.
Esta característica reduce etapas industriales, disminuye la necesidad de purificación y permite que el ingrediente fermentado siga para la formulación del alimento sin pasar por una extracción aislada del aroma.
En la práctica, la propuesta se distancia de la lógica más común de la industria de aromas, que suele depender de grandes cantidades de materia prima para obtener pequeñas fracciones aromáticas concentradas.
En este caso, la propia matriz fermentada pasa a funcionar como ingrediente, lo que, según los investigadores, amplía la eficiencia del aprovechamiento de los residuos y acerca la tecnología a procesos ya consolidados en alimentos fermentados tradicionales.
Bicas compara esta aplicación al uso de ingredientes fermentados en productos ya conocidos por el consumidor, como ocurre con ciertos quesos, vinos y otros alimentos obtenidos por acción microbiana.
En la evaluación presentada por el equipo, la ventaja está en incorporar al producto final un ingrediente funcional y aromático al mismo tiempo, en lugar de separar, purificar y luego reintroducir solo parte de los compuestos generados a lo largo de la fermentación.
Aumento de proteínas y presencia de vitamina D
Además del efecto sensorial, los experimentos indicaron un aumento nutricional en el material fermentado.
De acuerdo con el profesor Mário Roberto Maróstica Junior, el crecimiento del hongo sobre el sustrato enriquece la matriz, eleva el contenido de proteínas, altera el perfil de aminoácidos y favorece la formación de compuestos bioactivos, entre ellos el ergosterol, precursor de la vitamina D.
El investigador también informó que el proceso reduce antinutrientes, sustancias que pueden dificultar la absorción de vitaminas y proteínas por el organismo.
Con esto, residuos de bajo valor inicial pasan a tener una aplicación más noble en la industria de alimentos, especialmente en categorías que buscan combinar atractivo nutricional, reaprovechamiento de materia prima y formulaciones con menos etapas de procesamiento.
El equipo aún observó propiedades tecnológicas relevantes para el desarrollo de nuevos productos, como retención de agua y capacidad de emulsificación, factores importantes para textura y estabilidad.
Estas características amplían el abanico de aplicaciones más allá de los análogos cárnicos y pueden incluir panes, snacks y otros alimentos procesados que dependen de ingredientes con función estructural, sensorial y nutricional al mismo tiempo.
Patente y potencial de uso en la industria alimentaria
Según Unicamp, la tecnología ya ha entrado en la fase de protección intelectual a través de una solicitud de patente depositada y ahora depende de asociaciones para licenciamiento, desarrollo complementario y producción a escala.
Participaron en la investigación, además de Bicas y Maróstica Junior, la docente Liliana de Oliveira Rocha, el posgraduado Gustavo Aparecido Martins y las investigadoras del Inpa Ceci Sales-Campos, Larissa Ramos Chevreuil y Maria Aparecida de Jesus.
El avance dialoga con una agenda más amplia de la industria de alimentos, que busca ingredientes de origen rastreable, menor impacto ambiental y mayor aprovechamiento de subproductos.
En este escenario, la combinación entre hongos amazónicos, fermentación sólida y residuos agrícolas coloca la investigación brasileña en una frente de innovación que une aroma, funcionalidad y enriquecimiento nutricional en un mismo ingrediente.

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