A Final de los Años 80, Científicos Ucranianos Hicieron un Descubrimiento Intrigante en los Restos del Reactor 4 de la Planta Nuclear de Chernobyl: un Hongo Negro Similar al Moho Estaba Creciendo en el Lugar, Incluso con los Altísimos Niveles de Radiación. Más Sorprendente Aún, No Solo Sobrevivía, Sino que Parecía Crecer y Prosperar en ese Ambiente Extremo.
Después de análisis, los investigadores se dieron cuenta de que estos hongos negros no solo estaban resistiendo a la radiación — estaban absorbiéndola y alimentándose de ella, en un proceso llamado radiotropismo.
Este descubrimiento abrió nuevas perspectivas para la ciencia, planteando preguntas sobre cómo ciertos organismos pueden adaptarse a ambientes inhóspitos y hasta transformar radiación en energía para crecer.
El Descubrimiento de los Hongos Negros en Chernobyl

La explosión del reactor número 4 de la Planta Nuclear de Chernobyl, en Ucrania, el 26 de abril de 1986, fue el peor desastre nuclear en la historia de la humanidad. La tragedia resultó en la liberación de enormes cantidades de radiación, creando una zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de la planta.
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Décadas después del accidente, los niveles de radiación siguen siendo extremadamente altos, convirtiendo el lugar en un ambiente inhóspito para la mayoría de las formas de vida. La vegetación, los animales y los propios seres humanos fueron prácticamente expulsados de la región, pero algunas formas de vida lograron resistir — entre ellas, los hongos negros.
Cómo los Científicos Encontraron Estos Hongos
Científicos ucranianos notaron por primera vez la presencia de los hongos negros al investigar los restos del reactor 4. Observaron que este moho oscuro estaba creciendo en áreas altamente contaminadas por la radiación, lo que parecía contradecir todo lo que se sabía sobre la biología de los hongos.
Después de estudios detallados, se constató que estos microorganismos no solo estaban tolerando la radiación, sino que parecían estar atraídos por ella. Esto llevó al descubrimiento de un mecanismo biológico raro y fascinante: la capacidad de los hongos negros de usar la radiación como fuente de energía.
Qué Hace Especial a los Hongos Negros
Los hongos negros de Chernobyl son conocidos como radiotróficos, lo que significa que buscan activamente áreas con alta radiación para desarrollarse. Este comportamiento es similar al de las plantas que crecen en dirección a la luz solar para realizar la fotosíntesis.
Los científicos se dieron cuenta de que estos hongos negros no solo sobrevivían a la radiación extrema, sino que también crecían más rápido cuando estaban expuestos a ella. Esto sugirió que estaban, de alguna manera, aprovechando esta energía para impulsar su metabolismo.
La Función de la Melanina en la Absorción de Radiación
La clave para esta habilidad única está en la melanina, el mismo pigmento que oscurece la piel humana y ayuda a protegerla de la radiación ultravioleta. En los hongos negros, la melanina funciona de una manera aún más impresionante: actúa como un escudo contra la radiación y, al mismo tiempo, convierte esta energía en algo útil para el organismo.
Este proceso de conversión energética recuerda a la fotosíntesis de las plantas, solo que, en lugar de luz solar, los hongos negros utilizan la radiación. Este fenómeno raro abre puertas para estudios sobre posibles aplicaciones de este mecanismo en diversas áreas de la ciencia.
La Relación entre los Hongos Negros y la Fotosíntesis
Estudios indican que la melanina en los hongos negros actúa como un transductor de energía, capturando y transformando la radiación ionizante en un tipo de energía química que ayuda en el crecimiento celular. Este proceso aún no se comprende completamente, pero se cree que tiene un papel similar al de la clorofila en las plantas.
Si esta conversión energética se comprende mejor, puede abrir nuevas posibilidades para investigaciones en el ámbito de la biotecnología, incluyendo formas de utilizar hongos negros para absorber radiación en ambientes contaminados.

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