Una cratera detectada en la ladera del volcán Nyx Mons, con cerca de 362 kilómetros de diámetro en Venus, puede revelar la presencia de una caverna subterranea formada por tubos de lava, identificada a partir de datos de radar recolectados por la sonda Magellan durante el mapeo de 98% de la superficie del planeta
Una cratera detectada en un volcán en Venus puede indicar la presencia de una caverna subterranea formada por tubos de lava. La posible cavidad fue identificada por científicos al analizar datos de radar recolectados por la sonda Magellan.
Cratera en volcán de Venus plantea hipótesis de cavidad subterranea
La cratera identificada por los investigadores aparece asociada a un fenómeno conocido como «claraboya volcánica». Este tipo de abertura ocurre cuando parte del techo de un tubo de lava colapsa, revelando una cavidad subterranea visible desde la superficie.
El descubrimiento fue descrito en un estudio publicado en la revista Nature Communications. Los científicos señalan que esta cratera puede representar la primera evidencia concreta de la existencia de tubos de lava subterráneos en Venus, algo que hasta ahora se consideraba únicamente una hipótesis.
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La estructura fue identificada gracias al análisis detallado de datos de radar e imágenes captadas por la sonda Magellan. La misión de la NASA orbitó Venus a principios de la década de 1990 y realizó el mapeo de la mayor parte del planeta a través de observaciones de radar.
Localización de la cratera en el volcán Nyx Mons
La posible caverna asociada a la cratera está localizada en la ladera oeste de Nyx Mons. Este volcán en escudo posee aproximadamente 362 kilómetros de diámetro y es considerado una de las grandes formaciones volcánicas identificadas en la superficie venusiana.
Los volcanes de este tipo se forman a partir de la acumulación gradual de lava altamente fluida. Este proceso ocurre a lo largo de décadas y produce estructuras similares a las observadas en grandes volcanes de Hawái, en la Tierra.
Durante erupciones, los flujos de lava pueden crear túneles naturales. La capa externa de la lava se solidifica mientras el magma continúa moviéndose en el interior, formando un conducto subterráneo que puede convertirse en una caverna tras el fin de la actividad.
Cómo los científicos identificaron la abertura asociada a la cratera
Los investigadores detectaron la cavidad al analizar una firma inusual en los datos de radar de Magellan. El patrón fue encontrado en un punto específico identificado como «pozo A», localizado en el área del volcán Nyx Mons.
Esta firma de radar sugiere la presencia de una abertura que puede llevar a una cavidad más profunda debajo de la superficie. El comportamiento de la señal indica características compatibles con una claraboya formada por el colapso del techo de un tubo de lava.
Este tipo de estructura permite que cavernas subterráneas sean identificadas a partir de observaciones orbitales. El agujero resultante del colapso funciona como una ventana natural que revela el espacio vacío debajo de la superficie.
Posibles implicaciones de la cratera para la exploración espacial
Si se confirma la existencia de esta caverna subterránea, estructuras de este tipo pueden tener gran importancia para la exploración espacial. En ambientes extremos como Venus, tubos de lava pueden ofrecer protección natural contra condiciones adversas.
Estas cavernas podrían proteger equipos o misiones de temperaturas extremas, radiación intensa e impactos de micrometeoritos. Por esta razón, formaciones similares son estudiadas como posibles refugios naturales en otros cuerpos celestes.
En la Luna y en Marte, cavernas volcánicas comparables ya han sido identificadas. Los investigadores consideran que estos espacios pueden servir como lugares protegidos para futuras misiones humanas o robóticas.
Misiones que revelaron la geología de Venus
Las primeras sondas en alcanzar Venus con éxito fueron las de la serie Venera, de la Unión Soviética. Estas misiones transmitieron datos sobre la atmósfera y la superficie del planeta y algunas lograron enviar imágenes directamente del suelo venusiano, como ocurrió con la Venera 9 en 1975.
A pesar de estas misiones iniciales, la comprensión detallada de la superficie del planeta avanzó principalmente con la misión Magellan. Entre 1989 y 1992, la sonda mapeó cerca del 98% de la superficie de Venus utilizando radar capaz de atravesar las nubes densas que envuelven el planeta.
Los datos revelaron que la superficie venusiana está dominada por volcanes, extensas llanuras formadas por flujos de magma y algunas cráteras de impacto. Observaciones posteriores también identificaron alteraciones geológicas que sugieren actividad volcánica reciente.
Nuevas misiones pueden profundizar estudio de las cráteras y volcanes
Estudios basados en datos de Magellan indicaron cambios en la superficie provocados por lava reciente en algunos volcanes. Estas evidencias sugieren que Venus puede seguir geológicamente activo en el presente.
Observaciones también señalaron que volcanes como el Sif Mons pueden haber entrado en erupción recientemente. Estos indicios refuerzan el interés científico en investigar el planeta con instrumentos más avanzados.
Por esta razón, la NASA y otras agencias espaciales están preparando nuevas misiones para Venus. Los proyectos previstos para la década de 2030 deben utilizar equipos capaces de atravesar la atmósfera y analizar con más precisión la composición y la geología del planeta.

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