Coca-Cola Andina Acaba de Anunciar un Inversión de R$ 450 Millones en una Nueva Fábrica que Promete Generar Centenas de Empleos en Brasil.
La Coca-Cola Andina, uno de los mayores embotelladores de Coca-Cola en Brasil, realizará inversiones en una nueva fábrica de cervezas y ampliará en 15x la capacidad productiva de Therezópolis, la cervecería que compró con la Coca-Cola Femsa a finales de 2021. La inversión, que promete generar diversos empleos, es un paso más de la empresa hacia el mercado de cerveza, y sugiere que otros embotelladores del Sistema Coca-Cola también puedan ser autorizados para invertir en capacidad de etanol, que hasta hace poco era un desafío en Atlanta.
Primera Fase de la Nueva Fábrica Debe Llegar ya en 2024
La primera fase de la nueva fábrica de Coca-Cola Andina, que requerirá un capex de R$ 450 millones, debe estar lista a finales de 2024 y tendrá una capacidad productiva de 750 mil hectolitros anualmente, según fuentes.
A partir de 2027, Andina planea ampliar este parque fabril a 1,2 millones de hectolitros por año, y, a partir de 2030, a 2 millones de hectolitros anuales. Para efectos de comparación, Heineken genera de 50 a 60 millones de hectolitros por año en el país, mientras que Ambev genera más de 100 millones.
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Además de trabajar la marca Therezópolis, la nueva fábrica de Coca-Cola Andina también atenderá a socios estratégicos de Andina en el sector de cervezas, dijeron las fuentes. Actualmente, el embotellador distribuye la Estrella Galicia en el país. Andina está en proceso de evaluar cuestiones logísticas y fiscales para decidir dónde se instalará la unidad, generando diversos empleos. Las opciones sobre la mesa son los estados de São Paulo, Espírito Santo, Río de Janeiro y Minas Gerais, lugares donde Coca-Cola Andina tiene una gran presencia.
Mercado Brasileño Debe Ganar Competidor de Peso
Con la inversión en la nueva fábrica, que creará diversos empleos con Therezópolis, debe haber repercusiones en el mercado cervecero nacional, que no recibe un competidor de peso desde hace décadas y que es extensamente dominado por Ambev y Heineken, y, en menor medida, por Petrópolis, que ha estado sufriendo durante algunos años.
La idea de Coca-Cola Andina no es competir directamente con las marcas del mercado mainstream. El enfoque es posicionar la marca como premium y super premium, compitiendo con etiquetas como Stella Artois y la propia Heineken.
Según informaciones, no quieren poseer una escala gigantesca en el sector mainstream, sino ser relevantes en este nicho premium. Enfrentar a Ambev y Heineken en las marcas principales es muy complicado, tanto que el grupo Petrópolis está pagando el precio por ello.
El sector premium o super premium también es uno de los que más se expande en el mercado de cerveza, lo que fomentó la decisión de inversión de Coca-Cola Andina. Según Nielsen, este sector, que incluye los productos con al menos un 120% de prima sobre el precio del sector mainstream, ya representa el 21% del mercado brasileño de cerveza.
Fin del Contrato entre Heineken y Coca-Cola
La inversión de Andina y Femsa en la nueva fábrica fue, en gran medida, una respuesta al final del contrato de distribución que Heineken tenía con el Sistema Coca-Cola desde la década de los 80. Después de comprar Brasil Kirin, heredando su capacidad de distribución, Heineken decidió finalizar anticipadamente el contrato para las marcas Amstel y Heineken.
El acuerdo se mantuvo para las marcas Kaiser, Eisenbahn, Bavária, Tiger y Sol, que tenían una representatividad pequeña del volumen total. El movimiento, naturalmente, generó un gran agujero en los ingresos de ambas embotelladoras, que decidieron cubrir la brecha con una marca propia de cerveza.

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