La crisis hídrica gana escala en Irak con el colapso parcial de los grandes reservorios, y las imágenes satelitales captadas por la NASA revelan la dimensión de la retracción entre 2020 y 2025, con efectos directos sobre la irrigación y el abastecimiento
Los principales reservorios de Irak han entrado en una fase crítica después de varios años de sequía, menor volumen de lluvia y reducción del agua que llega por los ríos. El efecto ya se hace notar en el campo, en las ciudades y en la gestión de recursos hídricos.
La pérdida de agua ha ganado fuerza entre 2021 y 2025, con un impacto directo sobre la irrigación, el abastecimiento y el equilibrio regional. Las imágenes satelitales captadas por la NASA refuerzan la dimensión del problema y muestran que, en algunos casos, los niveles han estado en los más bajos desde el inicio del monitoreo por satélite.
El Lago Tharthar registra el menor nivel desde 1992
El Lago Tharthar, el más grande de Irak, ha sufrido una caída pronunciada tras años de escasa entrada de agua del río Tigris. El reservorio, que suele recibir refuerzo durante períodos de crecida, ha dejado de recuperar volumen de manera consecutiva.
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En octubre de 2025, el lago alcanzó el menor nivel de toda la serie monitoreada por satélite desde 1992. La marca quedó más de 20 metros por debajo del pico observado tras las inundaciones de 1993, mostrando la dimensión de la pérdida reciente.

La falta de lluvia y nieve debilita la recuperación anual
El patrón normal de la región depende del deshielo en las cabeceras del Tigris, ubicadas en Turquía e Irán, además de las lluvias estacionales. Este ciclo suele elevar el nivel del reservorio en primavera, cuando el agua extra llega con más fuerza.
Pero este mecanismo ha fallado en los últimos años. La combinación de poca nieve, menos lluvia y desvíos de agua río arriba ha impedido la recuperación en 2021, 2022 y 2023, incluso con una mejora discreta en 2024.
Las imágenes satelitales muestran la diferencia entre 2020 y 2025
Las imágenes satelitales captadas por la NASA revelan un cambio visible entre septiembre de 2020 y octubre de 2025. El área ocupada por el agua se ha reducido considerablemente, mientras que partes antes inundadas se han secado y han comenzado a ser utilizadas en la agricultura.
Según NASA Earth Observatory, la expansión registrada en 2019 había sido impulsada por lluvias excepcionales en un corto intervalo de tiempo. Después de eso, el escenario se invirtió y la retracción volvió a dominar el paisaje.
Las mediciones en tierra refuerzan la gravedad del retroceso
Las mediciones realizadas en tierra confirman el mismo cuadro observado desde el espacio. A mediados de octubre, el nivel del Lago Tharthar llegó a 38,5 metros sobre el nivel del mar, el más bajo desde la construcción del reservorio en 1958.
Este dato refuerza que el problema no es puntual. Se trata de una pérdida prolongada, acumulada a lo largo de los años, con un efecto directo sobre la seguridad hídrica y la capacidad de gestión en el país.
Habaniya también entra en fase crítica
El Lago Habaniya, abastecido por el río Éufrates, ha pasado por un proceso similar. Después de casi llenarse en 2019, el reservorio ha perdido fuerza hasta llegar a un punto en que ya no podía devolver agua al río como lo hacía normalmente.
El 25 de septiembre de 2025, el nivel estaba en 42,05 metros sobre el nivel del mar. El volumen almacenado era de alrededor de 555 millones de metros cúbicos, muy por debajo de la capacidad total de 3,3 mil millones de metros cúbicos. A mediados de octubre, el nivel cayó a 41,90 metros y el almacenamiento retrocedió a 511 millones de metros cúbicos.
La agricultura siente el impacto y la presión aumenta en las ciudades
La caída de las reservas de agua ya afecta a los agricultores en varias áreas de Irak. Para preservar agua en las ciudades, las autoridades han restringido cultivos agrícolas y limitado el uso para irrigación, lo que ha llevado a muchos productores a abandonar áreas o cambiar sus operaciones.
También ha habido el uso de grandes bombas para transferir agua del Lago Tharthar al río Tigris, en un intento de aliviar la presión sobre regiones más secas. Las imágenes satelitales captadas por la NASA ayudan a dimensionar esta transformación y muestran cómo la escasez ha dejado de ser solo ambiental y ha comenzado a afectar la rutina económica y social.
La gestión integrada se convierte en un punto decisivo para el futuro
La respuesta más inmediata depende de las lluvias en invierno, el control de las extracciones para agricultura y las prácticas de ahorro de agua. Aun así, el tamaño de la pérdida indica que las acciones de emergencia ya no son suficientes por sí solas.
En un horizonte más amplio, la integración entre los reservorios de Habaniya, Razzaza y Tharthar aparece como pieza central para intentar recomponer el equilibrio hídrico. El retroceso de estos lagos presiona al país, pesa sobre el campo y cambia la lectura estratégica de la región.

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