Un agricultor nacido el 29 de julio de 1925 sigue activo en la rutina del campo y llega conduciendo su propio coche. El registro muestra una mañana de conversación, café secándose en el patio y memorias de trabajo desde la juventud.
El encuentro sucede en Itamogi, en el sur de Minas Gerais, en un escenario típico de propiedad rural, con patio, barracón y cultivo. En el video que circula en las redes, el agricultor Manoel, conocido como su Neném, llega conduciendo y pronto se convierte en tema de conversación por lo que hace hincapié en repetir, él todavía va al campo todos los días.
La fecha de nacimiento aparece claramente en la conversación, 29 de julio de 1925, lo que coloca el centenario en el 29 de julio de 2025. Entre una broma y otra, muestra los dientes, cuenta que son naturales, y responde con frases cortas, sin rodeos, como quien ya ha vivido lo suficiente para no necesitar adornar nada.
Lo que llama la atención no es solo el coche antiguo o la edad, sino la forma en que se mueve por el espacio con intimidad. Señala lo que ha construido, comenta sobre cercas, maderamen, muros, cisternas, y habla del café como quien conoce el punto solo con mirar.
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La entrevista avanza como una visita de vecindad, con nietos cerca, caña cortada en el momento y preguntas simples. En medio de esta cotidianidad, surge una historia de trabajo y familia que funciona como retrato de una generación entera del interior de Minas.
Itamogi y la roza donde el café aún marca el ritmo del día
Itamogi es un municipio del sur de Minas Gerais, región en la que la agricultura es la base económica y la producción de café destaca en la información institucional local.
El escenario del video combina con este contexto, café en el patio, conversación sobre secado y el antiguo modo de evaluar el punto del grano. Para quien vive en una región cafetera, este detalle no es folclore, es técnica transmitida por la vista y el tacto.
El propio Sebrae ya ha descrito el Suroeste de Minas como un área relevante en la caficultura del estado, enumerando municipios que incluyen Itamogi y Monte Santo de Minas, vecinos en la misma dinámica productiva.
Un siglo de trabajo, pérdidas, memoria y la casa que se llenaba los domingos
En varios pasajes, su Neném vuelve al tema del trabajo, como si esto fuera parte de la identidad, no una fase. Recuerda actividades en el campo, habla de leche, queso y de épocas en que la casa estaba llena, especialmente los domingos.
La familia aparece como eje de la narrativa, menciona nueve hijos, dice que están vivos y comenta la unión como resultado de la crianza. El nieto refuerza la idea de legado, describiendo al abuelo como escuela y apoyo, alguien que enseñó la vida práctica en el día a día.
También está la parte dura, dicha sin dramatización, cuando habla de que, tras la muerte de su esposa, “perdió el sentido” y que “Dios sabe”. La frase es corta, pero cambia el tono y ayuda a entender por qué el campo también puede ser rutina y refugio.
Cuando señala construcciones antiguas y herramientas hechas por él mismo, la historia deja de ser solo sobre longevidad. Se convierte en una cuestión de permanencia, aquello que se mantiene en pie durante décadas, como el corral mencionado con 70 años y la madera que dice que aún está firme.
Y en medio de todo esto, surge la máxima que ofrece como “receta” para llegar lejos, hablar la verdad y guardar secretos. Funciona como broma y como filosofía, porque resume disciplina, convivencia y autocontrol en pocas palabras.
Conducir a los 100 años, autonomía y las reglas que cambian con la edad
La imagen del centenario conduciendo reaviva una discusión inevitable, hasta qué punto la conducción representa autonomía y cuándo pasa a ser un riesgo que exige más vigilancia. En Brasil, las reglas de validez de la CNH cambian con la edad, y los conductores de 70 años o más entran en el intervalo más corto, con renovación cada tres años, además de exigencias médicas pertinentes.
También hay medidas recientes sobre renovación automática para “buen conductor” que no se aplican a quienes tienen 70 años o más, precisamente por este cuidado adicional.
Brasil con más centenarios y lo que la estadística no muestra
El caso de su Neném gana atención en un momento en que el número de centenarios en el país ha aumentado. Datos del Censo 2022 procesados por el IBGE señalan 37.814 personas con 100 años o más, y el crecimiento en comparación con 2010 es significativo.
La estadística, sin embargo, no explica la cotidianidad. No dice quién se despierta temprano, quién todavía trabaja, quién tiene una red de apoyo, quién vive en el campo o en la ciudad, ni lo que la persona ha perdido en el camino.
En el video, lo que aparece es un conjunto de factores que suelen sostener la vejez activa: rutina, propósito, vínculo familiar, y una identidad construida en la acción. Incluso cuando dice que olvida algunas cosas, queda claro que mantiene lucidez para lo que importa en el día a día.
La parte más interesante quizás sea esta, la vejez no como una pausa obligatoria, sino como una negociación constante entre los límites del cuerpo, deseos y cuidados. Es ahí donde entra la familia, que celebra, pero también observa, orienta y necesita decidir cuándo intervenir.
El legado de su Neném y la pregunta que queda para el interior de Brasil
Cuando enseña cómo “banar” el café y habla del punto del grano, lo que está en juego es más que técnica. Es la transmisión de un conocimiento que no está en el manual, sino en la práctica repetida a lo largo de décadas, así como el campo enseña el momento de plantar, cosechar y esperar.
El nieto describe esto como herencia, el abuelo enseñó al padre, que enseñó a los hijos, y así sucesivamente. Es una cadena silenciosa, que sustenta familias en el interior y da sentido al trabajo incluso cuando el mundo cambia.
La historia de su Neném, por lo tanto, no es solo la de un hombre de 100 años conduciendo un Fusca. Es la de un modo de vida que insiste en permanecer, y que, por ello, nos obliga a discutir qué es cuidado y qué es control.
¿Crees que conducir en la vejez es un derecho que debe ser preservado al máximo o un riesgo que la familia debe eliminar antes de que ocurra algo grave? En tu opinión, ¿cuál es el límite entre proteger y quitar la autonomía de alguien que aún se siente capaz? Deja tu comentario y di cómo debería tomarse esta decisión en casa.


Eu falo por mim, ja diriji muito nesta vida a trabalho pela empresa quê trabalhei por quase 40 anos.
Cansei de dirigir hoje não gosto mais de
Diriger.
Tenho 65 anos ainda trabalho, sou mestre de obras, vou pr trabalho enfrento o trânsito caótico da minha cidade tudo de moto mais carro,não gosto mais de dirigir.
Seu Neném (Manoel de Souza) é meu tio, irmão mais velho do meu pai João de Souza( in memorian)… o Tio Nenêm é um exemplo de fortaleza, homem íntegro.. excelente agricultor e maravilhoso pai de familia. Me orgulho dele!!
Em 1° lugar, Deus abençoe seu neném, pela longevidade, se ele é lúcido e tem discernimento para dirigir na área rural , qual problema?, porém tem que ser acompanhado e avaliado pela família e analisar qual seu limite de risco com a sua dirigibilidade.