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Con más de 1.000 tiendas y diversas atracciones, el South China Mall fue diseñado para ser el centro comercial más grande del mundo, pero enfrentó años de abandono y baja ocupación.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 31/05/2025 a las 09:55
Com mais de 1.000 lojas e atrações diversas, o South China Mall foi projetado para ser o maior shopping do mundo, mas enfrentou anos de abandono e baixa ocupação
Foto: Reprodução/Youtube
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Descubre la historia del South China Mall, el mayor centro comercial del mundo que se convirtió en símbolo del abandono de centros comerciales en China. De megaproyecto billonario a intento de reinvención urbana.

En 2005, China sorprendió al mundo al inaugurar el South China Mall, en la ciudad de Dongguan, provincia de Guangdong. El ambicioso proyecto fue concebido con un único objetivo: transformar el espacio en el mayor centro comercial del mundo.

La idea era unir consumo, ocio y turismo en un solo complejo, con más de mil tiendas, zonas temáticas internacionales, parques de diversiones, hoteles y áreas gastronómicas. En el papel, parecía el nuevo epicentro comercial de Asia.

Pero lo que debía ser un ícono de la infraestructura energética y de la nueva economía china rápidamente se convirtió en símbolo del abandono de centros comerciales. Durante casi dos décadas, el South China Mall fue llamado por la prensa internacional «centro comercial fantasma», y su gigantesca estructura permaneció prácticamente desierta, acumulando pérdidas y revelando fallas profundas en la lógica de crecimiento acelerado y sin planificación del país.

Este artículo traza la trayectoria del South China Mall, analiza las causas de su colapso, su impacto en la industria de centros comerciales y los intentos recientes de rehabilitar su imagen, contextualizando el caso dentro del fenómeno global de crisis de los grandes centros comerciales.

El sueño del mayor centro comercial del mundo

Video de YouTube

El South China Mall fue concebido por Hu Guirong, ex-agricultor que había acumulado fortuna en el sector inmobiliario y deseaba transformar Dongguan en un polo turístico y comercial de escala internacional. La ciudad, con cerca de 10 millones de habitantes, era conocida por su industria de manufactura — pero carecía de atractivos culturales y de ocio.

Con una superficie construida de 890 mil m² y área bruta arrendable (ABL) de más de 659 mil m², el centro comercial superaba en tamaño a todos sus competidores globales, incluyendo el Dubai Mall (EE.UU.) y el Mall of America (Emiratos Árabes Unidos). Estaba previsto para albergar más de 2.300 tiendas, además de:

  • Rueda de la fortuna de 25 metros
  • Canal con góndolas inspirado en Venecia
  • Réplika del Arco de Triunfo de París
  • Hotel de cinco estrellas
  • Cines IMAX
  • Parques interiores y áreas temáticas con arquitectura europea

El proyecto recibió más de US$ 1 mil millones en inversiones, gran parte financiada por bancos estatales chinos. El centro comercial fue promovido como una «ciudad de compras global», orientada tanto a residentes locales como a turistas extranjeros.

El colapso: cuando el mayor centro comercial se convirtió en un ‘elefante blanco’

A pesar de la inauguración con pompa, el mayor centro comercial del mundo jamás alcanzó su potencial. La tasa de ocupación no pasó del 10% en los primeros años. Las tiendas cerraron incluso antes de completar un año de operación.

La prensa china prácticamente silenció sobre el fracaso, pero los medios internacionales — como CNN, Bloomberg y South China Morning Post — empezaron a referirse al lugar como el «mayor centro comercial fantasma de la Tierra».

Las imágenes eran emblemáticas: pasillos vacíos, escaleras mecánicas apagadas, fachadas cubiertas por tablones y un silencio absoluto en medio de la mayor estructura comercial jamás construida.

Principales causas apuntadas por analistas:

  • Ubicación mal planificada: Dongguan no era un destino turístico y no contaba con infraestructura hotelera ni aeroportuaria cercana.
  • Acceso difícil: hasta 2015, no había conexión directa con el metro o carreteras express.
  • Bajo poder de compra local: la clase trabajadora de Dongguan no tenía ingresos suficientes para sostener un centro comercial de lujo.
  • Error de posicionamiento: la propuesta era demasiado elitista para la realidad regional.
  • Exceso de optimismo del mercado inmobiliario chino, que creía que «si construyes, ellos vendrán» — lo que claramente no sucedió.

La crisis de los centros comerciales en China

El caso del South China Mall es emblemático dentro de un fenómeno más amplio de expansión descontrolada de centros comerciales en China. Entre 2005 y 2015, se construyeron más de 4.000 centros comerciales en el país, muchos de ellos en ciudades de mediano porte, sin análisis de viabilidad real.

Según datos de la Asociación de Tiendas y Franquicias de China (CCFA), más del 30% de los centros comerciales chinos construidos en esa época operaron con niveles críticos de vacancia durante años. La expresión «abandono de centros comerciales» se volvió común en informes del sector.

Esta burbuja de concreto fue alimentada por crédito fácil, metas de crecimiento regional, y incentivos políticos para desarrollar áreas urbanas incluso sin demanda de consumo compatible.

El South China Mall empezó a ser estudiado en universidades y por urbanistas como símbolo máximo de urbanización especulativa — donde la infraestructura viene antes de la función social.

Después de años de abandono, el gobierno local y la empresa gestora South China Mall Holdings decidieron revertir la situación. A partir de 2015, una serie de reformas estructurales, incentivos fiscales y campañas promocionales intentaron recuperar el flujo de consumidores.

Principales medidas tomadas:

  • Construcción de una estación de metro con conexión directa al centro comercial
  • Redefinición de la mezcla de tiendas, con foco en marcas populares y tiendas ancla locales
  • Creación de espacios multifuncionales como universidades, clínicas, centros culturales
  • Realización de eventos de gran escala: festivales musicales, ferias estudiantiles, competiciones de e-sports
  • Implementación de servicios públicos, como registros, puestos de salud y atención municipal

Hasta 2023, la tasa de ocupación había subido a cerca de 60%, según informes internos de la gestora. Sin embargo, el movimiento promedio diario todavía se consideraba débil para la magnitud del emprendimiento.

El impacto económico y social

El fracaso inicial del South China Mall tuvo efectos duraderos. Emprendedores perdieron millones, miles de empleos dejaron de ser creados y la confianza en el sector se vio afectada. Los bancos estatales sufrieron por la falta de retorno de los financiamientos, y Dongguan quedó marcada como un símbolo de megalomanía económica.

Sociólogos y economistas utilizaron el caso como advertencia sobre la necesidad de planificación urbana y uso racional de los espacios públicos. El concepto de «mayor» comenzó a ser cuestionado: no basta con ser el mayor centro comercial del mundo — es preciso ser el más funcional, el más accesible, el más conectado a la realidad de la población.

Comparación con otros casos globales

El abandono de centros comerciales no es exclusivo de China. En Estados Unidos, el fenómeno de los dead malls — centros comerciales abandonados por la ascensión del e-commerce — ya está documentado desde los años 2000. En Brasil, proyectos como el Shopping Gama (DF) y el Shopping Center Leste Aricanduva (SP) también enfrentaron dificultades tras inauguraciones grandiosas.

No obstante, ningún caso tiene la escala y visibilidad global del South China Mall, que todavía hoy figura en listas de curiosidades y ejemplos de inversiones mal logradas.

El nuevo papel de los centros comerciales en el siglo XXI

Con la ascensión del comercio electrónico y el cambio en los hábitos de consumo, los centros comerciales deben reinventarse. El South China Mall intenta seguir esta tendencia, buscando no ser solo el mayor centro comercial, sino un centro urbano multifuncional.

Nuevos proyectos prevén:

  • Aumento de coworkings y startups
  • Incubadoras de tecnología en colaboración con universidades
  • Bibliotecas públicas y centros culturales permanentes
  • Áreas verdes, plazas de convivencia y movilidad sostenible

El foco ahora está en la experiencia del consumidor, y no solo en la compra. En vez de competir con plataformas online, el centro comercial quiere ser un lugar donde las personas vayan a encontrarse, estudiar, cuidar de su salud o participar en eventos — y eventualmente comprar algo.

El South China Mall ha sido, durante muchos años, símbolo de lo que salió mal en la urbanización y el consumo masivo en China. Pensado para ser el mayor centro comercial del mundo, terminó convirtiéndose en el caso más emblemático de abandono de centros comerciales de la historia reciente.

Sin embargo, su historia no termina en el fracaso. Poco a poco, el South China Mall intenta reinventarse, aprendiendo de los errores del pasado y adaptándose al presente. El megacentro comercial, que un día fue sinónimo de desperdicio, intenta ahora ser una referencia de reconstrucción y resignificación de los espacios urbanos.

Si lo logrará o no, el tiempo lo dirá. Pero lo que es cierto es que su trayectoria sirve como alerta — e inspiración — para todos los que piensan la ciudad, el comercio y la sociedad.

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Valdemar Medeiros

Formado em Jornalismo e Marketing, é autor de mais de 20 mil artigos que já alcançaram milhões de leitores no Brasil e no exterior. Já escreveu para marcas e veículos como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon e outros. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras (empregabilidade e cursos), Economia e outros temas. Contato e sugestões de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. Não aceitamos currículos!

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