El Liaoning nació de un antiguo proyecto soviético abandonado en Ucrania, fue comprado oficialmente por una empresa civil y acabó reconstruido por China a lo largo de una década hasta convertirse en el primer portaaviones operativo de la marina china
El Liaoning es hoy uno de los símbolos más visibles de la transformación militar y tecnológica de China en las últimas décadas. Con más de 300 metros de longitud y cerca de 60 mil toneladas de desplazamiento, el buque marcó la entrada del país en el grupo restringido de naciones capaces de operar grandes portaaviones.
La historia del Liaoning, sin embargo, comienza mucho antes de su incorporación a la marina china. El buque surgió originalmente como un casco soviético inacabado que, tras el colapso de la Unión Soviética, quedó abandonado en Ucrania hasta ser comprado y reconstruido en uno de los proyectos navales más ambiciosos de la China moderna.
El casco soviético que dio origen al Liaoning

El origen del Liaoning remonta a los últimos años de la Unión Soviética.
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En la década de 1980, astilleros soviéticos comenzaron a construir un nuevo portaaviones de la clase Kuznetsov llamado Varyag. El buque tendría más de 300 metros de longitud y desplazaría decenas de miles de toneladas.
Fue diseñado como un híbrido peculiar de la doctrina naval soviética.
Además de operar aeronaves de combate, el buque también poseía un fuerte armamento propio, incluidos grandes misiles antibuque.
El objetivo era crear una combinación entre portaaviones y crucero de ataque pesado.
Sin embargo, el proyecto nunca se concluiría.
Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, el Varyag quedó cerca del 70% listo, pero sin financiación para terminar la construcción.
El abandono del buque tras el final de la Unión Soviética

Tras la disolución de la URSS, el casco que más tarde se convertiría en el Liaoning quedó parado en el astillero ucraniano de Mykolaiv.
Ucrania heredó el buque, pero no tenía recursos ni necesidad militar para completar un portaaviones de este tamaño.
Rusia, por su parte, enfrentaba una grave crisis económica y tampoco pudo comprar el buque.
Durante años, el gigantesco casco permaneció oxidándose en el puerto.
Sin motores, sin sistemas electrónicos y sin armamentos, parecía destinado a convertirse en chatarra naval.
En 1998, el gobierno ucraniano decidió vender la estructura.
La compra inesperada que inició la historia del Liaoning
Fue en ese momento que surgió una propuesta curiosa.
Una empresa poco conocida de Macao declaró que compraría el buque por cerca de 20 millones de dólares.
El plan oficial presentado era transformar el casco en un gran casino y hotel flotante.
La historia parecía extravagante, pero acabó siendo aceptada.
Posteriormente, muchos analistas comenzaron a considerar que el proyecto civil era solo una estrategia para permitir que China adquiriera el casco sin generar una reacción internacional inmediata.
En la práctica, lo que se estaba comprando no era un casino flotante, sino la base de un futuro portaaviones.
El largo viaje del casco hasta China
Llevar el casco del futuro Liaoning hasta China fue un proceso complicado.
Sin motores ni sistemas de navegación, el buque tuvo que ser remolcado por una flotilla de remolcadores.
El mayor obstáculo fue la travesía del estrecho de Bósforo, controlado por Turquía.
Durante más de un año, el paso fue negado por motivos de seguridad y presión política internacional.
Solo tras negociaciones diplomáticas y garantías financieras el buque recibió autorización para continuar su viaje.
La travesía de más de 28 mil kilómetros hasta China tomó más de un año para ser completada.
En 2002, el casco finalmente llegó al puerto de Dalian, en el norte del país.
La reconstrucción que transformó el casco en Liaoning
Cuando llegó a China, el buque que se convertiría en el Liaoning era básicamente una estructura vacía.
Durante casi una década, miles de ingenieros y técnicos trabajaron en la reconstrucción completa de la embarcación.
China instaló nuevos sistemas de propulsión, radares, electrónicos y sistemas de combate.
Uno de los cambios más importantes fue la eliminación de los grandes silos de misiles soviéticos.
Esto transformó el buque en un portaaviones enfocado principalmente en la operación de aeronaves.
El puente fue adaptado con una rampa inclinada conocida como ski-jump, utilizada para ayudar a los cazas a despegar sin catapultas.
En 2012, el buque fue oficialmente incorporado a la marina china con el nombre Liaoning, en referencia a la provincia donde fue reconstruido.
El papel del Liaoning en la marina china
Aunque es un gran barco de guerra, el papel principal del Liaoning siempre ha sido servir como plataforma de aprendizaje.
China nunca había operado portaaviones antes.
Por ello, el buque se convirtió en esencial para desarrollar doctrina, entrenamiento y operaciones de aviación naval.
El Liaoning normalmente opera con alrededor de dos docenas de cazas embarcados J-15, además de helicópteros para misiones de vigilancia, rescate y guerra antisubmarina.
Cada operación en el puente sirve como experiencia para pilotos, ingenieros y comandantes navales.
Estas lecciones han sido fundamentales para el desarrollo de portaaviones chinos más modernos.
El impacto estratégico del Liaoning
La aparición del Liaoning marcó un cambio importante en la estrategia naval de China.
Tradicionalmente enfocada en la defensa costera, la marina china comenzó a desarrollar capacidades de proyección de poder en aguas más distantes.
El portaaviones permite a China operar aeronaves embarcadas lejos del territorio continental y proteger rutas marítimas estratégicas.
También representa un símbolo político del ascenso del país como potencia naval global.
Además, el conocimiento obtenido con el buque permitió la construcción de nuevos portaaviones chinos, incluidos modelos más avanzados.
La trayectoria del Liaoning muestra cómo un casco abandonado tras el fin de la Guerra Fría se convirtió en la base de la moderna aviación naval china.
El buque transformó una reliquia soviética en un instrumento estratégico que ayudó a inaugurar una nueva fase de la marina de China.
Más que un portaaviones, el Liaoning fue una escuela flotante que abrió camino a una nueva generación de barcos militares.
Ahora queda una cuestión interesante.
¿Crees que la transformación del Liaoning fue solo un primer paso o el comienzo de una nueva carrera naval en el Pacífico?


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