Con R$ 140 mil millones por año y 1 millón de empleos generados, la transformación del iFood muestra cómo un antiguo call center se convirtió en una fuerza gigante de la economía brasileña.
En 2024, Brasil fue testigo de un fenómeno económico silencioso que no apareció en los titulares tradicionales, pero moldeó el cotidiano de millones de familias, restaurantes, motoboys, comerciantes y profesionales de la tecnología. Según la Fundación Instituto de Pesquisas Econômicas (Fipe), el iFood movió R$ 140,3 mil millones en transacciones durante el período, un valor equivalente a casi 1% de todo el PIB brasileño. La dimensión es tan grande que coloca a la empresa en el mismo nivel que sectores enteros de la economía. El informe Fipe-iFood, publicado a lo largo de 2024, presentó otro dato impresionante: el ecosistema de la plataforma genera 1 millón de puestos de trabajo directos e indirectos, sumando repartidores, restaurantes inscritos, cocineros, auxiliares, profesionales de TI, operadores logísticos, productores de envases, proveedores de ingredientes y toda la cadena expandida que se forma en torno a las entregas.
Pero la parte más sorprendente es que esta potencia digital, hoy base estructural de la economía de servicios en el país, comenzó como un simple call center, ubicado en São Paulo, encargado de gestionar pedidos de restaurantes por teléfono, mucho antes de las aplicaciones, de la internet móvil o de los smartphones.
Del call center improvisado a la engranaje digital de miles de millones
La historia del iFood comienza en 1997, cuando la empresa aún operaba como un intermediario telefónico entre clientes y restaurantes. No existía tecnología propia, no había inteligencia artificial para el enrutamiento de entregas, ni logística integrada.
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El sistema era rudimentario: un atendiente recibía el pedido, llamaba al restaurante, confirmaba el valor y regresaba al consumidor.
El modelo funcionó de manera casi artesanal hasta la llegada del nuevo milenio, cuando el avance de internet abrió espacio para una transformación completa. En 2011, el iFood lanzó oficialmente su plataforma digital, y el país fue testigo del nacimiento de uno de los sistemas más complejos de alimentación, logística urbana y tecnología operativa de América Latina.
A partir de 2014, impulsado por la expansión de los smartphones, el crecimiento dejó de ser gradual y se convirtió en exponencial. Lo que comenzó con algunas cientos de pedidos diarios saltó a millones de transacciones por mes, consolidando a la empresa como líder absoluta en el sector.
R$ 140 mil millones: cómo se formó este número
Los R$ 140 mil millones registrados por la Fipe representan el valor bruto movido dentro de la plataforma, incluyendo:
pagos a restaurantes, remuneración de repartidores, inversiones logísticas, tasas operativas, mercado en línea, compras de farmacia, bebidas, productos varios y toda la base transaccional que circula por la aplicación.
El monto es tan expresivo que supera la facturación anual de diversos sectores industriales tradicionales. Para efectos de comparación, es mayor que el PIB de países como Paraguay o Bolivia. Y el valor refleja solo 12 meses de operación.
El impacto real en la economía: 1 millón de empleos
El estudio Fipe-iFood revela que la empresa sostiene:
aproximadamente 1 millón de puestos de trabajo, sumando:
- 250 mil repartidores activos
- más de 350 mil restaurantes y cafeterías integrados
- cocineros, auxiliares y ayudantes de cocina
- miles de colaboradores de centros de distribución, dark kitchens y logística
- equipos de tecnología, atención, producto y marketing
- microemprendedores que viven exclusivamente de las ventas a través de la aplicación
Según la Fipe, cada R$ 1 movido por el iFood genera hasta R$ 1,84 en impacto económico en cadena, incluyendo proveedores de alimentos, envases, combustibles, productos hortofrutales, higiene, transporte y servicios financieros.
Es un efecto multiplicador que no existía hace 15 años y que hoy coloca a la empresa entre los mayores influyentes de la economía urbana brasileña.
La profesionalización de la logística y el nuevo mapa del trabajo urbano
Uno de los puntos más analizados por economistas es cómo el iFood transformó la logística de última milla — el tramo final entre el producto y el consumidor. Brasil, marcado por grandes distancias, tráfico denso y ciudades verticalizadas, encontró en la entrega una solución eficiente para la circulación de bienes de consumo rápido.
Los repartidores se convirtieron en parte esencial de la economía. Con rutas inteligentes, IA predictiva, optimización de caminos y hubs urbanos, la entrega adquirió un estándar industrial sin perder el carácter pulverizado de la mano de obra autónoma.
Para muchos trabajadores, especialmente jóvenes y personas sin vínculo formal, la aplicación representa la principal fuente de ingreso.
La explosión de los restaurantes independientes
El informe de la Fipe también mostró que el iFood actúa como una especie de distribuidor digital para micro y pequeños negocios. Más de la mitad de los establecimientos inscritos tienen menos de cinco empleados, y muchos surgieron exclusivamente para atender el delivery, sin una tienda física, basados en el modelo de dark kitchen.
Restaurantes de barrio que antes dependían del flujo local encontraron una demanda ampliada a través de la aplicación, llegando a públicos antes inalcanzables. Pequeñas hamburgueserías, pizzerías, servicios de comida casera y establecimientos familiares se convirtieron en negocios económicamente sostenibles gracias a la digitalización del sector.
Tecnología de punta aplicada a una rutina aparentemente simple
Detrás de cada pedido hay una infraestructura tecnológica equivalente a la de grandes empresas globales de logística. La plataforma utiliza IA y machine learning para:
calcular el tiempo estimado de preparación, identificar al repartidor más cercano, sugerir rutas rápidas, ajustar la dinámica de precios por demanda y evitar congestionamientos en el sistema.
En escenarios de alto volumen, como fines de semana, la plataforma coordina cientos de miles de pedidos simultáneamente en diferentes ciudades, operando prácticamente en tiempo real. Nada de esto existía en los primeros años, cuando el modelo era solo un call center con atendientes y teléfono analógico.
La transformación cultural: cómo la entrega se convirtió en parte del cotidiano
Brasil es hoy el mayor mercado de delivery de América Latina. La urbanización acelerada, la intensa rutina laboral y la digitalización facilitaron la adopción en masa. Para muchos, la entrega dejó de ser una conveniencia y se convirtió en un hábito diario.
Grandes centros urbanos como São Paulo y Río muestran el impacto cultural: cocinas más pequeñas, supermercados con áreas específicas para repartidores, restaurantes diseñados para retiro rápido y condominios con espacios exclusivos de recepción.
Todo esto es reflejo de un sistema que comenzó modestamente, pero se convirtió en uno de los pilares de la economía contemporánea.

Ótima matéria, parabéns pelas explicações simples, sem rodeios, dando uma boa ideia de como funciona esse mercado e como se relaciona com a sociedade.