Silencio del motor, aceleración continua y frenado regenerativo rompen patrones sensoriales aprendidos y explican el malestar relatado por pasajeros
Sentir náuseas al andar en coches eléctricos, mientras que los vehículos de combustión no provocan el mismo malestar, no es un capricho ni una percepción aislada. Al contrario, estudios científicos han confirmado este efecto, relacionando el problema con la forma en que el cerebro humano interpreta el movimiento de este tipo de vehículo.
Con el avance de la electrificación automotriz, este fenómeno ha comenzado a observarse con más frecuencia. Según datos divulgados en 2024 por la Asociación Brasileira del Vehículo Eléctrico (ABVE), las ventas de vehículos eléctricos e híbridos en Brasil crecieron 26% en relación a 2023. A partir de este crecimiento, los investigadores identificaron un patrón claro: las náuseas aparecen con más frecuencia en coches eléctricos que en modelos de gasolina o diésel.
A pesar de la asociación común con el estómago, el origen del malestar está en el cerebro. Esto ocurre porque el sistema nervioso humano enfrenta dificultades para interpretar correctamente las señales de desplazamiento en un entorno sensorial diferente al aprendido a lo largo de la vida.
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El cerebro humano depende de previsibilidad, y los coches eléctricos rompen este patrón
A lo largo de décadas, conductores y pasajeros han aprendido, incluso sin darse cuenta, a anticipar los movimientos de coches de combustión. El aumento del ruido del motor, las vibraciones del vehículo y los cambios de marcha funcionan, por lo tanto, como alertas previas de aceleración y frenado.
En los coches eléctricos, sin embargo, estas señales prácticamente desaparecen. El motor es silencioso, la aceleración ocurre de forma inmediata y continua, y el desplazamiento sucede sin avisos sensoriales familiares. Estudios sobre mareos, publicados en bases académicas como Libraries Search, indican que esta ausencia de referencias hace que el cerebro se equivoque en la estimación de las fuerzas del movimiento.
Como consecuencia, surge un conflicto entre visión, percepción corporal y sistema vestibular, ubicado en el oído interno. Este desencontro sensorial es, precisamente, el principal desencadenante de las náuseas en pasajeros.
Fallas en la anticipación del movimiento aumentan náuseas y malestar
A medida que el cerebro intenta prever el desplazamiento y falla repetidamente, los síntomas se intensifican. Náuseas, mareos y sensación de malestar surgen con mayor frecuencia, especialmente en pasajeros que no están al volante, como los ocupantes del asiento trasero.
Además, los investigadores destacan que el cerebro humano todavía se encuentra en fase de adaptación. Los coches eléctricos han comenzado a circular a gran escala solo en los últimos años, sobre todo después de 2020, lo que explica la dificultad del sistema nervioso para lidiar con este nuevo patrón de movimiento.
Tecnologías de los coches eléctricos también contribuyen al mareo
Además del silencio del motor, otros factores tecnológicos agravan el malestar. Estudios publicados en ScienceDirect señalan el frenado regenerativo como un elemento central. Este sistema desacelera el vehículo de forma continua y prolongada para recargar la batería, generando movimientos de baja frecuencia, asociados con el mareo.
Investigaciones divulgadas entre 2021 y 2023 en el International Journal of Human–Computer Interaction identificaron que niveles más intensos de frenado regenerativo están directamente relacionados con el aumento del malestar, especialmente para pasajeros en el asiento trasero. Además, el patrón de vibración de los asientos, diferente al observado en coches de combustión, añade un estímulo inusual para que el cerebro procese.
Ante este conjunto de factores, el cerebro interpreta el escenario como una situación de riesgo. Como respuesta, el organismo activa mecanismos de defensa, manifestados por náuseas y malestar físico. Mientras la tecnología avanza rápidamente, el cuerpo humano aún busca adaptarse a esta nueva forma de desplazamiento, levantando la cuestión: ¿se ajustará el cerebro con el tiempo o la industria tendrá que repensar el confort sensorial de los coches eléctricos?

que geração mimimi essa
Frescura, eu dirijo elétrico e não senti nada de motorista ou passageiro, e geração Nutella kkkkkkkkk