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Con Una Isla Artificial de 7 Mil Millones de Dólares Capaz de Recoger, Convertir y Distribuir Energía Eólica para Bélgica, Reino Unido y Dinamarca, Europa Apuesta por el Mar del Norte para Crear la Mayor Red Limpia del Planeta: Pero Retrasos, Costos Explosivos y Escasez de Tecnología Pueden Derribar el Plan Antes Incluso de Comenzar

Publicado em 27/11/2025 às 23:27
A ilha de energia belga no Mar do Norte concentra energia eólica offshore de novos parques eólicos e coloca a Bélgica no centro da integração elétrica e da transição energética europeia
A ilha de energia belga no Mar do Norte concentra energia eólica offshore de novos parques eólicos e coloca a Bélgica no centro da integração elétrica e da transição energética europeia
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Diseñada como una isla de energía multipaís en el Mar del Norte, la Princesa Elisabeth conectará parques de energía eólica y cables de alta tensión para Bélgica y vecinos, pero los costos crecientes, retrasos regulatorios y falta de equipos en corriente continua amenazan el cronograma y la viabilidad del proyecto a largo plazo

La isla de energía Princesa Elisabeth se presenta como una de las piezas centrales de la nueva estrategia europea para transformar el Mar del Norte en un superhub de generación renovable. La estructura artificial, presupuestada en alrededor de 7 mil millones de dólares, promete concentrar la energía eólica de varios parques offshore y redistribuirla a países como Bélgica, Reino Unido y Dinamarca, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles e importaciones de gas.

Al mismo tiempo, este megaproyecto convierte a la Princesa Elisabeth en un laboratorio a escala real para la futura red eléctrica marítima europea. El éxito o fracaso de la isla de energía puede acelerar la integración transfronteriza de renovables o, por el contrario, exponer los límites tecnológicos y financieros de la actual cadena de suministro de energía eólica offshore en el Mar del Norte.

Qué es la isla de energía Princesa Elisabeth

La isla de energía belga en el Mar del Norte concentra energía eólica offshore de nuevos parques eólicos y coloca a Bélgica en el centro de la integración eléctrica y la transición energética europea.

La isla de energía Princesa Elisabeth se construirá a unos 45 kilómetros de la costa de Bélgica, en una área del Mar del Norte reservada para nuevos parques de energía eólica offshore.

En lugar de instalar subestaciones individuales en cada parque y llevar cables separados hasta la costa, el concepto concentra todo en una única plataforma de gran tamaño, construida como una isla artificial de arena y concreto.

En la práctica, la Princesa Elisabeth funcionará como un hub eléctrico: recibirá, en corriente alterna, la producción de los parques de energía eólica de la llamada zona Princesa Elisabeth y realizará la conversión a corriente continua, más eficiente para largas distancias.

A partir de allí, esta energía será exportada a Bélgica y a otros países cercanos del Mar del Norte, consolidando el papel de la isla de energía como un nodo estratégico de la futura red europea.

Cómo la isla de energía integra Bélgica, Reino Unido y Dinamarca

La isla de energía belga en el Mar del Norte concentra energía eólica offshore de nuevos parques eólicos y coloca a Bélgica en el centro de la integración eléctrica y la transición energética europea.

El plan no se limita a reforzar la seguridad energética de la Bélgica.

La isla de energía se concibió como un punto de conexión física entre diferentes redes nacionales, utilizando cables submarinos de alta capacidad en corriente continua.

Entre las conexiones previstas están el proyecto Nautilus, que conectará la Princesa Elisabeth al Reino Unido, y el Triton Link, planeado para integrar la isla a Dinamarca.

Con esto, el Mar del Norte deja de ser solo un campo de energía eólica offshore y pasa a operar como una gran red limpia compartida.

En momentos de vientos fuertes en la costa belga, el excedente puede enviarse al Reino Unido o a Dinamarca.

En situaciones opuestas, Bélgica puede importar electricidad mediante la misma infraestructura.

Si funciona como se prevé, la Princesa Elisabeth se convertirá en un prototipo de interconector multipaís apoyado en una isla de energía, replicable en otros puntos de la costa europea.

Ingeniería y construcción de la isla de energía

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Desde el punto de vista de la ingeniería, la isla de energía combina soluciones ya dominadas por la industria marítima con exigencias eléctricas de alta complejidad.

La base está formada por grandes cassones de concreto, estructuras huecas con decenas de metros de altura, asentadas en un fondo del Mar del Norte con alrededor de 18 metros de profundidad.

Después de posicionados, estos módulos se rellenan con arena y escombros para garantizar la estabilidad.

En el interior del perímetro, dragas depositan millones de metros cúbicos de arena hasta formar una plataforma de aproximadamente seis hectáreas, compactada con técnicas como la vibrocompactación para evitar recalces diferenciales.

Solo entonces se instala la infraestructura eléctrica: subestaciones de corriente alterna, convertidores de corriente continua de alta tensión, sistemas de protección, cables de exportación para Bélgica y para los futuros interconectores internacionales.

Se prevé que la estructura física de la Princesa Elisabeth esté lista alrededor de 2028, permitiendo avanzar en la parte más sensible del proyecto, que es precisamente la conversión y gestión de la energía eólica a gran escala.

Medidas ambientales y presiones sobre el ecosistema

El proyecto de la isla de energía fue diseñado con un paquete de medidas llamado “diseño inclusivo con la naturaleza”, para reducir impactos en el frágil ecosistema del Mar del Norte.

Se prevén superficies irregulares y arrecifes artificiales alrededor de la estructura, para estimular la colonización por moluscos y otros organismos marinos, además de plataformas destinadas a aves como gaviotas de patas negras, comunes en la región.

Aún así, grupos ambientalistas alertan sobre los riesgos acumulativos de la expansión masiva de energía eólica offshore, sumados al tráfico marítimo y a la construcción pesada en alta mar.

Cuestionan si Bélgica y sus socios disponen de un monitoreo continuo suficiente para garantizar que la Princesa Elisabeth no agrave la presión sobre hábitats ya estresados.

La respuesta regulatoria a estas preocupaciones es parte importante del cronograma del proyecto y influye en la propia licencia de operación de la isla de energía.

Dónde el plan se detiene: tecnología, costos y cronograma

Si en el papel la isla de energía parece la solución ideal para organizar la energía eólica del Mar del Norte, en la práctica el proyecto se encuentra con obstáculos bastante concretos.

El más sensible de ellos está en la tecnología de corriente continua de alta tensión, utilizada para transmitir energía a largas distancias con menores pérdidas.

Existen pocos fabricantes globales capaces de proporcionar convertidores y subestaciones HVDC de este tamaño, y la demanda se disparó con la carrera europea por nuevas conexiones offshore.

Esta escasez elevó los precios y retrasó contratos, empujando hacia adelante la parte más crítica del proyecto.

En Bélgica, compradores de energía pidieron la revisión de los costos, y el componente en corriente continua de la Princesa Elisabeth llegó a ser suspendido temporalmente, afectando el cronograma de la isla de energía.

Estimaciones que hablaban de conexión plena a la red alrededor de 2030 ahora mencionan fechas más cercanas a 2032, con riesgo de nuevos retrasos si los costos permanecen altos o si los proveedores de HVDC no logran entregar al ritmo esperado.

Riesgo sistémico para el plan eólico del Mar del Norte

Los retrasos en la isla de energía tienen un efecto que va más allá de la Bélgica.

La Princesa Elisabeth es tratada como pieza piloto en la ambición europea de hacer del Mar del Norte la “central eléctrica verde” del continente, con cientos de gigavatios de energía eólica instalados hasta 2050.

Si el primer hub multipaís enfrenta dificultades para viabilizar sus convertidores, contratos a largo plazo e interconexiones, otros proyectos similares pueden ser postergados o redimensionados.

En la práctica, esto significa que parte de la estrategia de descarbonización y de sustitución del gas ruso depende de una única prueba de concepto: una isla de energía artificial, altamente compleja y costosa, plantada en uno de los mares más agitados del planeta.

El desempeño de la Princesa Elisabeth como hub confiable y financieramente sostenible será seguido de cerca por Reino Unido, Dinamarca y demás socios, que ven en este modelo una oportunidad de compartir riesgos y beneficios de la transición energética.

Qué está en juego para Bélgica y para la transición europea

Para Bélgica, la isla de energía es al mismo tiempo un proyecto de seguridad energética y de posicionamiento geopolítico.

Si la Princesa Elisabeth funciona como se prevé, el país se consolida como punto central de la red eléctrica del Mar del Norte, ganando relevancia en la coordinación de flujos de energía eólica entre varias economías.

Por el contrario, un eventual fracaso o acortamiento del proyecto podría generar pérdidas de miles de millones, reputacionales y de oportunidad en la carrera por inversiones en renovables.

A escala europea, el desenlace de este megaproyecto ayudará a responder una pregunta crucial: ¿es posible, técnica y financieramente, operar una red marítima integrada de energía eólica basada en múltiples hubs como la Princesa Elisabeth, conectando Bélgica, Reino Unido, Dinamarca y otros países a través de islas de energía en el Mar del Norte?

La respuesta, positiva o negativa, moldeará los próximos pasos de la política energética del bloque y el apetito de inversores privados para replicar este modelo a gran escala.

Al final, la Princesa Elisabeth es más que una obra de ingeniería: es una prueba de estrés en tiempo real para la transición energética europea.

La isla de energía puede convertirse en el símbolo de una nueva generación de infraestructuras compartidas, o el recordatorio de que la ambición climática debe avanzar junto con cadenas productivas robustas, regulación estable y modelos de financiamiento bien calibrados.

¿Crees que Europa logrará superar costos, retrasos y cuellos de botella tecnológicos para transformar el Mar del Norte en esa red limpia interconectada que la isla de energía Princesa Elisabeth promete inaugurar?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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