Robo millonario de motores desmonta seguridad en fábrica de Kia en la India. Empleados desviaron más de mil unidades durante tres años, engañando sistemas internos y vendiendo las piezas en el mercado negro con apoyo de falsificaciones y transporte clandestino.
Durante tres años, un robo industrial de grandes proporciones pasó desapercibido en una de las principales fábricas de Kia Motors en la India, ubicada en la ciudad de Penukonda, distrito de Sri Sathya Sai, estado de Andhra Pradesh.
La fraude involucró el desvió sistemático de 1.008 motores automotrices, resultando en una pérdida estimada de US$ 2,3 millones.
El esquema fue descubierto solo en marzo de 2025, tras la conclusión de una auditoría del ejercicio fiscal, que inicialmente apuntó a la desaparición de 900 unidades.
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La fábrica, considerada uno de los centros estratégicos de Kia en el sur de Asia, opera desde finales de 2019 y es responsable del ensamblaje de modelos como Sonet, Seltos, Carens y Syros, enfocados en el mercado interno.
Con producción anual entre 300 mil y 400 mil vehículos, la ausencia de más de mil motores levantó cuestiones graves sobre los protocolos de seguridad interna en fábricas automotrices y el sistema de rastreo de piezas.
Empleados de Kia involucrados en el esquema de robo industrial
Las investigaciones conducidas por la policía local apuntan como principales sospechosos a dos ex-empleados con cargos de liderazgo dentro de la línea de ensamblaje.
Vinayagamoorthy Veluchamy, de 37 años, fue jefe de la sección de motores hasta 2023 y está actualmente preso.
Patan Saleem, 33 años, actuaba como líder de equipo hasta 2025 y se encuentra prófugo.
Ambos son acusados de planear y ejecutar la operación con el apoyo de dos auxiliares internos.
Además de la involucración directa en el desvío de los motores, los sospechosos contaron con la colaboración de comerciantes de chatarra en la ciudad de Nueva Delhi, capital india, donde los componentes eran revendidos en el mercado paralelo.
El trayecto entre Penukonda y la capital es de aproximadamente 2.000 km y requiere más de 30 horas de transporte por carretera.
Cómo los motores eran desviados de la fábrica de Kia Motors India
El esquema de robo corporativo en la industria automotriz involucraba falsificación de documentos fiscales y pases de entrada y salida de la fábrica.
Los motores eran transportados en camiones con placas adulteradas, dificultando la identificación.
De acuerdo con el informe policial, los sospechosos utilizaron “transacciones ilegales repetidas y vehículos disfrazados para sacar la carga”.
Durante la investigación, la policía recogió nueve teléfonos celulares, capturas de pantalla de conversaciones por aplicaciones, copias de notas fiscales fraudulentas e imágenes de los camiones usados en la operación.
La pericia digital reveló que los involucrados manipulaban rutinas logísticas con precisión, sugiriendo un nivel avanzado de conocimiento de los sistemas de la empresa.
Pérdida millonaria y fallas de seguridad en Kia Motors
Es considerado altamente inusual que un volumen tan expresivo de motores desaparezca sin que haya alerta previa en las auditorías internas.
La fábrica realizaba inventarios periódicos, pero, según fuentes ligadas a la investigación, hubo graves fallas en los procesos de reconciliación entre entrada y salida de piezas.
El robo industrial causó pérdida financiera directa de US$ 2,3 millones.
No obstante, el impacto reputacional fue aún mayor.
Un informe interno apunta que el caso afectó “la credibilidad de Kia Motors India ante inversores, proveedores y el propio gobierno estatal”, que mantiene incentivos fiscales a la fabricante.
La respuesta de Kia Motors India al robo de los motores
En respuesta al escándalo, Kia anunció un paquete de emergencia de refuerzo a la seguridad.
Entre las medidas están la instalación de cámaras con visión 360°, la digitalización de los procesos de inventario con sensores IoT (Internet de las Cosas) y el uso de sistemas antifraude en control de stock automatizado.
Además, todos los colaboradores de la planta de Penukonda serán sometidos a entrenamientos de seguridad industrial, con enfoque en ética corporativa y auditoría interna.
Nuevos contratos con transportistas exigirán cláusulas de responsabilidad solidaria y monitoreo por GPS en tiempo real.
Crimen corporativo y vulnerabilidad de la industria automotriz
Casos como el de Kia no son aislados.
De acuerdo con datos de la Federación de la Industria Automotriz de la India (SIAM), cerca de 1,8% de las pérdidas totales en fábricas del sector son atribuidas a robos internos y fraudes logísticos.
El alto valor agregado de piezas como motores, cajas de cambios y componentes electrónicos hace que este tipo de crimen sea especialmente atractivo para mafias organizadas.
Según Rajeev Batra, consultor en seguridad corporativa citado por periódicos locales, “el error está en la confianza excesiva en procesos manuales y en la falta de integración entre los sectores de stock, transporte y contabilidad”.
Para él, crímenes como el ocurrido en Kia son “síntomas de un ecosistema industrial aún vulnerable”.
Juicio y posibles penas para los responsables
Aunque aún no han sido formalmente acusados, Veluchamy y Saleem figuran como principales acusados en el informe policial.
Si son condenados por hurto calificado, asociación criminal y fraude documental, podrían cumplir hasta diez años de prisión, conforme al Código Penal de la India.
Parte del dinero obtenido con la venta de los motores habría sido utilizada para pagar deudas personales e invertir en propiedades y negocios paralelos.
La administración estatal de Andhra Pradesh solicitó informes detallados a Kia Motors India sobre las medidas preventivas adoptadas.
El caso también llamó la atención de autoridades federales, que buscan ampliar la regulación sobre el transporte interestatal de piezas automotrices de alto valor.
¿Será que, ante fallas tan graves, la industria automotriz está realmente preparada para lidiar con amenazas internas de robo y fraude a gran escala?

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