Conozca las tácticas y equipos no letales usados por embarcaciones comerciales para protegerse contra abordajes hostiles en altamar.
Piratas armados frecuentemente intentan abordar buques de carga en aguas peligrosas. Para protegerse, estas embarcaciones utilizan una variedad de métodos de defensa no letales. Herramientas como cañones de agua, por ejemplo, se muestran sorprendentemente efectivas para impedir estos abordajes.
Impedir que los piratas suban a bordo es crucial, ya que, una vez que lo logran, la tripulación corre el riesgo de ser hecha rehén durante semanas, meses o incluso años.
Las capas de defensa: disuasión y anti-abordaje en buques de carga
La mayoría de los buques de carga emplea una estrategia de defensa antipiratería en dos capas principales. La primera capa se centra en la disuasión, actuando de manera similar a una cámara de seguridad residencial: su objetivo es desincentivar a los piratas a elegir ese buque como objetivo.
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La segunda capa es anti-invasión o anti-abordaje, funcionando como una puerta de seguridad, diseñada para dificultar físicamente la subida de los invasores a bordo.
Herramientas de disuasión
Las tácticas de disuasión pueden incluir la colocación de maniquíes en los cubiertas del buque. Esto crea la ilusión de que hay más tripulantes de vigilancia de los que realmente existen. Otra herramienta son los láseres, que pueden ser dirigidos a los piratas que se acercan para alterar su visión. Simplemente aumentar la velocidad del buque también es una medida de disuasión, ya que hace que el abordaje sea más difícil y peligroso para pequeñas embarcaciones piratas.
Una de las herramientas de disuasión más efectivas son los LRADs (Dispositivos Acústicos de Largo Alcance). Cuando se avista una embarcación sospechosa, la tripulación puede utilizar el LRAD para comunicarse, emitiendo avisos sonoros. Si los avisos no surten efecto, el LRAD puede emitir un sonido direccional extremadamente alto, comparable al de un motor a reacción. Este sonido causa gran incomodidad y puede incluso ensordecer, siendo efectivo incluso contra protectores auditivos, ya que el sonido llega al oído interno a través de la vibración ósea. Aunque puede disuadir a algunos criminales, los piratas más determinados pueden intentar destruir el equipo.
Impedir la invasión: cañones de agua, alambre de púa y otras tácticas

Si la disuasión falla, entran en acción los equipos anti-abordaje. Cables de rastreo antiembarcado pueden ser lanzados al agua. Estos cables están diseñados para enredarse en la hélice del motor del barco pirata, deteniéndolo abruptamente.
Cañones de agua son otra herramienta efectiva. La alta presión del agua puede impedir físicamente la subida de los piratas e incluso controlar tumultos. En algunos casos, pueden llenar y hundir pequeñas embarcaciones que se acerquen demasiado. Existen modelos operados de forma remota, asegurando la seguridad de la tripulación, modelos fijos y otros con cabezas rotativas que pulverizan agua a los lados del buque. Una variación interesante es la «cortina de agua», una manguera con una boquilla restrictiva y un peso que la hace moverse de manera violenta e impredecible, haciendo que la aproximación sea muy peligrosa.
Medidas físicas pasivas también se utilizan. Alambre de púa o laminado puede ser rápidamente instalado alrededor del cubierto y de los parapetos, dificultando el uso de escaleras por los piratas. Barreras de seguridad fijas a los lados del buque también impiden que escaleras sean atadas al borde, además de ser difíciles de escalar debido a su forma.
La estrategia de la «sala segura» en buques de carga
Si, a pesar de todas las defensas, los piratas logran embarcar, la tripulación tiene un procedimiento de último recurso. Deben emitir una señal de socorro (Mayday), apagar los sistemas de propulsión y navegación del buque y encerrarse en una sala segura fortificada, conocida como «ciudadela».
Sin poder operar el buque y sin acceso a la tripulación como rehén, los piratas pierden su ventaja y son frecuentemente forzados a abandonar la embarcación antes de la llegada de fuerzas navales o de la guardia costera.


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