¿Cómo Xi Jinping llegó al poder? De joven exiliado a líder más poderoso de China desde Mao Tsé-Tung, la trayectoria de Xi Jinping revela estrategia, paciencia y concentración de poder sin precedentes en el Partido Comunista Chino
La ascensión de Xi Jinping al mando de China no fue fruto de un golpe repentino, sino de un largo viaje marcado por exilio, estrategia política y eliminación de rivales. Hoy, es el único líder desde Mao Tsé-Tung que ejerce control absoluto sobre el país, después de reformar las reglas para garantizar permanencia indefinida en el cargo.
Inspirado en el manual de Mao, pero moldeado por las humillaciones de la Revolución Cultural, Xi Jinping construyó su camino pacientemente, ocupando posiciones estratégicas en regiones poco disputadas, cultivando lealtades en el ejército y en el partido, y reformando la estructura interna para blindarse de amenazas políticas.
Las orígenes y el impacto de Mao en la vida de Xi
El padre de Xi Jinping, Xi Zhongxun, fue héroe de la Larga Marcha y secretario general del Consejo de Estado bajo Mao Tsé-Tung. Este vínculo colocó a la familia en la élite política china, pero también la expuso a los riesgos del autoritarismo. Durante la Revolución Cultural, Mao depuso y arrestó a Xi Zhongxun, y el joven Xi, entonces con 15 años, fue enviado al campo para trabajos forzados.
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Vivir en una cueva, realizar trabajo manual pesado y sobrevivir con poca comida moldearon su resiliencia. Esta experiencia, marcada por la humillación y el aislamiento, reforzó la percepción de que en el sistema chino, el poder político era la única protección real.
El juego de paciencia: provincias, ejército y aliados
Tras la muerte de Mao y las reformas de Deng Xiaoping, Xi Jinping ingresó al Partido Comunista. En lugar de disputar cargos en Pekín, optó por actuar en provincias distantes y menos visadas. Pasó por Hebei, Fujian y Zhejiang, siempre ascendiendo al cargo máximo local y fortaleciendo conexiones con líderes militares y civiles.
Esta estrategia le dio a Xi una reputación de líder disciplinado, leal al partido y reacio a escándalos. En 2007, tras breve paso por Shanghái para restaurar la imagen de la ciudad después de un caso de corrupción, fue promovido al Comité Permanente del Politburó, el núcleo máximo de poder en China.
El salto hacia la cima
Cuando el secretario general Hu Jintao dejó el cargo en 2012, Xi Jinping asumió el liderazgo del Partido Comunista, del Estado y de la Comisión Militar Central. Este triple comando lo colocó, simultáneamente, en control del gobierno y de las fuerzas armadas.
En los primeros meses, lanzó una amplia campaña anticorrupción que resultó en la caída de cientos de autoridades y generales. Aunque presentada como moralizadora, la medida también eliminó rivales y abrió espacio para que él nombrara aliados en cargos clave.
Reformas internas y concentración de poder
En 2018, Xi Jinping eliminó el límite de dos mandatos para la presidencia, medida que todos los líderes pos-Mao habían respetado para evitar la concentración excesiva de poder. También insertó su ideología —el “Pensamiento de Xi Jinping”— en la constitución del partido, convirtiéndola en directriz obligatoria e incuestionable.
La composición del Comité Permanente fue alterada para incluir solo figuras leales, eliminando representantes ligados a facciones rivales. Este rearranjo garantizó que ninguna decisión estratégica se tomara fuera de su influencia directa.
Xi Jinping en el escenario mundial
Durante sus primeros diez años, Xi Jinping supervisó el rápido crecimiento económico, el fortalecimiento militar y la expansión de la influencia internacional de China. Las tensiones en el Mar del Sur de China, la presión sobre Taiwán, el control sobre Hong Kong y la vigilancia digital en masa se convirtieron en marcas de su gestión.
Internamente, su gobierno reforzó la censura e intensificó el control sobre las minorías, especialmente los uigures, resultando en acusaciones de violaciones de derechos humanos.
El tercer mandato y el futuro
En 2022, en el 20.º Congreso Nacional del Partido Comunista, Xi Jinping garantizó un histórico tercer mandato y presentó un Comité Permanente totalmente formado por aliados cercanos. Con la oposición interna neutralizada, su poder es prácticamente absoluto.
Los analistas ven pocas posibilidades de que Xi sea removido en los próximos años, convirtiéndolo en el líder más influyente de China en medio siglo y uno de los más poderosos del mundo contemporáneo.
¿Crees que el poder concentrado de Xi Jinping es una amenaza a la estabilidad internacional o una estrategia necesaria para que China mantenga su ascenso? Deja tu opinión en los comentarios.

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