Decisión de la Justicia de São Paulo determinó la rescisión del contrato y el pago de indemnización tras constatar vicio oculto en el motor de un coche usado, que presentó defectos graves poco después de la compra, según el portal Migalhas.
De acuerdo con el portal Migalhas, un consumidor de São Paulo ganó en Justicia el derecho a recibir indemnización de R$ 5 mil y la devolución de los valores pagados por un coche usado que presentó vicio oculto en el motor pocos días después de la compra. La decisión fue proferida por el juez Henrique Maul Brasilio de Souza, de la 3ª Vara Cível de São Miguel Paulista, y reconoció que el vehículo se volvió impropio para el uso, configurando fallo en la prestación del servicio.
Según el proceso, el automóvil fue adquirido con entrada y financiación bancaria, pero presentó problemas estructurales graves poco después de la compra. El magistrado entendió que, a pesar de ser un coche usado y con alta kilometragem, los defectos superaban el desgaste natural esperado, volviendo el vehículo inadecuado para circulación y desvalorizándolo de forma significativa.
El caso y la decisión judicial
Tras la aparición de los defectos, el comprador acudió a la Justicia pidiendo la anulación del contrato y el reembolso de los valores pagados.
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La inspección técnica anexada al proceso confirmó “no conformidad” en el vehículo, indicando que las reparaciones realizadas anteriormente fueron mal ejecutadas y no garantizaban la seguridad o el funcionamiento adecuado del motor.
El juez reconoció que había un vicio de calidad que comprometía la función esencial del coche, el transporte de personas y bienes, y determinó que el contrato de compra y venta fuera rescindido.
Además, condenó al vendedor a restituir todos los valores pagados, incluyendo entrada y cuotas del financiamiento, y al pago de indemnización por daños morales.
Responsabilidad limitada del banco y ausencia de defensa del vendedor
Durante el proceso, el banco responsable por el financiamiento argumentó que no podía ser responsabilizado, ya que solo financió la operación y no participó en la venta del automóvil.
El juez acogió el argumento, resaltando que la institución financiera no tiene vínculo directo con el proveedor ni responde por vicios del producto.
El vendedor, por su parte, fue citado personalmente, pero no presentó defensa, lo que reforzó el entendimiento de que había responsabilidad exclusiva por la venta del coche defectuoso.
El juez destacó que la inacción del proveedor agravó el perjuicio del consumidor, que necesitó recurrir al Poder Judicial para garantizar la restitución y la compensación financiera.
La fundamentación jurídica y el reconocimiento del daño moral
En la sentencia, el magistrado observó que el problema mecánico superaba cualquier desgaste compatible con el uso normal del vehículo y configuraba falla grave de calidad.
Aplicó el artículo 18 del Código de Defensa del Consumidor (CDC), que obliga al proveedor a reparar o sustituir productos que presenten defectos ocultos que impidan el uso regular.
Además, el juez destacó el concepto de “desvío productivo del consumidor”, situación en la que el comprador pierde tiempo y recursos intentando resolver un problema causado por el proveedor.
Esta frustración y el trastorno enfrentado justificaron la condena al pago de R$ 5 mil por daños morales.
Devolución del coche y cierre de la disputa
La decisión también determinó que las partes acuerden la devolución del vehículo, a costa del vendedor, bajo pena de nueva deliberación judicial.
La sentencia consideró que la solución más justa sería restaurar el equilibrio entre las partes, devolviendo al comprador al estado anterior a la compra y evitando nuevos perjuicios.
Con esto, el caso cierra una disputa común en el mercado de coches usados, donde los defectos ocultos muchas veces solo aparecen tras la entrega del vehículo, generando conflictos sobre quién debe asumir el costo de la reparación o el reembolso.
La decisión refuerza el entendimiento de que el consumidor no debe asumir solo los perjuicios causados por defectos ocultos en vehículos usados, aun cuando el coche presente signos de desgaste.
Para la Justicia, el proveedor tiene el deber de garantizar que el producto sea adecuado para el uso y seguro para el comprador.
¿Y tú, consideras justa la decisión que determinó la devolución del dinero y la indemnización al comprador? ¿O crees que, al comprar un coche usado, el riesgo debe ser asumido completamente por el consumidor? Deja tu opinión en los comentarios, queremos escuchar a quienes ya han pasado por situaciones similares.

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