Las exportaciones de Marcopolo a Chile han ganado escala en los últimos años y han colocado a la industria brasileña en el centro de las discusiones sobre renovación de flota, tecnología embarcada, accesibilidad y autobuses de menor emisión en el transporte urbano de América Latina.
Marcopolo ha ampliado su presencia en el transporte público chileno en los últimos años y ha transformado a Chile en uno de sus principales mercados externos en el segmento urbano.
En un material divulgado por el propio fabricante, la empresa informó que, desde finales de 2018, había enviado alrededor de 800 unidades al país hasta marzo de 2020.
Más tarde, en diciembre de 2022, afirmó que el volumen había llegado a alrededor de 1.000 autobuses nuevos destinados al mercado chileno.
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Estos números muestran la relevancia de la operación brasileña en el sector, aunque no confirmen, con seguridad, un embarque único de 1.000 vehículos en 2026.
Marcopolo en Chile y la presencia brasileña en las flotas urbanas
La actuación de Marcopolo en Chile ayuda a dimensionar el espacio ocupado por la industria brasileña en este mercado.
En marzo de 2020, la compañía anunció el suministro de 240 autobuses para el sistema Red Movilidad, en Santiago.
En esa ocasión, informó que el envío reforzaba su participación en el transporte urbano del país vecino y declaró que alrededor de 1.600 vehículos con carrocerías de la marca ya integraban la flota local.
Dos años después, la empresa divulgó otro contrato de gran envergadura: 391 nuevos autobuses para el mismo sistema, operado por Redbus Transdev.
Según el fabricante, ese fue el mayor contrato de exportación de la compañía en 2022.
El lote incluía versiones del Torino Low Entry y del Torino Low Entry Articulado, modelos orientados al transporte urbano de mayor demanda.
El historial de estos suministros ayuda a explicar la frecuencia con la que la marca aparece en procesos de renovación de flota en la región.
Este movimiento también se reflejó en los resultados más recientes de la empresa.
Marcopolo informó que cerró 2025 con ingresos netos consolidados de R$ 9,06 mil millones, mientras que las exportaciones desde Brasil crecieron 31,1% en el año, sumando R$ 1,14 mil millones.
Además, la compañía declaró que los negocios internacionales comenzaron a representar 45,4% de los ingresos netos totales.
El dato indica un avance en relación al ejercicio anterior y refuerza el peso creciente del mercado externo en la operación del fabricante.
Torino Low Entry, accesibilidad y tecnología en el transporte urbano
En el caso del Torino Low Entry, la propuesta del fabricante es atender corredores y líneas urbanas con mayor exigencia operacional.
En la presentación oficial del modelo, Marcopolo describe el vehículo como una solución orientada a la operación urbana, con enfoque en facilitar el mantenimiento y ampliar la disponibilidad de la flota.
La empresa informa medidas entre 11,5 metros y 13,48 metros de longitud, 2,60 metros de ancho y 3,17 metros de altura.
En los contratos divulgados para Santiago, la compañía presentó configuraciones distintas.
En 2022, informó que 305 unidades tenían 12,5 metros, 38 vehículos medían 10,99 metros y 48 articulados llegaban a 18 metros.
También declaró que todos los autobuses de ese lote utilizaban tecnología Euro 6, estándar de emisiones adoptado en motores diésel.
Ya en el anuncio hecho en 2020, Marcopolo informó que los articulados del sistema chileno tenían 18,6 metros, capacidad para 152 pasajeros, piso bajo, aire acondicionado, puertos USB, cabina separada para el conductor y preparación para recursos electrónicos de comunicación, audio y video.
El fabricante también destacó la presencia de rampa de acceso al salón para ampliar la accesibilidad.
Estas características aparecen con frecuencia en contratos de sistemas urbanos de mayor envergadura.
En operaciones de este tipo, el embarque más rápido, la adaptación para pasajeros con movilidad reducida y la integración con equipos de a bordo suelen tener un peso relevante en las especificaciones técnicas.
Aún así, la capacidad de pasajeros varía según la configuración contratada, el chasis y el diseño interno, lo que impide tratar un único número como estándar para toda la familia Torino Low Entry.
Exportación de autobuses e impacto de la industria brasileña
El desempeño externo de Marcopolo también tiene reflejos en la industria brasileña.
En el balance de 2025, la compañía informó producción consolidada de 15.024 unidades y mantenimiento de la liderazgo en el mercado brasileño.
En el mismo documento, declaró que el avance de los mercados internacionales compensó la acomodación del mercado interno a lo largo del año.
En el segundo trimestre de 2025, la empresa registró 3.904 unidades en los ingresos netos consolidados, siendo 343 exportadas desde Brasil y 693 facturadas directamente en las operaciones internacionales.
La compañía también informó que mantiene fábricas en los cinco continentes y que sus vehículos circulan en más de 140 países.
Con esta estructura, los contratos externos han comenzado a ganar mayor espacio en la composición de los ingresos.
El dato ayuda a situar la exportación de autobuses dentro de un movimiento más amplio de internacionalización del fabricante.
La base industrial instalada en Brasil tiene un papel central en este proceso.
En un informe de sostenibilidad, Marcopolo afirma que la unidad de Ana Rech, en Caxias do Sul, produce modelos rodoviarios y urbanos para el mercado brasileño y para exportación.
Según la compañía, la planta también concentra áreas administrativas, comerciales, de ingeniería y capacitación.
Autobuses Euro 6, renovación de flota y sostenibilidad
La discusión sobre la tecnología brasileña en el transporte público regional también pasa por el tema de las emisiones y por la renovación de las flotas.
En los contratos destinados a Chile, Marcopolo asoció el estándar Euro 6 a la reducción de contaminantes locales y afirmó, en sus comunicados, que esta tecnología reduce material particulado y óxidos de nitrógeno en comparación con vehículos más antiguos.
Al mismo tiempo, Santiago avanzó en otras frentes de modernización.
En agosto de 2025, la Red Movilidad informó la incorporación de 176 nuevos autobuses eléctricos a la red, en sustitución de unidades diésel en diferentes áreas de la capital.
El anuncio indica que el mercado regional ha combinado dos frentes: la actualización de vehículos diésel a estándares más estrictos de emisión y la ampliación gradual de las flotas eléctricas.
Este escenario llevó a los fabricantes a ofrecer más que la estructura física de los vehículos.
Recursos de conectividad, monitoreo, confort térmico, accesibilidad y compatibilidad con diferentes estrategias energéticas han pasado a formar parte de las exigencias en procesos de contratación.
En el caso de Marcopolo, la compañía declaró para 2026 la expectativa de ampliar entregas de vehículos con propulsiones alternativas en el segmento urbano, junto a una recuperación gradual del mercado brasileño en el segundo semestre.
Chile como vitrina del transporte público en América Latina
Chile ha pasado a ocupar una posición destacada entre los mercados observados por el sector de transporte urbano en América Latina.
Esto ocurre porque el sistema de Santiago se ha convertido en una referencia regional en renovación de flota, estandarización operacional e incorporación de nuevas tecnologías.
En este contexto, los contratos cerrados en el país suelen repercutir en otras disputas comerciales en la región.
Cuando un fabricante brasileño amplía su participación en este entorno, el movimiento tiende a reforzar su presencia en mercados vecinos.
No obstante, los datos públicos localizados no permiten afirmar, con seguridad, que una única empresa domine sola todo el transporte público latinoamericano.
Lo que la documentación disponible permite afirmar es que Marcopolo mantiene liderazgo en el mercado brasileño, presencia internacional amplia y un historial relevante de suministro a Chile, uno de los sistemas más seguidos de la región.
Con exportaciones en aumento, operación internacional más robusta e inversiones en soluciones de menor emisión, la industria brasileña sigue teniendo una participación relevante en este mercado.
En los próximos contratos, la disputa debe considerar factores como escala de producción, costo operativo, exigencias ambientales y adaptación a las necesidades de cada ciudad.

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