La entrada en servicio de un nuevo submarino estratégico refuerza la capacidad nuclear rusa en el mar con enfoque en furtividad, autonomía y respuesta de largo alcance.
La entrada en servicio del Knyaz Pozharsky consolidó una etapa más de la renovación de la flota estratégica rusa, al incorporar a la Marina un submarino diseñado para permanecer oculto durante largos períodos mientras lleva, a bordo, armamento nuclear de alcance intercontinental.
El barco pertenece al proyecto 955A, conocido como Borei-A, versión mejorada de la clase Borei, y pasó a integrar un segmento de la fuerza naval que Moscú considera como el núcleo de sus capacidades de disuasión en el mar.
Con él, Rusia llegó a ocho submarinos del proyecto 955/955A en operación, cinco de ellos en la variante modernizada.
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Submarino Borei-A y su papel en la disuasión nuclear
A diferencia de un submarino de ataque, diseñado para perseguir embarcaciones o cazar otros medios sumergidos, el Borei-A cumple una misión más sensible: preservar en el océano la capacidad de respuesta nuclear del país incluso en un escenario de guerra a gran escala.
Su utilidad militar depende menos de aparecer y más de no ser localizado. Esta lógica explica por qué la clase atrae atención mucho más allá del entorno naval.
En lugar de velocidad máxima o exhibición de poder en superficie, el proyecto prioriza autonomía, discreción y permanencia sumergida, tres atributos que sustentan la idea de una retaliación capaz de sobrevivir incluso si las instalaciones en tierra son alcanzadas.

En la ceremonia de incorporación, el Kremlin informó que el submarino entraba en servicio con la Marina rusa y destacó que se trataba de la quinta unidad seriada de la clase Borei-A entregada en seis años.
En la misma fecha, Vladimir Putin asoció directamente estos barcos al fortalecimiento de las fuerzas nucleares estratégicas embarcadas del país.
Misiles Bulava y el alcance estratégico embarcado
El principal elemento de disuasión de la clase está en el armamento.
Cada Borei-A lleva 16 misiles balísticos intercontinentales Bulava, sistema que compone el núcleo ofensivo del submarino y resume su razón de existir dentro de la arquitectura nuclear rusa.
La propia TASS describió la clase como base de las fuerzas estratégicas navales de Moscú para las próximas décadas.
Según el proyecto Missile Threat, del CSIS, el RSM-56 Bulava es un misil balístico lanzado de submarino, movido a combustible sólido, con alcance estimado en 8.300 kilómetros y capacidad para llevar múltiples ojivas MIRV.
En términos operacionales, esto permite combinar movilidad oceánica con prontitud estratégica mantenida a gran distancia de las bases terrestres.
Esta capacidad amplía el peso de la plataforma porque desplaza el vector nuclear a un ambiente más difícil de monitorear.
Mientras que silos fijos y bases aéreas son objetivos conocidos, un submarino estratégico en patrulla amplía la incertidumbre del adversario y preserva lo que los militares llaman segundo ataque, fundamento clásico de la disuasión nuclear.
Furtividad acústica y avances de la versión Borei-A
La evolución del proyecto original a la variante 955A aparece sobre todo en el intento de reducir la firma acústica.
La TASS informó que el Borei-A recibió mejoras de furtividad sonora, maniobrabilidad, navegación en profundidad y control de armamento, mientras que el NTI destaca propulsión pump-jet y otros refinamientos orientados a la discreción.
En un submarino de este tipo, ser menos audible vale tanto como cargar misiles de mayor alcance.
La supervivencia de la embarcación, y por lo tanto la credibilidad de la misión que representa, depende de permanecer fuera del alcance de la detección enemiga el mayor tiempo posible durante patrullas extensas y discretas.

La cobertura técnica de Naval News sobre la incorporación del Knyaz Pozharsky añadió que la clase Borei-A tiene alrededor de 170 metros de longitud, desplazamiento sumergido en torno a 24 mil toneladas y propulsión basada en reactor nuclear OK-650V conectado a turbinas de vapor y a un propulsor pump-jet.
Estos datos ayudan a entender el diseño de la embarcación.
El proyecto privilegia un gran volumen interno, estabilidad para largas misiones y reducción de ruido, sin repetir la lógica de submarinos celebrizados en la Guerra Fría por rendimiento ostentoso o por velocidad como principal marca de identidad.
Sustitución de la flota soviética y modernización naval
El programa Borei no surgió solo para añadir nuevos cascos a la flota, sino para sustituir gradualmente submarinos estratégicos más antiguos asociados a las familias Delta y Typhoon.
En este proceso, Rusia reorganiza su presencia nuclear en el mar alrededor de una plataforma más estandarizada, reciente y ajustada al estándar contemporáneo de disuasión.
El NTI describe la clase Borei como la columna vertebral actual de la fuerza rusa de submarinos lanzadores de misiles balísticos.
Por su parte, Naval News observa que la familia Borei y Borei-A tiende a asumir de forma central la sustitución de los submarinos del proyecto 667BDRM, movimiento que refuerza la importancia estructural de esta línea.
Además del aspecto técnico, el ritmo reciente de entregas ayuda a medir la prioridad dada al programa.
En una reunión dedicada al desarrollo de las fuerzas submarinas, el Kremlin afirmó que cinco submarinos estratégicos Borei-A y cuatro submarinos multipropósito Yasen-M ingresaron a la Marina rusa en los seis años anteriores a julio de 2025.
Este dato aleja la idea de que el Knyaz Pozharsky sea un caso aislado o simbólico en exceso para representar una tendencia.
Al contrario, integra una línea de producción continua, inserta en un esfuerzo más amplio de modernización naval que combina renovación tecnológica, estandarización de medios y fortalecimiento de la capacidad de permanencia estratégica bajo la superficie.
Importancia estratégica de los submarinos invisibles
Submarinos estratégicos rara vez se convierten en presencia frecuente en imágenes abiertas, desfiles o demostraciones de fuerza comparables a las de cazas, barcos de superficie o sistemas antimisiles.
Aún así, el peso político y militar de estas plataformas suele crecer justamente en la proporción en que desaparecen de la vista pública y permanecen indetectables.
En el caso del Borei-A, esta combinación entre invisibilidad, armamento nuclear embarcado y modernización continua transformó la clase en uno de los ejes más sensibles de la fuerza naval rusa.
La incorporación del Knyaz Pozharsky solo hizo más concreto este movimiento al reafirmar, con una nueva unidad en servicio, la apuesta de Moscú en la disuasión silenciosa.

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