Drone solar Skydweller vuela días sin aterrizar, usa 17.248 paneles, radar de 200 km e IA y promete llegar a 90 días en el aire sin combustible
En 2025, según reportajes de Live Science y pruebas realizadas por el Naval Air Warfare Center Aircraft Division, el drone solar Skydweller Aero demostró capacidad de vuelo autónomo por múltiples días, utilizando exclusivamente energía solar. El proyecto, desarrollado por la empresa Skydweller Aero, busca alcanzar un hito inédito en la aviación: permanecer en el aire por hasta 90 días consecutivos sin aterrizar, sin combustible y sin intervención humana.
La propuesta no es nueva. Programas anteriores de la NASA, Boeing y DARPA intentaron alcanzar el mismo objetivo, pero fracasaron por limitaciones estructurales y aerodinámicas. El Skydweller surge como el primer intento con validación operativa real, combinando ingeniería ligera, inteligencia artificial y control avanzado de vuelo.
Skydweller Aero: drone solar nace a partir del Solar Impulse 2 y evoluciona hacia vuelo autónomo
La idea de construir un avión que vuele para siempre usando solo la luz del sol no es nueva. La NASA lo intentó y fracasó. Su prototipo solar HELIOS voló a más de 27 mil metros en 2001, pero se desintegró en el aire en 2007. Boeing y DARPA también lo intentaron y no avanzaron: el programa Solar Eagle, con una inversión de 89 millones de dólares, fue cancelado en 2012.
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El Skydweller no fue creado desde cero. Su base estructural deriva del Solar Impulse 2, aeronave que en 2016 realizó la primera vuelta al mundo movida solo por energía solar, pilotada por Bertrand Piccard y André Borschberg.
Robert Miller, CEO de Skydweller Aero, identificó potencial en la plataforma y adquirió la aeronave en 2019. El objetivo fue transformarla en un drone autónomo capaz de permanecer en el aire por meses.
El mayor desafío no era estructural, sino computacional: desarrollar software capaz de controlar una aeronave ultraligera en condiciones reales por largos períodos sin intervención humana.
Aeroelasticidad: el problema que destruyó drones solares anteriores
El principal obstáculo técnico para drones solares de larga duración es la aeroelasticidad, fenómeno que involucra la interacción entre fuerzas aerodinámicas y estructuras flexibles.
Existe una franja crítica de altitud entre 1.500 y 10.000 metros donde turbulencias pueden causar flexiones peligrosas en las alas. Si la deformación supera límites estructurales, ocurre un efecto en cadena que puede llevar a la ruptura de la aeronave.
Fue exactamente este fenómeno el que destruyó el HELIOS de la NASA. El Skydweller resolvió el problema no reforzando la estructura, lo que aumentaría el peso y reduciría la eficiencia, sino utilizando software avanzado de control de vuelo.
El sistema ajusta superficies de control en tiempo real, neutralizando fuerzas que podrían llevar a la falla estructural, manteniendo la aeronave dentro de límites seguros.
Drone solar con 72 metros de envergadura y 17.248 paneles solares
Los números del Skydweller son extremos. La aeronave posee 72 metros de envergadura, mayor que la de un Boeing 747, pero con un peso máximo de solo 2.549 kilos, aproximadamente 160 veces más ligera.
La estructura está hecha de fibra de carbono y alberga 17.248 paneles solares distribuidos en 270 metros cuadrados de alas, generando hasta 100 kW de potencia.

El drone carga 635 kilos de baterías para almacenamiento de energía y puede transportar hasta 363 kilos de carga útil.
Esta combinación permite operación continua, día y noche, sin necesidad de combustible, creando un nuevo paradigma de vuelo persistente.
Radar AESA de 200 km con inteligencia artificial amplía capacidad de vigilancia
El Skydweller está equipado con el radar AirMaster S, desarrollado por Thales, tecnología AESA en banda X utilizada en aeronaves militares.
El sistema tiene un alcance de hasta 200 kilómetros y capacidad para rastrear múltiples objetivos simultáneamente, tanto en el aire como en el mar.
La integración con inteligencia artificial permite clasificación automática de objetos, diferenciando embarcaciones civiles, militares y sospechosas. Esta capacidad transforma el drone en una plataforma estratégica de vigilancia persistente, con operación continua por semanas o meses.
Pruebas con la Marina de EE. UU. comprueban vuelo autónomo de 73 horas continuas
En julio de 2025, el Skydweller completó vuelos autónomos de múltiples días desde el Aeropuerto de Stennis, en Estados Unidos.
La misión más larga duró 73 horas continuas sin combustible, sin piloto y sin intervención humana. Pruebas anteriores incluyeron vuelos de hasta 22,5 horas, algunos atravesando tormentas en el Golfo de México.
Estas pruebas fueron realizadas en colaboración con la NAWCAD, organismo de investigación de la Marina de EE. UU.
La validación operativa en un entorno real representa un avance significativo hacia el objetivo de 90 días de vuelo continuo.
Drone solar cuesta hasta 10 veces menos que drones militares convencionales
Comparado con drones militares como el MQ-9 Reaper, el Skydweller presenta un costo operativo hasta diez veces menor.
La principal diferencia está en la ausencia de combustible, tripulación y mantenimiento frecuente. El sistema opera como un pseudoesatélite, ofreciendo vigilancia continua con un costo reducido. El ahorro operativo es uno de los principales factores que impulsan el interés militar y civil en el proyecto.
El Skydweller puede operar continuamente entre 40 grados de latitud norte y sur, cubriendo gran parte de las áreas estratégicas globales.
La altitud de vuelo varía entre 6.000 y 10.500 metros, pudiendo alcanzar hasta 13.600 metros en condiciones ideales. Este rango permite actuación en regiones como el Caribe, África, Oriente Medio y Sudeste Asiático, donde la incidencia solar es suficiente para vuelo continuo.
Sistema de autocuración permite operación continua por meses sin mantenimiento
Uno de los diferenciales del Skydweller es el sistema VMS, que utiliza algoritmos de autocuración. El sistema detecta fallas de software, aísla el problema y reinicia automáticamente los procesos, manteniendo la operación continua.
Esta capacidad es esencial para misiones de larga duración, donde la intervención humana no es posible.
Las aplicaciones del Skydweller son amplias e incluyen vigilancia marítima, combate al tráfico de drogas, monitoreo ambiental y cobertura de comunicaciones.
El drone puede actuar como una torre de comunicación aérea, proporcionando conectividad en regiones remotas o afectadas por desastres. La versatilidad operativa amplía el potencial del sistema más allá del uso militar.
Meta de vuelo continuo de 90 días puede redefinir aviación global
La meta actual de Skydweller Aero es alcanzar vuelos continuos de siete a quince días con carga operativa completa, avanzando posteriormente hacia 90 días.
La empresa ya proyecta vuelos de hasta un año en el futuro, dependiendo de la evolución de sistemas de mantenimiento predictivo y baterías.
Si se alcanza, este hito redefinirá el concepto de aeronaves persistentes y podrá sustituir parte de las funciones hoy desempeñadas por satélites.

El Skydweller no se encuadra en las categorías tradicionales. No es un avión convencional, ni un satélite, ni un drone común. Se trata de una plataforma de vuelo continuo movida a energía solar, controlada por inteligencia artificial y capaz de operar por meses.
Esta nueva categoría representa una convergencia entre aviación, espacio e inteligencia artificial, creando un nuevo modelo de vigilancia global persistente.

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