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Con la creciente amenaza de China en uno de los puntos más tensos del planeta, Taiwán prepara un nuevo muro militar con 10 buques de guerra de 2,500 toneladas, cargueros C-130J y una ofensiva de miles de millones para reforzar cielos y mares.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 11/04/2026 a las 22:59
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Nuevo paquete militar de Taiwán reorganiza prioridades en el mar y en el aire, en medio de la presión regional y la renovación de equipos antiguos, con impacto directo sobre la planificación, el presupuesto y la capacidad de respuesta de la isla.

Taiwán ha definido como prioridad la construcción de una nueva clase de buques de guerra ligeros y la renovación de parte de su capacidad de transporte aéreo militar en medio del aumento de la presión china sobre la isla.

Documentos presupuestarios e informes de la prensa especializada indican que Taipéi pretende construir 10 fragatas ligeras de alrededor de 2.500 toneladas para misiones de defensa aérea y guerra antisubmarina entre 2028 y 2040.

Al mismo tiempo, la Fuerza Aérea taiwanesa ha comenzado a defender la adquisición de 10 aeronaves C-130J Super Hercules, en sustitución de la propuesta anterior de modernizar la flota de C-130H.

El programa naval concentra la mayor parte de los recursos reservados por Taiwán para grandes proyectos de construcción militar en el mar.

Según la planificación divulgada por el Ministerio de Defensa Nacional de la isla y detallada por la prensa especializada, los proyectos de las nuevas fragatas de defensa aérea y de guerra antisubmarina suman US$ 7,8 mil millones de un total de US$ 9,9 mil millones previstos para seis programas navales clasificados como prioritarios.

La división establecida prevé cinco buques orientados a la defensa aérea y cinco dedicados a la guerra antisubmarina.

Fragatas ligeras de Taiwán y modernización de la marina

Las embarcaciones parten de un proyecto internacional de Gibbs & Cox, con adaptaciones previstas para las necesidades de Taiwán.

La variante de defensa aérea debe tener 96 metros de longitud, mientras que la versión antisubmarina fue diseñada con 116 metros.

En ambos casos, los documentos consultados indican un ancho de 21 metros y un calado de 3,3 metros.

El nuevo lote da continuidad a un programa ya iniciado, que abrió espacio para la construcción de cuatro buques piloto, dos en cada configuración, con trabajos lanzados a partir de 2023 y 2024.

Además de estas fragatas, la planificación militar taiwanesa también incluye la búsqueda de un buque de rescate de submarinos, un buque de apoyo logístico de combate, dos embarcaciones de rescate y un buque anfibio de asalto de 10.600 toneladas.

Este conjunto muestra que la modernización naval no se limita a la sustitución de medios antiguos.

El objetivo formal del paquete es ampliar la capacidad de respuesta de la marina en diferentes frentes, desde el salvamento hasta el apoyo logístico y las operaciones anfibias.

Flota antigua de Taiwán y presión militar de China

La renovación de la flota ocurre mientras la Marina de la República de China, nombre oficial de las Fuerzas Armadas de Taiwán, retira de servicio fragatas de la clase Knox, heredadas de la Guerra Fría.

Al mismo tiempo, la isla aún depende de plataformas de origen americano y francés concebidas hace décadas, como las fragatas Oliver Hazard Perry, La Fayette y los destructores de la clase Kidd.

Este escenario aparece con frecuencia en los análisis sobre la defensa taiwanesa porque la presencia de embarcaciones chinas y de medios de la guardia costera de Pekín se ha vuelto más constante en las áreas cercanas a la isla.

Con esto, la marina de Taiwán mantiene sus buques en operación regular en un ambiente de presión permanente.

En los últimos años, esta dinámica dejó de ser episódica y pasó a integrar la rutina estratégica del estrecho.

Reuters registró que China amplió actividades militares y políticas sobre Taiwán a lo largo de los últimos cinco años, con vuelos casi diarios en las proximidades de la isla y ejercicios periódicos.

En agosto de 2022, Pekín realizó maniobras de gran envergadura tras la visita de la entonces presidenta de la Cámara de EE. UU., Nancy Pelosi, a Taipéi.

Más tarde, en mayo y octubre de 2024, China volvió a realizar operaciones militares en torno a la isla.

Ya en abril de 2025, promovió el ejercicio “Strait Thunder-2025”.

Al final de diciembre de 2025, la operación “Justice Mission 2025” amplió este cuadro, con acciones que, según Reuters, fueron presentadas por Pekín como demostración de capacidad para bloquear Taiwán e impedir apoyo externo en caso de conflicto.

C-130J, transporte militar y cambio de plan en Taiwán

En el ámbito aéreo, el principal cambio fue la revisión del plan para los cargueros Hércules.

En lugar de avanzar con un programa amplio de modernización de los C-130H, la Fuerza Aérea taiwanesa ha comenzado a priorizar la compra de 10 unidades del C-130J, versión más reciente de la aeronave fabricada por Lockheed Martin.

La cobertura de la prensa especializada, basada en información divulgada por la agencia oficial CNA, señala que el costo de la actualización de los aviones antiguos pesó en la reevaluación interna.

Hasta el momento, sin embargo, lo que aparece en la información pública es un plan de adquisición, y no la confirmación de un contrato concluido con entregas en curso.

Esta distinción altera el sentido del texto original, que trataba la compra como un hecho consumado.

Los informes disponibles indican que la evaluación de la Fuerza Aérea llevó a Taipéi a considerar el C-130J como solución preferencial, dejando en segundo plano el proyecto de modernización conocido localmente como “Taiwushan No. 3”.

Parte de los C-130H aún puede seguir en operación con mejoras más limitadas, según los informes publicados.

Aun así, la directriz principal pasó a ser la sustitución gradual por aeronaves nuevas, dentro de la planificación militar más amplia de la isla.

Defensa de Taiwán, presupuesto militar y respuesta estratégica

La combinación entre nuevos buques y cargueros actualizados refleja dos frentes centrales de la defensa taiwanesa: la vigilancia marítima y la movilidad logística.

En el caso de las fragatas, el enfoque está en defensa aérea y guerra antisubmarina.

Ya en el ámbito aéreo, los cargueros se emplean en el desplazamiento de tropas, equipos, municiones y suministros, además de misiones de apoyo a islas periféricas y respuesta a emergencias.

La movilización ocurre mientras el gobierno de Lai Ching-te amplía los recursos destinados a la defensa y trata de demostrar, ante los socios externos, que la isla ha estado reforzando su propia capacidad militar.

En agosto de 2025, Reuters informó que Taiwán planeaba elevar el presupuesto total de defensa de 2026 al 3,32% del PIB, el nivel más alto desde 2009.

Dentro de este contexto, la modernización anunciada reúne la sustitución de medios antiguos y el intento de adaptación a un ambiente regional más tenso.

El programa naval busca reducir la dependencia de plataformas envejecidas, mientras que el plan para los C-130J reposiciona la discusión sobre transporte militar en favor de la renovación de la flota.

El avance de estos proyectos, sin embargo, dependerá de la ejecución presupuestaria, del cronograma industrial y de las decisiones formales de adquisición aún pendientes.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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