El país analiza reservas no convencionales, crea comité científico y proyecta aumento de la producción hasta 2030 para enfrentar la dependencia energética
El gobierno de México, en 2026, comenzó a evaluar la reanudación de la exploración de gas no convencional, incluyendo el gas de esquisto.
La medida busca reducir la dependencia de las importaciones de gas natural de Estados Unidos, especialmente de Texas.
Como ya se destacó anteriormente en la revista Fórum, Brasil y México, a pesar de ser grandes productores de petróleo, todavía dependen de hidrocarburos norteamericanos.
Esta realidad refuerza la necesidad de cambios estratégicos en el sector energético.

Consumo elevado y dependencia estructural preocupan
México consume alrededor de 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural por día. La producción interna, sin embargo, alcanza solo 2,3 mil millones de pies cúbicos diarios.
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Entre 75% y 80% del consumo total es atendido por importaciones. Este volumen proviene, principalmente, del estado de Texas, en Estados Unidos.
La dependencia externa se considera elevada. Por eso, el país busca alternativas para ampliar la seguridad energética.
Reservas no convencionales amplían potencial energético
Datos de Pemex divulgados en 2026 muestran que las reservas no convencionales superan a las convencionales. Las reservas comprobadas tradicionales suman alrededor de 83 trillones de pies cúbicos.
Los recursos no convencionales, por su parte, superan 140 trillones de pies cúbicos. Este volumen indica un potencial energético interno expresivo.
La exploración de estos recursos puede transformar el escenario energético. También puede reducir la dependencia externa a mediano plazo.
Comité científico evalúa nuevas tecnologías de extracción
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un comité científico. El grupo evaluará tecnologías disponibles para la extracción de gas no convencional.
El enfoque incluye el uso de substancias menos nocivas y agua reciclada. La propuesta busca minimizar impactos ambientales.
Según el anuncio hecho en 2026, el comité deberá presentar recomendaciones en un plazo de dos meses. Decisiones estratégicas podrán ser tomadas a corto plazo.
Cambio de política energética marca nueva fase
Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el fracking era rechazado.
Esta posición mantuvo al país dependiente del gas importado.
La nueva gestión señala un cambio relevante. México comienza a considerar nuevas alternativas energéticas.
El debate sobre el gas de esquisto gana fuerza. La política energética se vuelve más flexible.
Expansión del sector eléctrico amplía demanda por gas
El sector eléctrico mexicano depende fuertemente del gas natural. Siete plantas de ciclo combinado están siendo puestas en operación.
Otras cinco unidades están planificadas. Todas utilizan gas como principal fuente de energía.
La demanda interna tiende a crecer. Esto intensifica la necesidad de ampliar la producción doméstica.
Metas de producción indican crecimiento hasta 2030
Proyecciones de Pemex indican que la producción interna deberá superar 4 mil millones de pies cúbicos por día hasta 2030. La meta a largo plazo es alcanzar 8,6 mil millones de pies cúbicos diarios en la próxima década.
Las estimaciones incluyen la contribución del gas no convencional. El avance tecnológico será decisivo.
El país busca reducir gradualmente su dependencia externa. Este proceso, sin embargo, será progresivo.
Importaciones continuarán siendo relevantes a corto plazo
El aumento de la producción interna no elimina la necesidad de importaciones. México seguirá dependiendo del gas extranjero durante varios años.
La estrategia combina expansión interna y mantenimiento de las importaciones. El equilibrio energético se construirá gradualmente.
El país avanza hacia la seguridad energética, pero aún enfrenta desafíos estructurales — ¿logrará esta estrategia reducir la dependencia externa a largo plazo?

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