Con solo seis moradores y edificios tomados por la maleza, Cococi, en el sertão de Ceará, ya tuvo alcaldía, Cámara de Vereadores, carnicería y panadería. Hoy, es recordada como una de las más emblemáticas ciudades fantasmas de Brasil.
En el corazón del sertão de Inhamuns, a unos 500 km de Fortaleza, el distrito de Cococi guarda ruinas de un pasado que fue dinámico, políticamente y económicamente activo. A pesar de haber tenido alcalde, concejales, más de 3,800 habitantes e incluso infraestructura urbana con registro civil, hotel, farmacia y mercado, hoy Cococi es una ciudad fantasma.
La antigua sede del municipio está casi totalmente vacía: en 2024 solo seis personas vivían allí actualmente, divididas entre dos familias. La maleza invade los escombros de los edificios públicos. Las casas están desmoronándose. Lo que antes fue símbolo de progreso regional, hoy es sinónimo de abandono de ciudades y olvido estatal.
Un municipio extinto por ley: el pasado político de Cococi
Cococi fue elevado a la categoría de municipio el 24 de octubre de 1957, tras décadas como distrito subordinado a otras ciudades cearenses. Sin embargo, la autonomía municipal duró poco. En septiembre de 1970, una ley estatal extinguió oficialmente el municipio, que volvió a ser distrito de Parambu, en Ceará.
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La extinción ocurrió aún durante el mandato de Eufrásio Alves Feitosa, alcalde y, al mismo tiempo, propietario de las tierras de la antigua sede municipal. De hecho, Cococi fue una de las raras situaciones en que el alcalde era también el dueño de la “ciudad”, una estructura heredada de los tiempos de las sesmarias.
El Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) llegó a clasificar a Cococi como un “municipio de mentira”, pues funcionaba más como propiedad privada de la familia Feitosa que como una estructura republicana de gestión pública.
De sesmaria a ciudad: la historia de la ocupación de Cococi
La ocupación de la región donde hoy se encuentra Cococi remonta a inicios del siglo XVIII, en el contexto de la interiorización de la colonia portuguesa. La Corona incentivaba la migración de criadores de ganado al interior del Nordeste, mientras que las zonas fértiles próximas a la costa eran dedicadas al cultivo de la caña de azúcar.
Fue en este contexto que la familia Feitosa dejó la costa pernambucana y se instaló en el interior de Ceará, a orillas del riacho do Jucá, un lugar estratégico para la cría de ganado, con pastizales naturales y clima favorable.
El espacio fue demarcado como sesmaria, y dio origen a un pueblo que, con el tiempo, se transformó en aldea, y luego en ciudad. En 1740, se erigió la primera iglesia del lugar y, ocho años después, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, aún en funcionamiento y símbolo de la resistencia histórica de la localidad.
La iglesia tricentenaria: el corazón que aún palpita
En medio del abandono, un único edificio histórico permanece activo: la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. Fundada en el siglo XVIII, es responsable del único momento del año en que Cococi “renace”: la fiesta de la patrona, celebrada anualmente y que atrae a moradores de toda la región.
Es en esta ocasión que el centro urbano de la ciudad fantasma vuelve a recibir visitantes. Familias regresan temporalmente, se reencuentran con vecinos del pasado, asisten a la misa y promueven una especie de “reocupación simbólica” del lugar donde ya existieron calles concurridas, con tiendas, bodega, carnicería, panadería y mercantil.
“Lloraba mucho cuando pasaba la fiesta”
Maria Clenilda, de 53 años, es una de las seis residentes de la antigua sede urbana de Cococi. Nació poco después de la extinción del municipio y ha vivido toda su vida allí, presenciando el vaciamiento gradual del pueblo. Vive en una casa cedida por la familia Feitosa, al lado de su nieto de 12 años.
Según ella, la fiesta de la patrona fue, durante mucho tiempo, su único contacto con el pasado más vibrante de Cococi:
“Al principio, lloraba mucho cuando pasaba la fiesta. Porque me siento muy sola. Me daba una gran nostalgia de las personas.” — En reportaje para G1
Clenilda relata que el declive de Cococi fue acelerado por la sequía y la falta de alternativas de sustento. La mayoría de las familias dependía de la agricultura y la ganadería. Sin lluvia, la subsistencia se volvió inviable. Poco a poco, la población migró a otras regiones en busca de trabajo.
Las causas del abandono: sequía, mala gestión y ausencia del Estado
Expertos señalan que el éxodo rural en Cococi se intensificó debido a la falta de infraestructura y de apoyo estatal. A pesar de haber sido oficialmente un municipio por 13 años, Cococi no tuvo inversiones duraderas en educación, salud o desarrollo local.
Otro factor crucial fue el mal uso de los fondos públicos, lo que motivó la extinción formal del municipio. El propio TCU identificó que Cococi no poseía condiciones administrativas para continuar existiendo como ente federativo. El caso se volvió emblemático para los debates sobre la creación artificial de municipios con fines políticos.
Aun así, la localidad permanece como distrito, con varias propiedades rurales esparcidas por la región. El centro urbano, sin embargo, está en ruinas — un retrato vivo de la falencia de políticas públicas en el interior profundo del país.
El retrato actual: una ciudad tomada por la maleza
Cococi hoy es un escenario casi cinematográfico. El hotel de la ciudad está vacío. La antigua sede de la alcaldía se ha convertido en escombros. El registro civil, la farmacia, la carnicería y la cámara de concejales ya no existen, excepto por las paredes deterioradas que resisten al tiempo.
La vegetación ha tomado cuenta de los antiguos edificios, y muchas estructuras han colapsado completamente. No hay calles pavimentadas, iluminación pública o saneamiento. La vida cotidiana se reduce a dos casas habitadas y a la pequeña iglesia que aún está activa. Cococi, de hecho, es hoy una ciudad fantasma en el sertão.
Cococi y Brasil: otras ciudades en situación similar
El caso de Cococi no es aislado. Brasil aún convive con cientos de municipios de pequeño porte con poca o ninguna autonomía financiera. Muchos de ellos existen solo en papel, sin estructura administrativa, recaudación propia o servicios básicos en funcionamiento.
De vez en cuando, estos municipios son objeto de debates sobre extinción, fusión o reestructuración, especialmente en contextos de crisis fiscal. Según expertos del Tribunal de Cuentas del Estado de Ceará (TCE), hoy existen mecanismos legales para frenar la mala gestión, como:
- Limitación de compromisos
- Despedido de servidores
- Intervención estatal en casos extremos
Sin embargo, en los años 50 y 60, cuando Cococi fue transformado en municipio, estos instrumentos no existían. La consecuencia fue la creación de un municipio insostenible, que terminó en colapso.
Patrimonio histórico y memoria viva del sertão
A pesar del abandono, Cococi carga un valor histórico inestimable. Es testigo del ciclo de las sesmarias, de la ocupación del sertão nordestino, de la fuerza de las familias tradicionales y del intento frustrado de urbanización en áreas remotas.
El historiador Paulo César Silva, autor de un libro sobre Cococi, resume el sentimiento:
“Es un espacio donde el tiempo se detuvo. Cococi es más que ruinas — es símbolo de la historia del sertão y de nuestra relación con el poder, con la tierra y con el olvido.”
Mantener viva la memoria de Cococi es también una forma de denunciar los errores del pasado y pensar en un futuro más justo para las pequeñas comunidades del interior de Brasil.
Cococi, símbolo de la resistencia y del olvido
Cococi, la ciudad fantasma del sertão cearense, es una realidad silenciosa en el mapa de Brasil. Lo que antes fue aldea, distrito y municipio hoy se resume a ruinas, recuerdos y una iglesia centenaria que insiste en resistir. Las seis personas que aún viven allí cargan, en sus rutinas simples, la herencia de un territorio donde la historia camina entre piedras, polvo y memorias.
La trayectoria de Cococi es a la vez única y colectiva: representa a Brasil que quedó atrás en las políticas públicas, en los fondos desviados y en el descuido con el semiárido. Un lugar que un día tuvo todo — y hoy no tiene casi nada, además de su historia.


Esta situação não deveria acontecer. Isso é muito triste ver o abando desta cidade
Q, pena,o motivo é sempre o mesmo, cobiça, corrupção, desvio de verbas(quando existentes) e desinteresse do Estado pelo povo em localidades menos favoráveis 🤔🤔
Notamos que os coronéis que dominavam a região com certeza desviaram os recursos levando a cidade a ser desabitada com isto vindo seu fim jurídico.