Creciente valorización de los inmuebles para hospedaje durante la COP30 fuerza a los residentes a abandonar sus casas, expone brechas en la Ley de Inquilinato y enciende la alerta sobre la exclusión social en el mayor evento ambiental del mundo
La preparación de Belém para albergar la COP30, que reunirá a cerca de 50 mil personas en noviembre, desencadenó una ola de desalojos de inquilinos en la capital paraense. Los propietarios están rompiendo contratos de alquiler o negándose a renovar acuerdos para disponibilizar los inmuebles como hospedaje temporal, ante el aumento de los precios del mercado inmobiliario durante el evento.
Desalojos y contratos rotos
Según un informe de O Globo, la profesora de inglés Ana Carolina, de 27 años, residente del centro de Belém desde 2020, recibió un aviso para dejar el apartamento en el que vivía mientras estaba de viaje al exterior. Sin alternativas accesibles, vio como los precios se dispararon a R$ 4 mil o más. “Estamos siendo expulsados de nuestros espacios debido a un evento”, contó. Sin poder conseguir un nuevo hogar, decidió permanecer fuera del país.
-
Marca brasileña premium nacida en la pandemia lleva cacao fino de Bahía a Suiza, Alemania y Francia, suma 9 premios y dice tener el 2º mejor chocolate con leche del mundo: conoce Luz Cacau.
-
Júnior Friboi acaba de comprar una de las mayores granjas de engorde de Brasil en Goiás, con capacidad para producir 180 mil bueyes al año, y el administrador ya ha salido a tranquilizar a los empleados sobre despidos.
-
Farmacia dentro del supermercado: qué cambia ahora en su compra, por qué los medicamentos no van a las estanterías, qué reglas siguen siendo rígidas, farmacéutico obligatorio, espacio separado, almacenamiento controlado, más conveniencia y competencia en el país.
-
Puertos como Santos y Paranaguá operan al límite y podrían bloquear contenedores ya en 2030, alerta un estudio de Macroinfra; los cuellos de botella elevan costos y retrasos y empujan cargas hacia Río, Salvador, Pecém y Suape por Brasil.
Otro caso fue el de la publicitaria Juliana Braga, que tuvo solo 14 días para dejar el inmueble. La arrendadora había renovado el contrato por un año más, pero retrocedió alegando reformas. “Ella pidió el apartamento de otros dos inquilinos del edificio y también intentó comprar el apartamento de un tercero. Quería reformar y amueblar para poder alquilar nuevamente”, dijo Juliana.
Las dos situaciones revelan un movimiento creciente de sustitución de inquilinos fijos por hospedaje temporal, impactando directamente la vida de los residentes de larga data.
Reacción limitada de las autoridades
Ante las denuncias, la Alcaldía de Belém afirmó que el desalojo sin decisión judicial es un crimen, pero reconoció que los contratos de alquiler son acuerdos privados. El gobierno de Pará reforzó la libertad de negociación entre las partes.
Para el abogado Gabriel Barreto, la Ley de Inquilinato garantiza que los inquilinos con contrato vigente solo pueden ser removidos en situaciones específicas, como la morosidad. “El inquilino tiene el derecho de permanecer hasta el final del contrato”, destacó. Incluso después de la finalización del contrato, el arrendador debe respetar el plazo legal de 30 días para la devolución.
En el caso de Ana Carolina, la ausencia en el país no autorizaría la recuperación arbitraria del inmueble. “El derecho de propiedad está garantizado, pero debe ejercerse dentro de los límites legales y con respeto a la dignidad del residente”, completó Barreto.
Crisis de hospedaje y precios abusivos
La escasez de hospedaje en Belém ya había sido señalada por organizaciones como el Observatorio del Clima, que acusó a los gobiernos federal y estatal de “negligencia” en la preparación. El problema se considera uno de los principales cuellos de botella logísticos de la conferencia.
Los hoteles locales están cobrando tarifas elevadas, lo que llevó a la Secretaría Nacional del Consumidor (Senacon) a notificar a la red hotelera sobre posibles prácticas abusivas. Delegaciones extranjeras advirtieron que podrían reducir sus comitivas debido a los altos costos, aumentando el riesgo de una COP excluyente.
Según informes divulgados por O Globo, una carta firmada por jefes de delegaciones de 27 países expresó preocupación por la falta de alojamientos accesibles. La red internacional de ONGs afirmó que el 80% de sus miembros aún no tienen dónde quedarse.
Posición del gobierno y riesgo de cambio
A pesar de las críticas, el presidente Lula mantiene la realización de la COP30 en Belém como una “cuestión personal”. El presidente de la COP, André Corrêa do Lago, reafirmó que “el único plan B es Belém, B de Belém”.
Sin embargo, en los bastidores, diplomáticos y miembros de la organización no descartan la posibilidad de trasladar parte de la programación a ciudades como Río de Janeiro o Brasilia, principalmente para reuniones de empresarios y paneles de negocios.
La proximidad del evento aumenta la presión por soluciones rápidas. El ministro de Turismo, Celso Sabino, fue enviado a la capital paraense para discutir alternativas. Ya el secretario extraordinario de la COP30, Valter Correia da Silva, defendió un aumento en las transferencias de la ONU para financiar la participación de delegaciones.
Impacto político y social
El estancamiento también afecta la imagen de Brasil en el escenario internacional. Autoridades extranjeras afirmaron que la crisis de hospedaje está desviando la atención de las negociaciones climáticas. Las delegaciones ya están considerando enviar menos representantes, lo que podría comprometer los compromisos ambientales.
Al mismo tiempo, los residentes de Belém enfrentan desalojos repentinos, alquileres inflacionados y pérdida de vivienda, revelando los efectos sociales de la conferencia. “Los inquilinos no son un obstáculo al progreso de la ciudad, son parte de ella”, advirtió el abogado Barreto.
La cobertura completa sobre la crisis de hospedaje, los contratos rotos y los impactos sociales y diplomáticos de la COP30 continuará siendo seguida en futuras actualizaciones.
¿Y tú, crees que la realización de la COP30 en Belém logrará equilibrar los intereses internacionales del evento con los derechos de los residentes locales?

No país da esquerda 🤣