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A Los 98 Años, El Vaquero Que Se Niega a Dejar El Campo Sigue Cuidando Del Ganado Y Se Convierten En Un Ejemplo Extremo De Longevidad En El Interior De Los Estados Unidos

Escrito por Débora Araújo
Publicado el 24/11/2025 a las 15:26
Aos 98 anos, o cowboy que se recusa a deixar o campo segue cuidando do gado e vira exemplo extremo de longevidade no interior dos Estados Unidos
Aos 98 anos, o cowboy que se recusa a deixar o campo segue cuidando do gado e vira exemplo extremo de longevidade no interior dos Estados Unidos
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A los 98 años, cowboy del interior de EE.UU. sigue cuidando del ganado y desafía a los médicos al mantener rutina en el campo, convirtiéndose en símbolo extremo de longevidad rural.

En julio de 2024, un reportaje publicado por la revista regional Brick & Elm, de Amarillo, trajo a la luz un personaje que rápidamente se transformó en símbolo nacional de la resistencia rural americana: Jack Shelton, un cowboy de 98 años que continúa despertando temprano, atravesando las áreas de pastoreo y supervisando el manejo de ganado en uno de los ranchos más tradicionales del Panhandle, región que concentra algunos de los mayores productores de carne de res de Estados Unidos. Esta historia, confirmada tanto por la publicación como por fuentes locales ligadas al Bravo Ranch, no es un caso aislado, sino un retrato de una generación que envejeció en el campo y se niega a alejarse de sus raíces, incluso frente a los límites impuestos por la edad, el avance de la mecanización agrícola y las transformaciones económicas que afectan el interior americano.

Cowboy de 98 años mantiene rutina en el campo

Según el reportaje, Jack Shelton asiste al rancho cuatro a cinco veces por semana, recorriendo áreas extensas que, a lo largo de las décadas, se han convertido en parte de su propia identidad. Aunque ya no realiza las tareas físicamente extenuantes —como lazar, montar a caballo por largos períodos o conducir grandes lotes de ganado por terrenos irregulares— sigue ejerciendo la función más esencial para el funcionamiento de un rancho tradicional: la supervisión.

Él acompaña el estado de los animales, observa el comportamiento de los rebaños, evalúa condiciones de pasto y participa activamente de las decisiones diarias relacionadas con el manejo, vacunación, movimiento de los lotes y control de área. En ranchos familiares norteamericanos, esta función es considerada tan importante como la actividad práctica, porque implica percepción adquirida a lo largo de una vida entera en contacto directo con el ambiente rural.

Shelton creció en los años 1930, época en que la ganadería extensiva era totalmente dependiente de la mano de obra humana y de la resistencia física de los cowboys. Durante su infancia, participó de las grandes cabalgatas de manejo, aprendió a lazar y pasó por un período de formación en que el trabajo exigía jornadas que comenzaban antes del amanecer y solo terminaban con el recuento final de los animales. Incluso cuando la mecanización llegó, con máquinas de alimentación, cuatriciclos y sistemas modernos de monitoreo, él se mantuvo activo, adoptando nuevas tecnologías sin abandonar los métodos tradicionales que marcaron su aprendizaje.

Longevidad rural y la conexión entre campo, rutina y salud

El caso de Jack Shelton llamó la atención de fisiólogos e investigadores ligados al estudio de la longevidad en comunidades rurales. En Estados Unidos, organizaciones como el Center for Health and Rural Policy analizan desde hace años la diferencia entre patrones de envejecimiento urbano y rural. Una de las conclusiones más frecuentes es que los trabajadores agrícolas tienden a mantener niveles de movilidad y función cognitiva por más tiempo, especialmente cuando conservan rutinas diarias vinculadas a tareas simples, caminatas cortas y actividades moderadas —precisamente lo que Shelton hace diariamente en el rancho.

En entrevista con Brick & Elm, afirmó que nunca pensó en jubilarse formalmente y que la ida al rancho es parte de su salud mental y física. “Si me quedo en casa todo el día, no dura mucho”, dijo, riendo. La afirmación concuerda con relatos de familias que viven en el interior de Texas, donde es común encontrar agricultores y criadores que siguen activos después de los 85, 90 y hasta 95 años.

Investigadores aún destacan otro factor relevante: la motivación social. Shelton nunca trabajó solo por productividad, sino por pertenecer a una comunidad en la que el rancho representa continuidad, responsabilidad e identidad familiar.

El Bravo Ranch y la importancia de la ganadería en el Panhandle

El rancho donde Shelton trabaja —citado en el reportaje como Bravo Ranch, uno de los más tradicionales de la región— forma parte de un ecosistema crucial para la economía americana. El Panhandle de Texas concentra algunos de los mayores confinamientos de ganado del país y responde por una parte significativa de la carne consumida internamente y exportada.

A pesar de que los detalles exactos sobre el tamaño del ganado o el área total del Bravo Ranch no han sido divulgados, forma parte de una cadena productiva en la que la figura del cowboy todavía tiene un papel central. Aun con modernos sistemas de rastreo, drones, cercas inteligentes y vehículos todoterreno, la mirada humana de un trabajador experimentado sigue siendo fundamental para identificar señales de enfermedad, estrés térmico, falta de agua o cambios de comportamiento en animales de gran porte.

El hecho de que un cowboy de 98 años aún ocupe esta posición refuerza la relevancia de la tradición en el modelo de cría extensiva adoptado en el estado.

Tradición centenaria y el futuro del trabajo rural americano

La historia de Jack Shelton también enciende un debate nacional: el futuro de la mano de obra rural en Estados Unidos. La media de edad del productor americano ha crecido rápidamente, superando los 59 años según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El número de jóvenes que ingresan en la ganadería o en el trabajo de rancho ha disminuido, mientras que la dependencia de trabajadores estacionales aumenta.

En este escenario, cowboys centenarios que continúan activos se convierten no solo en símbolos culturales, sino en indicadores de un cambio demográfico que ya afecta directamente al sector agropecuario. Ellos cargan técnicas, percepciones y tradiciones que muchas veces no son transmitidas con la misma intensidad a las nuevas generaciones.

A pesar de eso, expertos reconocen que la presencia de ancianos activos en el campo se relaciona directamente con la longevidad. La rutina de caminatas, exposición al aire libre, alimentación moderada y constante compromiso social es frecuentemente citada como factor de protección contra enfermedades degenerativas.

El ejemplo de un cowboy que desafió el tiempo

A los 98 años, Jack Shelton representa algo raro: una vida entera dedicada al campo sin interrupción. Ha sido testigo de la modernización de la ganadería, ha visto el surgimiento de nuevas tecnologías, ha acompañado cambios climáticos y ha presenciado avances en el cuidado del ganado —pero nunca ha abandonado la rutina que comenzó en la década de 1930.

El caso refuerza un rasgo marcante del interior americano: la idea de que el trabajo rural no es solo ocupación, sino identidad. Para muchos cowboys, la noción de jubilación no tiene sentido. Mientras tengan fuerzas para caminar hasta la cerca, observar el ganado o dar orientaciones al equipo, continuarán presentes.

Shelton personifica esta tradición. Y, aunque la ciencia estudia lo que lleva a algunos trabajadores rurales a sobrepasar los 95 e incluso los 100 años con salud, los habitantes del Panhandle lo resumen de manera simple: “Él nunca se detuvo.”

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Débora Araújo

Débora Araújo é redatora no Click Petróleo e Gás, com mais de dois anos de experiência em produção de conteúdo e mais de mil matérias publicadas sobre tecnologia, mercado de trabalho, geopolítica, indústria, construção, curiosidades e outros temas. Seu foco é produzir conteúdos acessíveis, bem apurados e de interesse coletivo. Sugestões de pauta, correções ou mensagens podem ser enviadas para contato.deboraaraujo.news@gmail.com

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