Mientras 95 países ya regulamentaron los dispositivos que calientan tabaco y generan miles de millones en impuestos, Brasil mantiene la prohibición desde 2009, abriendo espacio para el contrabando y perdiendo ingresos relevantes, según el Correio 24 Horas.
El llamado tabaco del futuro ya está presente en casi cien mercados globales y ha llevado a millones de fumadores a abandonar el cigarrillo tradicional. La tecnología, basada en dispositivos que calientan el tabaco en lugar de quemarlo, genera menos residuos y despierta el interés de consumidores que buscan alternativas al humo convencional.
Aún así, Brasil sigue prohibiendo los aparatos desde 2009, decisión reafirmada por la Anvisa en 2024. El estancamiento creó un paradoja: mientras el mundo avanza, el país abre espacio para el mercado ilegal y pierde miles de millones en recaudación tributaria.
Qué es el tabaco del futuro y por qué divide opiniones
El tabaco del futuro consiste en dispositivos electrónicos que calientan pequeños sticks de tabaco, liberando nicotina sin combustión.
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Estudios indican que la reducción de la quema disminuye la emisión de sustancias tóxicas, lo que atrajo a 32,2 millones de usuarios en países como Japón e Italia. De estos, el 72% abandonó el cigarrillo tradicional.
Empresas como Philip Morris International (PMI) lideran la innovación.
Desde 2008, la multinacional invirtió US$ 12,5 mil millones en investigación y desarrollo e inauguró, en 2021, el Centro de Excelencia Industrial en Crespellano, Italia, dedicado a la producción a escala global.
La postura de Brasil y el avance del contrabando
A pesar del movimiento internacional, Brasil mantiene una posición restrictiva.
La Anvisa reafirmó la prohibición en 2024, incluso ante evidencias científicas y el avance regulatorio en países desarrollados.
Esta elección, sin embargo, tuvo efectos prácticos: se estima que 4 millones de brasileños ya utilizan dispositivos de forma clandestina, moviendo el contrabando.
Según un estudio de la Escuela de Seguridad Multidimensional de la USP, R$ 7,7 mil millones en impuestos dejaron de ser recaudados en 2025 debido al mercado ilegal.
El número revela que la ausencia de regulación no eliminó el consumo, sino que solo empujó la demanda hacia canales no fiscalizados.
El debate científico y la visión internacional
En Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration) aprobó cinco modelos del dispositivo Iqos entre 2019 y 2022, reconociendo que liberan menos sustancias nocivas.
En total, más de 700 estudios independientes ya han sido publicados sobre tabaco calentado.
Para científicos como Gizelle Baker, de PMI, regular con monitoreo es más eficaz que prohibir, ya que permite seguir los impactos a largo plazo.
En 2025, el CEO de PMI, Jacek Olczak, afirmó que Japón y Suecia deben ser los primeros países en abolir totalmente el cigarrillo común, sustituyéndolo por alternativas sin humo.
Clasificó la continuidad del cigarrillo tradicional como “estupidez”, reforzando la defensa de opciones para los consumidores.
Impactos para la economía brasileña
Brasil es uno de los mayores productores de tabaco del mundo.
En 2025, se cosecharon 787 toneladas de tabaco, destacándose Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, Bahia y Alagoas.
Parte de esta producción es exportada a fábricas de PMI en Italia, pero el país está impedido de participar en el mercado global de tabaco calentado debido a la prohibición.
Esto limita la competitividad brasileña y reduce los potenciales beneficios en la cadena productiva.
Otro punto crítico es el aumento reciente del tabaquismo: la tasa de fumadores adultos subió del 9,3% en 2007 al 11,6% en 2025.
Para expertos como la profesora Luciana Florêncio, de la ESPM, esta tendencia refuerza la necesidad de ofrecer alternativas sostenibles, especialmente para jóvenes que buscan productos con atractivo de salud y tecnología.
La política oficial del Ministerio de Salud
A pesar de la presión internacional, el gobierno brasileño mantiene el Programa Nacional de Control del Tabaquismo, que distribuye parches, chicles y medicamentos a través del SUS.
La posición oficial es que estas medidas son más seguras y eficaces que adoptar dispositivos electrónicos.
Para el Ministerio de Salud, liberar los aparatos podría normalizar el uso de la nicotina y crear nuevos riesgos de dependencia.
El avance del tabaco del futuro expone un dilema para Brasil: seguir prohibiendo y perder recaudación billonaria o regular y alinearse al movimiento internacional de reducción de daños.
El estancamiento involucra salud pública, economía agrícola y combate al contrabando, colocando al país en el centro de un debate cada vez más urgente.
¿Crees que Brasil debería mantener la prohibición o regular el tabaco del futuro para reducir el mercado ilegal y aumentar la recaudación? Deja tu opinión en los comentarios — queremos escuchar tu visión sobre este tema controvertido.

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